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martes, 7 de julio de 2026

presentación colección Conceptos en El Imperio

Presentando la colección Conceptos de ensayo de Vincle Editorial con el editor Manolo Gil, los autores Susana Gisbert Grifo Jesús García Cívico Carmen Amoraga Toledo y la bailarina Susan Mompó Gisbert. 






Gracias Librería El Imperio. Gracias Mamen Monsoriu Melero y a todos los que nos habéis acompañado en una tarde tan calurosa.

lunes, 9 de marzo de 2026

sobre la publicación de Cinematografía del espíritu

«El cine nos hace reír, llorar, temblar y pensar. Pero también nos forma. Como desde antiguo han hecho con nosotros las ficciones, modela, sin que lo notemos, lo que consideramos justo, deseable, bello o verdadero. Si la cultura es formación –y no solo tradición–, ¿cómo influyen las películas en nuestra manera de entender el deseo y la política, el odio y la moral?

Dándole la razón a Oscar Wilde –la vida imita al arte más que el arte a la vida–, García Cívico ha pensado la democracia y la ciudadanía, el amor y el delito, el mal y la virtud a través del cine. Cinematografía del espíritu es, ante todo, un ensayo de pensamiento que reflexiona desde la pantalla sobre las instituciones culturales, éticas y políticas, así como sobre las expectativas vitales y la identidad personal que construimos con imágenes.





Somos el resultado de normas y de un sinfín de influencias y modelos; nos identificamos con lo que vemos, adoptamos una mirada, pero a menudo la pantalla nos despista. En el mundo real, el bien no es bello, ni la maldad fea, ni los héroes son santos, ni los monstruos son los otros y casi nunca hay happy end. A través de figuras como los niños salvajes de Truffaut, los corruptos de Sidney Lumet, los parias de Herzog, las actrices sin escrúpulos de Eva al desnudo o los vampiros de Jarmusch y Ana Lily Amirpour, este libro desmonta algunos estereotipos que repetimos por inercia, por comodidad, por no detenernos a pensar… bien.

¿Puede una ladrona, un homicida, un actor porno o una mujer pantera enseñarnos algo sobre la moral que se le pasó por alto a Kant? ¿Qué nos revelan Federico Fellini, Robert Altman, Chantal Akerman o Béla Tarr sobre la ley, la culpa, el miedo o la soledad?

Con enorme sencillez y rigor, Cinematografía del espíritu propone una filosofía práctica accesible para todos en clave de sociología dramática y crítica cultural: una exploración lúcida y poética de lo que somos y de cómo las mejores películas siguen siendo el espejo más inquietante de nuestra condición.»




jueves, 15 de mayo de 2025

Habitada de Cristina Sánchez-Andrade: un extracto de El Hype



Y termino con Habitada de Cristina Sánchez-Andrade (Anagrama, 2025), con la que estos días pude hablar en persona en una estupenda 60 edición de la Fira del llibre de València para intuir no solo a una escritora de elegancia desconcertante sino a una personalidad de esas capaces de maquinar las historias más retorcidas tras una expresión de perfecta serenidad. La historia del corpo aberto de Manuela y su posesión crece a cada página hasta acabar muy alto hacia el final y los diálogos ora sutiles y afilados ora salpicados de la mejor teatralidad le sirve a esta imaginativa escritora gallega para fustigar con tanta rabia como humor un estado de cosas (biopoder patriarcal, clasismo, Kultur sobrenatural) que llega a la actualidad.

Mudez y faladoiros, meigas y pueblos crédulos, enfermizas relaciones materno-filiales y bosques de las vagalumes, psicoanálisis y niños muertos, en el haber de esta estupenda narradora sitúo su autoexigencia formal y una voz insólita y sensorial (la novela está cuajada de olores, temperaturas y sabores) cada vez más personal. Con un personaje femenino memorable y una primera persona destinada a mutar, Habitada tiene también el don de la transformación ligera de los géneros, el tránsito de la tragedia rural a la comedia con momentos entre El perfume de Patrick Süskind y personajes despóticos muy odiables con pieles de Vargas Llosa, Shirley Jackson, Valle Inclán o el doctor inverosímil de Gómez de la Serna, «Don Ramón».



Foto: «Flaco» Poveda

 

lunes, 14 de marzo de 2022

Ficciones, las justas: una entrevista

 


Cuestionario de MAKMA para Jesús García Cívico
Bel Carrasco

—¿Me podrías aclarar el significado del título, Ficciones, las justas, que no lo acabo de pillar, y por qué solo música, cine y porno cuando se habla de todo, incluido el deporte?

    El título se hace eco de una petición difusa por parte de un sector de la sociedad: que las ficciones (literarias y audiovisuales) sean justas. Dicho esto, en el sentido de que piden que las obras o sus autores difundan o representen, respectivamente, una serie de valores morales y vidas ejemplares. Buscan (y, en sentido contrario, censuran) que una idea de justicia entendida como respeto de las diferencias, demandas de reconocimiento identitario o lucha contra la discriminación sexual y racial se integre en la ficción.
    Luego, el subtítulo es una forma razonada de respuesta colectiva (a ocho manos): se ofrecen reflexiones sobre la nueva moral y su papel en el cine, la música y la pornografía con el fin no solo de alertar sobre nuevas formas de censura sino de dar argumentos y datos al lector para pensar el fenómeno en toda su complejidad. Y tienes razón en que este ensayo es más amplio: en mi caso al tratar de comprender la nueva moral desde algunas transformaciones políticas y culturales más o menos recientes (anti-intelectualismo, resentimiento, horizontalismo postmoderno, hipersubjetividad, infantilización) incluyo ejemplos del deporte, la literatura y la filosofía.

—¿Qué vínculos unen a los cuatro autores?

    Te respondo como coordinador: ha sido la admiración que siento hacia el trabajo de estos autores en sus campos de conocimiento más específicos. Eva Peydró no es solo una de las críticas cinematográficas más inteligentes e internacionales sino una de las que escribe mejor. Tengo a Carlos Pérez de Ziriza como una referencia en la crítica musical, no solo por la profundidad y amplitud de sus conocimientos sino porque sabe conjugarlos con un posicionamiento cívico y sociopolítico sensible y coherente que lo hacía idóneo para escribir sobre la nueva moral en la música. Por su parte, Ana Valero es una investigadora muy prestigiosa en el ámbito de los derechos fundamentales y las libertades públicas pero además es una pensadora valiente, culta y perspicaz capaz de lidiar con lucidez, coraje e incluso con heroísmo en el campo del arte y en sus expresiones más polémicas.
Los invité a los tres y felizmente dijeron que sí.

—La censura existe desde el inicio de la civilización pero emana del poder civil y religioso. Sin embargo, hoy surge desde las bases sociales a través de internet y la redes. ¿Eso la hace más o menos dañina?

La hace más inquietante. Ana Valero explica muy bien ese chilling effect a través de la idea de «censura líquida», el nuevo «panóptico» sentimental (todos nos vigilamos a todos) y cómo el «sentimiento de ofensa» se perfila como el nuevo rasgo identitario que aglutina y genera cohesión entre los usuarios de una redes que hoy se caracterizan por su irritabilidad. Carlos Pérez de Ziriza ofrece el ejemplo del deterioro desproporcionado de la carrera profesional de Ryan Adams por una acusación aireada en la red, así como la presión electoral en la política cultural de algunos ayuntamientos en relación con grupos cuyas canciones podrían resultar «sexistas». Eva Peydró arroja nueva luz sobre casos conocidos como los de Bertolucci o Johnny Depp así como los últimos «debates» en la red a propósito de la racialización, el apropiacionismo cultural o la interpretación de personajes transgénero.

—También los sujetos y objetos de reprobación son completamente distintos. Racismo, homofobia, transfobia, violencia de género… ¿Cuáles serían los «Siete pecados capitales» de esta nueva moral?

La irracionalidad, el excesivo peso de los sentimientos y las emociones, el riesgo de dejar de disfrutar del arte y la cultura, el punitivismo, el retorno a formas medievales de castigo vergonzante (humillación pública en la red), el exhibicionismo moral, la tergiversación consciente como desprecio a la verdad. Esos siete pecados tienen un efecto perverso no solo sobre la creación artística sino sobre una causa justa: la protección de los grupos vulnerables, el respeto a los derechos de las minorías y de los «diferentes» y la igualdad económica, política y simbólica de la mujer.

—Entre los muchos casos de ‚cancelados‘ que citas, señala alguno que consideres más significativo. (A mí me irrita lo que pasa con Rowlin, por ejemplo).

Personalmente, me duele el de Woody Allen porque yo crecí viendo sus películas y me enamoré del tipo de mujer (inteligente y divertida) que las protagonizaba.

—La cultura de la cancelación se expande por todo Occidente pero muestra mayor contundencia en Estados Unidos y Gran Bretaña. ¿Se puede atribuir este hecho a su raíz calvinista y puritana? 

Sin duda ese factor cultural tiene un peso específico en países donde los derroteros puritanos de la corrección política permite hablar de «inquisidores amables» (kindly inquisitors) por decirlo con Jonathan Rauch, un periodista que analizó la cultura de la cancelación y sus diferencias con el debate racional de ideas. Carlos Pérez de Ziriza incluye la denuncia por pornografía infantil de Spencer Elden, el bebé de la portada de Nevermind, el disco de Nirvana o la polémica sobre una foto promocional de C. Tangana. Eva Peydró traza en el libro un sugestivo recorrido por la «ultracorrección» en Hollywood así como por la particularidad europea. Ana Valero incluye en su capítulo no solo una síntesis del erotismo en el arte, sino también del debate en el seno del feminismo y en la evolución jurisprudencial sobre lo obsceno en Estados Unidos.

—¿Se podría decir que este fenómenos al igual que la llamada 'cultura woke' expresa la mala conciencia acumulada a lo largo de siglos del hombre blanco, heterosexual y protestante? ¿También que demuestra la incapacidad del ser humano para gestionar su libertad por lo que prefiere depender de normas que orienten sus actos...y pensamientos (que es lo más perturbador)?

A mí lo que más me preocupa de la cultura woke y de esa mala conciencia de la que hablas (antes que el carácter extemporáneo y algo delirante de las «batallas culturales») es la forma en que acaba invisibilizando las demandas de justicia económica (una cuestión urgente y universal). Se ha demostrado que el énfasis en lo identitario en la agenda política va en menoscabo de la lucha por la distribución de la riqueza. 
Sobre la libertad, sé que mantengo una posición poco intutitiva y puede ser que minoritaria a este respecto (aunque uno de los últimos ensayos de Eloy Fernández Porta parece que vaya en este mismo sentido): la existencia de normas es un requisito necesario para la libertad. Necesitamos normas que orienten conductas, pero, ojo, entre esas normas se incluye la igualdad, la no discriminación, así como la libertad artística y de expresión. Otra cosa es que la gente asuma acríticamente una serie de nuevos dogmas y lugares comunes sobre los que no se ha detenido a reflexionar. La precariedad laboral, la aceleración, los nuevos formatos breves de comunicación, el solucionismo o la ruptura de los vínculos sociales tras décadas de individualismo neoliberal (no solo político, sino educativo y cultural) tampoco ayudan a ello.

—¿Hasta dónde nos puede conducir este revisionismo moralizante? ¿Se intuye una especie de bandazo en dirección opuesta como ha pasado tantas veces a lo largo de la historia?


Sí, esa dialéctica, por decirlo con Hegel, acabará generando una síntesis. Es ahí donde el libro señala algunos aspectos positivos de la nueva sensibilidad. En mi opinión, cae en la casilla del acierto la revisión de la historia si sirve para rescatar autores injustamente opacados (por ser mujer, negro, homosexual, etc.) o discursos silenciados (no necesariamente en clave decolonial, una vía llena de contradicciones a mi juicio). Luego, en el terreno de las ficciones, ¿no era raro que los pilotos de naves espaciales en mundos inventados fueran hombres rubios? Hoy reaccionamos ante la reproducción de arquetipos y se nos ha afinado el olfato para detectar sesgos y prejuicios simbólicos. Eva Peydró observa la evolución de artistas como Clint Eastwood o personajes como James Bond de forma similar. Estamos en una fase balbuceante y hay ficciones que integran la «nueva sensibilidad» de forma mecánica, grosera o superficial (el tokenismo), lo cual perjudica a su calidad artística, otras han sabido integrarlas de forma enriquecedora.

—La hipocresía o doble rasero que genera esta especie de caza de brujas y brujos puede alcanzar cotas alarmantes. ¿Qué opinas al respecto?

Que coincido contigo. Anadiría que la alarma ya ha saltado. Esa, junto al amor por el pensamiento, el arte y la literatura, es la razón de nuestro ensayo Ficciones las justas.




viernes, 23 de octubre de 2020

Antonio Beneyto, hombre generoso

El País

Barcelona - 23 de octubre de 2020

Obituario 

Muere Antonio Beneyto, representante del surrealismo contemporáneo

El pintor, escultor y escritor era autor de una obra poblada de criaturas híbridas y monstruosas pero llenas de humor e ironía. El escritor, pintor y escultor Antonio Beneyto ha fallecido este jueves en Barcelona víctima del coronavirus a los 86 años, después de permanecer tres meses ingresado en una clínica por otra enfermedad. Este albacetense afincado en Barcelona desde 1967 fue uno de los máximos exponentes del llamado surrealismo contemporáneo.

La obra de Beneyto está llena de figuras enfrentadas, con rostros desdoblados como si fueran el Ying y Yang; criaturas híbridas y monstruosas que ofrecen al espectador una perspectiva fantasmagórica, donde todo lo humano no es más que un recuerdo. Maestro de lo onírico, como buen continuador de lo surrealista, desarrolló un arte imaginativo, lleno de ironía y sarcasmo. Una amplia visión de su trayectoria pictórica y escultórica se encuentra en el libro Beneyto, creador postista (2002). Su obra forma parte de museos y colecciones privadas, como la Fundació Vila Casas, que cuenta, al menos, con cuatro obras. Fue designado por Carlos Edmundo de Ory, Chicharro y Sernesí como el mejor valedor de los principios fundacionales del movimiento postista -primera corriente de vanguardia de postguerra en la península que crearon estos tres artistas-, que se pueden desglosar en cinco constantes: libertad, calle, inconsciente, amor loco y euritmia.

Beneyto comenzó su carrera artística a finales de los años sesenta en Palma de Mallorca, en torno a la revista Papeles de Son Armadans, donde conoció a Robert Graves, Camilo José Cela, A. F. Molina, Cristóbal Serra, y Antoni Serra. Una vez instalado en Barcelona dirigió la colección La Esquina, en la que editan Juan Ramón Jiménez, Ramón Gómez de la Serna, Ax Aub, Juan Eduardo Cirlot y Joan Brossa.

En 1987 protagonizó en la Galeria Maeght una hazaña digna del libro Guinness: pintó un dibujo de 30,5 metros de largo realizados sobre dos rollos de pianola enganchados; en el que el artista había pintado, una vez más, sus personajes: monstruos, hombres y vegetales híbridos a base de gouache y tinta china. «No tiene principio ni fin, entrada ni salida; la gente me pregunta que dónde empieza, pero el caso es que no hay secuencialidad en él; tampoco cuenta ninguna historia, es una obra absolutamente abierta a todas las lecturas», dijo el artista sobre su obra.

Autor de numerosos libros entre los que destacan los de narrativa y ensayo como Los chicos salvajes (1971), Cartas Apócrifas (1987), Eneri, desdoblándose (1998), Tiempo de Quimera (2001), El otro viaje (2003), Còdols en New York (2004), Un Bárbaro en Barcelona (2009), Escritos caóticos (2009) y Dentro de un espejo morado (2010). Fue redactor jefe de la revista de creación literaria Barcarola. También es autor de libros autobiográficos como Diario del artista suicida y textos políticos como Censura y política en los escritores españoles y críticos como Escritos caóticos. Entre sus poemas en prosa o verso destaca «Textos dentro de un espejo morado», «Un bárbaro en Barcelona» o «Tiempo de quimera, poema cinematográfico», reeditado por In-verso.


*

Antonio Beneyto acompañando generosamente la presentación de Una casa holandesa de García Cívico (Canibaal, 2014) y de ediciones Canibaal en Barcelona con Jesús García Cívico y Ximo Rochera.


miércoles, 9 de octubre de 2019

Singular contra la banalidad del bien

«Singular y la banalidad del bien»

Tras Una casa holandesa, Jesús García Cívico vuelve a la ficción con Singular(Che Books), donde trata temas clásicos de la literatura: el amor y la muerte, el tiempo y la embriaguez, adentrándose con la misma soltura en el mundo de los sueños y en el de sus propios fetiches culturales y filosóficos.
La filóloga y psicoanalista Rosa Durá Celma dialoga con el autor del blog Hermosos y Malditas, a propósito de su nueva obra.


ROSA DURÁ CELMA: He advertido en Singular dos momentos en los que nos facilitas una clave de lectura de la novela, el primero de ellos es cuando el narrador, haciendo suyas palabras de Kahlil, afirma: la mitad de lo que digo carece de sentido, pero lo digo para que la otra mitad pueda llegarte. El otro momento es casi al final, cuando un segundo narrador toma la palabra.

JESÚS GARCÍA CÍVICO: Tienes razón, es la clave principal, si no de lo que he querido contar, sí de cómo lo he querido contar. Singular es una historia rara y sensible, llena de digresiones que no son delirantes, aunque el protagonista, desde luego, sí lo sea. Ese fragmento del poeta libanés da pistas sobre porqué se ha elegido un determinado estilo y me parece, en un sentido más general, una clave de la literatura que me gusta a mí: la que asume el campo inagotable de formas a las que la imaginación puede recurrir para contar.
Por ejemplo, el bebé toma mucha droga, pero lo hace como un estudiante que sacrifica el sueño en nombre del estudio, el rencor que el protagonista siente hacia Superman es ontológico: la relación que el ser mantiene con el tiempo, por último, la orgía del protagonista con cientos de mujeres nórdicas, pretende llamar la atención sobre los tics más rancios de la pornografía neoliberal. El segundo momento al que te refieres es muy importante porque en él hay una primera claudicación –la idea está presente en toda la novela–: al integrar en un momento de mucha tensión una nueva voz, se reconoce a la protagonista femenina de Singular la competencia para la crítica literaria de una historia, en la que ella misma ha participado. ¡Ni siquiera Superman ha sido capaz de hipnotizarla!

Manuel Turégano, Jesús García Cívico, Bárbara Blasco: Feria del Libro, Valencia, 2019.

ROSA DURÁ CELMA: Me han llamado la atención las dos citas que sirven de introducción a la novela. La primera está extraída de una obra de Sebald y habla sobre la angustia de un personaje que se siente atraído por el abismo y piensa en precipitarse por encima de una barandilla. La segunda es la fórmula de la Ley de la gravitación universal. Bien, no puedo dejar de preguntarme sobre la tensión entre ambas, el empuje a la caída y la ley que hace que los objetos permanezcan en tierra.

JESÚS GARCÍA CÍVICO: Elegí con mucho cuidado los dos frontispicios. Uno es de Austerlitz, la novela del escritor de finales del siglo pasado que más admiro, W. G. Sebald y el otro es del científico más importante de todos los tiempos, Isaac Newton. Ambos se refieren a la caída. El escritor expresa la atracción por la idea de lanzarse al vacío en el patio de una escalera; el otro describe cómo los cuerpos son atraídos a la tierra por la fuerza de la gravedad. Singular es la tensión entre dos discursos como formas de entender el mundo y manejarse en él: el literario y el científico. En esa tensión entre la ciencia y la literatura, el personaje aspira a resolver el problema de la naturaleza de su poder, es decir, la posibilidad de subir a golpes con el hombro una fachada solo le permite, aparentemente, atisbar en el horizonte de la historia, cada vez más lejos, cada vez más antiguo, el origen del mal.

La entrevista completa aquí
Miguel Blasco y Jesús García Cívico en la caseta de Bibliocafé, Jardín de los Viveros, Valencia


domingo, 30 de julio de 2017

Lectura con micro de Celan




«Corona»
Paul Celan

En mi mano el otoño come su hoja: somos amigos.
Extraemos el tiempo de las nueces y le enseñamos a caminar:
regresa el tiempo a la nuez.

En el espejo es domingo,
en el sueño se duerme,
la boca dice la verdad.

Mi ojo asciende al sexo de la amada:
nos miramos,
nos decimos palabras oscuras,
nos amamos como se aman amapola y memoria,
nos dormimos como el vino en los cuencos,
como el mar en el rayo sangriento de la luna.

Nos mantenemos abrazados en la ventana, nos ven desde la calle:
tiempo es de que se sepa,
tiempo es de que la piedra pueda florecer,
de que en la inquietud palpite un corazón.
Tiempo es de que sea tiempo.

Es tiempo.

De «La arena de las urnas» (1948). Versión de José Ángel Valente