jueves, 2 de agosto de 2012

hipótesis de "noruega"

Hipótesis de “Noruega”
por Orlando Osorio (adjunto de bloguería)

“Suelo llevarme un libro al supermercado por la misma razón que cojo una chaqueta las tardes de verano: no me resulta posible dejar de entrever la potencial hostilidad de los lugares comunes, esos territorios sólo aparentemente pacíficos”, así escribe Cívico en julio de 2012 el único de los aforismos de la denominada “selección noruega” en el que resulta posible rastrear una ligera huella personal. Efectivamente, el bloguero parece liberado aquí de esa absurda pompa retórica de insufrible carga egotista que habría castigado (y cómo) los aforismos juveniles, suprime Cívico de la escasa superficie del texto toda la ganga esteticista, las blanduras andylucasistas de los oropeles ajenos y de los manierismos de otros y lo primero que llama la atención de esta selección  es su blancura, la carencia de afección ¿dónde están las acostumbradas imágenes de mal gusto con las que el bloguero castiga a su tres lectores?

“Descubrir que todos los conceptos tienen “carga” es una señal de lucidez, la chifladura viene al atribuirles intencionalidad” escribe el autor de “No te asustes, es el espíritu de Max Weber que viene a visitarme” como desdiciéndose de exiguas técnicas ajenas y posiblemente abandonando también la forma inteligente en que esos días ha apreciado más los reparos que los elogios de algunos colegas a su personal visión de la implantación del programa de Bolonia en la universidad española. ¿Pero por qué “noruega”?

Si Coyná está en lo cierto (1) , precisamente la elección de “noruega” tiene que ver con las connotaciones positivas, blancas, desarrolladas, pacíficas de ese país que otorga cada año con despreocupada incoherencia el premio nobel de la paz. Como es sabido, precisamente en 2011, año de producción de estos curiosos aforismos, el Reino de Noruega se clasificaba como el país con más alto índice de desarrollo humano del mundo (0.943). A pesar de su claridad semántica y sus acostumbrados préstamos inconscientes, como el resto de aforismos en Word, tampoco estos parecen sometidos a una severa depuración ni siquiera a una mínima recomposición como sugiere (puede que con tan excesiva como falsa insistencia) la nota preliminar o meta-aforismo (aforismos que se deshinchan). No hay aquí ni felices invenciones sintácticas, ni aparece el color naranja, ni palabras informes, ni da el bloguero el coñazo con Wendy Morgan, ni cansan sus reversiones de frases, ni desfila inopinadamente su conocido cariño por los libros de Bohumil Hrabal, ni hay pleonasmos, ni G., ni coloquialismos hollywoodienses como los que aparecían (así sobre todo en la sección III, o sección “oh, Gene Terney”) apareados con promiscuas concordancias verbales junto a altivos, obsesivos enclícitos y espaciamientos cívicos de intención obviamente lírica. ¿Hubo de escoger el bloguero el título de la selección debido precisamente a una carencia? ¿Estamos ante una tan consciente como exagerada falta de suciedad, artificial ausencia de lo deforme y de lo estrafalario, lo alto, lo sano, lo limpio, profiláctico estandarte de este nórdico país…?

Sabemos que Cívico estuvo en Noruega a principios de los noventa. El autor hubo de visitar el país conduciendo desde la costa levantina el Peugeot 106 de su hermana, trasbordado, registrado, cacheado tantas veces como tuvo que cambiar moneda (cabe recordar que en las fechas en las que el bloguero llega al puerto de Oslo, ni la moneda común ni la telefonía móvil habían asolado todavía Europa) el autor de los aforismos visitaba anonadado, el corazón abierto como un plato, los mercados hortofrutícolas del viejo continente. No, no se nos oculta que Cívico comenzaba a trabajar por entonces en el departamento de publicidad de una revista valenciana especializada en frutas y verduras. El periódico, con oficina junto al desaparecido cine “metropol” y letras times new roman despidiendo el hermoso intento de ilustrar a la burguesía agrícola valenciana, comenzaba a mandar con asiduidad a un joven bien educado, piel cetrina y mirada aniñada a recoger inserciones publicitarias al norte de Europa. La llegada de Cívico a la costa noruega coincidió, y reseñamos este dato sin malicia, con el enésimo robo de la histriónica y sobrevalorada pieza de Munch. Por lo demás, sabemos también por Coynà que no fue precisamente el nervioso trazo del expresionista sino más bien el enérgico acabado de la obra de Adolf Gustav Vigeland lo que le hubo de cautivar para siempre. En efecto, la contemplación fría y nocturna del trabajo del escultor de Mandal en el interior del Frognerparken, afectó emocionalmente al bloguero al punto de conocerse todavía hoy su incomprendido afán de pedir a los taxistas valencianos esos días de fallas: “corra, lléveme rápido al parque de Vigeland”.

Escultura en el Parque de Vigeland, Oslo, Noruega



Pero la pregunta sigue siendo pertinente ¿por qué Noruega? ¿por qué una selección noruega?

La redacción apresurada de estos aforismos permite suponer que al menos algunos de ellos surgen como una reacción. Precisamente en las fechas de la concepción de estos aforismos Cívico confiesa en la polémica entrevista con Conyà, la profunda (deep), desasosegante, perturbadora impresión que le causó aquella profesora limpia, alta, altiva y exitosa que hubo de conocer en la Universidad Católica de Malta, Clara Zerda Lightmore. Seguidora, hasta la beatitud del cine de Mel Gibson, del AC Milán, de la escuela económica de Chicago y de la mili brava, Zerda, hija de un iusnaturalista gaditano de acento cerrado profundo admirador de la generación perdida, traductor aficionado de Scott Fitzgerald y de una madre aparentemente sorda, Zerda, decía, exponía ante un seminario maltés de hombres tan maduros como entregados las claves de una particular hermeneútica de lo oscuro, exponía Zerda la solución de los secretos del texto, mientras el bloguero ahora dormitaba, se colocaba ahora inadvertidamente unos ligerísimos auriculares recuerdo del tren de Helsinbor a Helsingor y escuchaba con expresión alelada, la cabecita y los pies yéndose de varas, “the house that heavens built” el potentísimo tema de los Japandroids, clamaba Zerda mientras tanto contra el peligro de la socialdemocracia y en general del derecho, de los derechos, afirmaba Zerda la bondad intrínseca del ser humano, la belleza de Mel, el inmoral activismo de la ONU, dejaba entrever la investigadora el desconocimiento del documentalista alemán Werner Herzog y de la novela de Gustave Flaubert, manifestaba Zerda entre aplausos, nudillos gopeando rítmicamente la mesa, haber tenido siempre entre sus manos la verdad, no tu verdad, daba a conocer al auditorio Zerda el por qué de enchironar precisamente al yonki, leer la verdad del texto y enchironar a continuación a esa mujer en concreto, al extranjero malo sobre todo, y de nuevo, tras consultar, leer, interpretar y sacar la verdad del texto, volver nuevamente a la oscuridad de la glosa y sobre el yonki, concentrarse, observar, presionar, detener, enchironar de nuevo al yonki y a la mujer pobre, extranjera, mala y yonki, confesaba Zerda sus dudas sobre la redondez del globo terraqueo y la existencia mamífera del delfín, dudaba Zerda de la necesidad del impuesto, de la gravedad y del número 56, dudaba que fuera cierto que la gente sube fotos de su propia cena a facebook, que se digan entre ellos, los unos a los otros, "grande", "figura", "crack" o "eres un crack" y "en relación a" (en lugar de "en relación con" o "con relación a") o que haya personas que entierran las colillas de sus cigarros en la playa, relativizaba Zerda la miseria, la influencia de la vida en la obra de Dostoievski y la legibilidad de la filosofía de Hume. Ya en el terreno propiamente jurídico ponía en cuestión la investigadora la misma existencia física, real, histórica y no meramente hipotética de alguien que habría escrito bajo el nombre de Kelsen, concluía Zerda diciendo que concluía, que estaba ya concluyendo, afirmaba Zerda la existencia del porvenir, lo buenos que están los pescaitos y que Sevilla tiene un sabor especial, que era un placer escucharse a sí misma. Ovación. Zerda había cautivado a todos.
Al parecer cuando finalmente el bloguero se vio obligado a quitarse los cascos y dirigirle algún comentario gracioso a modo de saludo o de despedida ésta aún tuvo tablas, el organizador ya tomándola del brazo, para rebatirle a Cívico con relampagueante virulencia la conveniencia de dejar fumar en los afters, el genocidio armenio, la posibilidad del que el pasado estuviera en continuo movimiento, el misterio de la música, el principio de progresividad fiscal, el caracter voluble del amor, el devenir vertiginoso del tiempo.

Yo mismo, Osorio, querría pues aportar esta escueta pero creo que profunda entrevista con la hermenéutica señora Lightmore a fin de clarificar o al menos lanzar algunas hipótesis de indudable interés sobre el noruego título de la sección. La entrevista forma parte de un proyecto europeo de la propia Zerda: ha sido financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación theo-der I+D+i+th y asimismo se beneficia de un estancia de investigación de la investigadora, valga la redundancia, en la Universidad de verano de la Playa de Rio de Janeiro a cuyo personal quiere agradecer Zerda desde aquí su más profunda gratitud y de paso saludar ¡ey a ver si nos vemos la próxima vez!

Orlando Osorio: (incorporándose levemente de la silla) Hola Zerda (pedo)

Zerda Lightmore: (risas) (otro pedo) (más risas)

Orlando Osorio: ¿Qué coño es eso que llevas entre los brazos?

Zerda Lightmore: ¿El qué? ¿Esto? Un gato que se ha colado en mi keli.

Orlando Osorio: umh, ajá… “Vivir la vida como un proceso de extranjerización como habitando un lunar en vuestra menguante superficie de piel sin tatuaje” ¿qué te parece?

Zerda Lightmore: ¡Joder! Me ha arañado. Puto cabrón. Me dan asco los gatos. Qué tatu tan guapo.

Orlando Osorio. ¿Te mola? Me lo he hecho en la pantorrilla, ahora me toca acortar todos los pantacas y eso que empieza a hacer algo de rasca.

Zerda Lightmore: Descarao. ¿Y eso? ¿Qué es eso que llevas en la mano? ¿Es un gato?

Orlando Osorio: ¿El qué? ¿Esto? Esto no es un gato Zerda, esto es un libro.

Zerda Lightmore: ¿Lo qué?

Orlanda Osorio: Un libro Zerda pero achanta el mirlo un momentito que le voy a preguntar al gatito (risas): Gatito, ¿qué semejanzas puede haber entre Noruega y Cívico, el bloguero?

Gato: La valoración del bienestar social, haber llorado ambos por los que mueren solos y de repente en una isla (los noruegos por los asesinatos de Utuya el verano de 2011, el bloguero por el último capítulo de Lost), la familiaridad con el aire glacial, el propósito que subyace al nynorsk ("nuevo noruego") esa suerte de lengua artificial que quiere reunir, armonizar la mayoría de las formas dialectales del país, la participación activa/pasiva en "La cosa", la excelente película de John Carpenter, de nuevo el afán conciliador, unidor, armonizador, felicitante, la valoración de la paz hasta el punto de premiarla, la infantil afición exploradora, el propósito de ir muy lejos, la curiosa marcha que tenían Amundsen, Nansen y Heyerdahl, soñar a menudo con el agua muy negra y la luna muy blanca sobre la playa de Bryggen, reclamar con insistencia un territorio en la Antártida: Noruega la Dronning Maud Land (Tierra de la Reina Maud) el bloguero, un terreno, cualquier terreno, a ser posible lejos de todo, lejos de todos, también de los noruegos.




(1)
COYNÁ, Che, “A light in a Norwegian Wood”, in A Word on the words: on Civico´s aforismus, Fondo de Incultura Económica, trad. C. Z. Lightborne, México, 2012, p. 47 y ss.

(2)
El índice de desarrollo humano (IDH) es un indicador del desarrollo humano por país elaborado por el Programa de las naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) Se basa en un indicador social sa en un indicador estadístico compuesto por tres parámetros: vida larga y saludable, educación y nivel de vida digno.


lunes, 30 de julio de 2012

la selección noruega (aforismos en word VIII y IX): de «una casa holandesa»




Lo peor de la expresión “opinión pública”, como de la palabra “pueblo”, es su expresividad excesivamente metafórica

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Las drogas tienen un depurado sentido de la justicia restaurativa: te quitan exactamente en la misma medida en que antes te habían procurado
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ius limitum: como en el desagradable juicio del rey salomón, la auténtica madre de la constitución, de una Grundnorm no meramente hipotética, esto es, de la constitución como momento autopoiético, como “magma de significado” al confuso decir de Castoriadis, es, seguramente, el grupo social que más ha cedido en la consecución de un consenso (por supuesto más allá de la forma en que se hayan cohonestado posturas contradictorias)


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La justicia tiene que ver con el odio pero no necesariamente con el odio al adversario, al contrario, a la otra parte en el juicio…
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Las historias tristes nos hacen llorar, incluso si están escritas en inglés: so… have I been blind? have I been wrong all this time?

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Habitamos siempre un anacronismo

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Hay algo extremadamente peligroso en pensar que es más fácil seducir a una mujer fea que a una mujer muy hermosa

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La tragedia, pero también la comedia, se inicia con la primera constancia de nuestra incompletitud

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Homogenización contra hegemonía: la conjura de los orates frente al líder malogrado

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En lo que toca a la descripción de la avaricia, de la gran avaricia, la verdad siempre resulta demagógica

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Creo que Kundera tenía razón cuando escribió que los amores son como los imperios que cuando desaparece la idea sobre la cual han sido construidos, perecen ellos también. Algo bueno tenía que tener, en fin, nuestra extraña, combatida, inquietante naturaleza de bárbaros



Jesús GARCÍA CÍVICO, Aforismos en word, poemas con autorreverse, Valencia, 2012








Flotar sin esfuerzo, innecesaria, inútil, elegantemente sobre la muerte como un buitre disidente
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Allá donde se conoce mejor la muerte que la ley el uso de la razón es otra forma de insensatez  

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Improbable verbalización de una matrona: hete ahí otro nacimiento desposeído, los primeros instantes de otro dassein
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A menudo buscando las llaves para salir de casa se encuentra uno otra cosa que había extraviado mucho, mucho, mucho tiempo atrás ¿o es que sucede al revés?
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Vivir la vida como un proceso de extranjerización como habitando un lunar en vuestra menguante superficie de piel sin tatuaje
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¿Cuántas reglas deben cambiar para que podamos decir que también el juego ha mutado?

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Cuando te acercas demasiado a una mentira, la ley de la gravedad también trata de engañarte


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Prometo que no es cierto que escuché en el velatorio de un de cuius hereditate agitur bastante adinerado el lapsus “los herederos hambrientos rodeaban la capilla al dente

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El mio es un país lleno de ira y de envidia donde la gente dice redundantemente “hacer obras” y los que fuman lanzan, lamentablemente más con dejadez que con desprecio, todas las colillas al suelo


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Descubrir que todos los conceptos tienen “carga” es una señal de lucidez, la chifladura viene al atribuirles intencionalidad
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Sobre el dimorfismo sexual (sólo un apunte): en la mayoría de las especies de reptiles y de aves rapaces las hembras son más grandes que los machos. Es sabido que en el caso de los mamíferos suele ocurrir al revés, por lo demás y en lo que respecta al hombre (en tanto que individuo de la especie homo sapiens) al margen del lugar externo o interno donde se colocan sus órganos sexuales, parece ya demostrado que la codicia del macho es igual que la codicia de la hembra y que los individuos pelirrojos no actúan de manera sustancialmente distinta

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Suelo llevarme un libro al supermercado por la misma razón que cojo una chaqueta las tardes de verano, no me resulta posible dejar de entrever la potencial hostilidad de los lugares comunes, esos territorios sólo aparentemente pacíficos
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La petulancia de la clase dirigente no es nociva para la sociedad en su conjunto mientras ésta vigile su nivel y la primera no la combine con dosis excesivas de ignorancia
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Después de ver un documental sobre la situación de los enfermos mentales en África (los olvidados de los olvidados) he de vencer la tentación de ir a desafiar muy seriamente a las olas del mar (allá donde dicen que todo ha principiado): ¡como me salpiques te mato!


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Su currículo crece a medida que escribe currículos cuando en realidad debería suceder al revés. Debería suceder sólo al revés





Jesús GARCÍA CÍVICO, Aforismos en word, poemas con autorreverse, Valencia, 2012














nota general (nota de la sección "aforsimos en word"): aclaración, flexible-aforismo-prólogo o meta-aforismo (de los aforismos que se deshinchan):




leerá un improbable lector que aquí se dice “aforismos en word” y creo que debe darse una explicación ¿una justificación? Dejemos de entrada algo claro: que el aforismo sea en word no apunta nada bueno (el tipo de aforismo que acaso habrán leído aquí no presume de ser en word, qué va). Señala de éste en todo caso una falla, una merma, un menoscabo, el tono huidizo del texto al acabado (lo contrario del aforismo pensado de modo más ortodoxo): la imposibilidad de atrapar perfectamente y para siempre un pensamiento, un estado de ánimo. Aquí el aforismo acepta, quizás mejor confiesa, haber sido editado o procesado mecánicamente, como word o como suele decirse en “word”

el propio editor de textos, hospitalario como sabrá el lector y el usuario, a la continua revisión, a la sustracción, pero también a la adicción, al cambio en definitiva y hasta la nausea, es su fisura. Dicho de otra forma ¡por ahí pierde aire! ¿Qué aire? Su aire de aforismo. Es precisamente por ahí que pierde su aire de aforismo

Jesús García Cívico, Valencia, 2011









sábado, 14 de julio de 2012

every dream

la coincidencia de la llegada, estos días, de la acreditación como profesor titular, con el riguroso anuncio de los (nuevos) recortes en la universidad, curioso celo en el también curioso listado de prioridades gubernamentales, celosa prohibición de dotar a tal acreditación de algún valor instrumental, imposible rebaja de la agradable noticia a la poco kantiana condición de medio para pensar en una cierta, funcionaria, verde, soñada estabilidad, rigurosa observancia de su eficacia como aplicación y como cumplimiento, imposibilidad implícita de patalear, en rigor de decir algo, de decir nada ante el paralelo, injusto, feo y sin duda más doloroso recorte en las ya mezquinas ayudas a la dependencia, inquietantes, crueles imágenes de dedos al aire en forma de peineta, rebaja de las prestaciones de desempleo, etc. etc. me hace de una forma sé que difícil de explicar, difícil de responder también, me hace, decía, volver a preguntarme, vaso de algo agridulce en la mano, media, agridulce sonrisa en la boca, si hubo algo hace, no sé, veinte, treinta años sí aún hay algo hoy más encantadoramente naïve, más bellamente agridulce que la agridulce voz de wendy morgan (1)





(1) los popguns, un grupo fundado en los años 80 en Brighton (East Sussex) entre otros por un ex batería de los enérgicos y originales wedding present, hacían, que uno recuerde, un indie-pop encantador alegre y melancólico a partes iguales, dejémoslo en agridulce, agridulces todas las canciones con la voz agridulce, deliciosa de la agridulce Wendy Morgan, que puede recordar a los Heavenly de Amelia Fletcher, a Velocity Girl, a Shop Assistants, y a otros de los maravillosos,  agridulces grupos del sello indie-pop de Sarah Records, los popguns fueron un grupo muy accesible que por avatares del destino tuvo una nula repercusión comercial...





viernes, 29 de junio de 2012

siete días de mayo (las entradas que ofendieron a alguien, facebook decidió retirar y yo abandonar la red)

"El que echa a perder su despedida poco puede esperar del reencuentro"

Milan Kundera, La ignorancia


31 de mayo de 2012
hoy he recordado que en el ensayo clásico "ciudadanía y clase social", T. H. Marshall daba por sentado que la igualdad expresada en los derechos de ciudadanía sería compatible con las desigualdades económicas de clase siempre que éstas no fueran demasiado profundas ni la gente sintiera que la vida que lleva no se corresponde nada con la que se merece...
-ejem, ejem, Marshall, pues aquí hay gente que sobrevive con una pensión de 367 euros al mes, sí, sí, no van mucho al cine la verdad, de hecho salen poco por ahí, se quedan en casa pero no ponen a la vez el ventilador y el horno de la cocina no sea que les salten los plomos de la luz (es que sólo pueden contratar el mínimo, Marshall) en cambio, en cambio Marshall hay otros que ganan 300.000 nardos cada año y tienen cara de no leer mucho, más bien cara de no leer nada, ¿qué no? sí, sí, Marshall, ja, ja, no, no están hechos de bronce, ni los otros de mierda dicho sea de paso, niños fueron todo Marshall, niños fueron todos, eso está claro, pero ¿qué me dices si te cuento que hay jueces que se creen ungidos y magistrados que se sienten como el rey sol, y empresarios para los que todo dinero es poco y que por no pagar impuestos se crean hasta países y hay consejeros de banco que se alejan silbando con 14 kilos en la saca y el paladar muy fino y las gafas caras y no es que hayan arreglado un pedazo roto del mundo, qué va Marshall, al revés, al revés, más bien al revés, pero pasa, pasa Marshall, que si les hablas de política ponen cara de no saber de qué les hablas, si es cierto ¡mira esa nube Marshall! ¿has visto qué verde está ese árbol? Aunque ahora que lo pienso Marshall si se llega a impedir lo de éste,  lo de ese o lo de aquel consejero (como es previsible que pase), sí, si se impide en el caso concreto de los 14 millones, pues… será aún peor Marshall porque parecerá que pasa algo, parecerá que se arregla algo, pero no pasa nada Marshall, la realidad es que nunca sucede nada, ya, sí, la vida claro, la vida, y esa mujer de sesenta años que tenía el pelo roto y cara de vieja contando las moneditas en la caja del supermercado a ver si le llegaba Marshall, a ver si le llegaba, al final ha dejado hasta las pechugas de pollo, así ¡pechuuuuugas fuera! ¿qué que? ¡Mira el sol qué naranja! Ay, pero Marshall cuando te he dicho que ponen cara de no saber de qué se habla cuando se habla de política ¿crees que me refería a la mujer que dejaba la pechuga o al banquero? Ja, ja, Marshall ¡es que eso es lo que tienen en común! Sí, qué raro todo Marshall, oh Marshall, ¿te he hablado de las aves? ¿te confesé cuánto me gustaba pasear por la playa? es gratis ¿cómo se llama ese viento que sopla los primeros días de septiembre? ¿Marshall? ¿dónde estás? Vuelve…
 Maaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaarshaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaall!




Oh, mother, I can feel the soil falling over my head 

las uvas de la ira, john ford, 1940



28 de mayo de 2012
concurso para cinéfilos, creyentes practicantes, practicantes no creyentes, no practicantes no creyentes y gente sensible prácticamente no creyente: ¿qué chantaje es más feo? ¿el que le hace frank booth (dennis hooper) a isabela rossellini en "terciopelo azúl", la obra maestra de lynch (el director de cine, no el profesor de estética de la Universidad de Barcelona) amenazando con matar a su hijo y continuar mandando trozos del marido sino le satisface sus desagradables deseos sexuales o el de rouco varela a la ingenua, bondadosa conciencia de los españoles amenazando con quitar la mezquina aportación (no llega el 2%) de su iglesa a la cristiana labor de caritas si se le trata como un propietario de inmuebles más?

blue velvet, david lynch, 1986

25 de mayo de 2012
acabo de escuchar (tal cual) que el gobierno pide retirar de la asignatura "educación para la ciudadanía" las referencias al modelo abierto de familia pero también las referencias a los prejuicios sexistas y racistas por tener carga ideológica y herir sensibilidades ¿carga ideológica? ¿la sensibilidad de quién? ¿del ku klux klan?
sinceramente, todo esto me parece anterior al contrato social, ese hipotético estado salvaje o de naturaleza, si el anterior gobierno tenía ciertas carencias que hubiera solucionado la lectura aunque fuera overreading de stuart mill, a estos les falta, bueno, yo empezaría... con los pre socráticos y hasta hoy


photo: adivina quien viene esta noche,stanley kramer, 1967




16 de mayo de 2012
Puede que sea una excepción en la historia (lo es) y que sea (sobre todo) una excepción geográfica, pero el estado de bienestar es una de las mejores invenciones del hombre, posiblemente la mejor invención política de la historia, una historia, la del hombre, vulgar, ridícula, y sobre todo cruel
Jurídicamente el nuestro es un estado social de derecho comprometido con ese estado de bienestar y tiene la obligación política irrenunciable de reducir las desigualdades sociales y económicas entre los ciudadanos.
Y no al revés.



  
15 de mayo de 2012
acabo de escuchar a la delegada de gobierno en madrid decir en los desayunos de TVE que "en su opinión" hay un soporte económico en el 15M luego se ha hecho un lio, y ha añadido que es un apoyo económico hay un asesoramiento jurídico, no voluntario, sino de tipo profesional 24 horas y que no le consta pero que en su opinión (sic) todo se organiza desde algunas casas de okupas; la verdad... no escuchaba algo así desde el monólogo de Cliff Gorman en All that Jazz "si yo fuera dios y a veces creo que lo soy, depende de la mierda que me haya fumado..."
¿no llena de una ligera pero incómoda inquietud saberse en manos ya no de buenas o malas personas sino de seres que parecen extraterrestres?
"ladies and gentlemen we are floating in the space" (spiritualized)






14 de mayo de 2012
Ya en proceso de desatarse la Revolución Francesa, se difundió una frase que, supuestamente, había pronunciado María Antonieta. Se contó que, cuando la gente del pueblo, a falta de harina y trigo para preparar pan, fue a Versalles a encararse con ella, ésta habría respondido altaneramente con la frase: «Que coman pasteles» (Qu’ils mangent de la brioche). Este supuesto hecho causó un gran enojo en el pueblo e hizo que la gente fuera aún más dolorosamente consciente de su miserable condición o condición de mierda (condición de merdé)




Fátima Báñez anuncia medidas de apoyo a los emprendedores


13 de mayo de 2012
"Desde el balcón" (el otro lado del 15 M) obra de un único acto (repetido infinitas veces)
por Orlando Osorio


-La culpa de todo esto…, bueno tú ya sabes de quién es la culpa.


-No entiendo… -rio sonora pero falsamente la pequeña María Sorayanipova saltando sobre sí misma para poder ver algo de todo lo que pasaba en la plaza.


- Shoes maker..., do you know what I mean? terció Michaela Walzer, su joven institutriz traída de Princeton.


Joseph Ignatius dio un respingo. Por un segundo su corazón había dejado de latir. El Presidente le tomó del brazo tranquilizándole: no tenía por qué temer, allí nadie iba a hablar en inglés, al menos mientras él fuera Presidente.


-Pero toda esa gente tan rara en la calle… A veces siento lástima por ellos –dijo Ann interrumpiendo por un instante su aspecto de sublime, fraudulenta abstracción- Son tantos y tienen tan poco…


-¡Eso no es asunto nuestro! ¡Tienen lo que se merecen!-se revolvió felina Esperanza Hope que no podía dejar de lamentar su poder para oírlo todo. A veces era un auténtico engorro, otras sin embargo…


-Sin embargo… -meditó Joseph Ignatius como si le hubiera leído el pensamiento- Pensémoslo bien- ¿Qué significa estar in-dig-na-do? -añadió de forma retórica- también sabemos que el Señor da a cada cual lo que se…


-Bueno, bueno -tranquilizó el Presidente, tratando de subir el nivel de la conversación a la vez que prendía fuego a un puro (de ninguna forma le iba a permitir acabar la frase)- al fin y al cabo no somos... calvinistas, miré usted.


-¿Calvinistas? -Esta vez fue aquella bella mujer filipina quien se sobresaltó. Hasta ese momento había logrado sostener en impagable, hierático silencio, allá en la zona solariega de la terracita, una pretenciosa bandeja de bombones. ¿Qué culpa tenía ella de sentirse atraída, tentada, cachonda justamente por "ese" tipo de hombre?


Fue sólo Albert, al otro lado del balcón quien sensible ("demasiado sensible" a decir de Esperanza Hope) se acercó a mimarla. -No querida, no tiene nada que ver con… - le susurró al oído arqueando pedagógicamente sus pobladas cejas en dirección a su cabello, mientras Mr. Boyer Charles carraspeaba incómodo pero extraña, sucia, agradablemente turbado y la tarde desaparecía hiriendo al sesgo de naranja los balcones de los edificios más altos, y las aves zigzagueaban aún más arriba en violentos latigazos contra el cielo y abajo el pueblo gritaba como pidiendo bombones y ella mirando fijamente al suelo presa de un pensamiento loco se sentía arrastrada (otra vez) a miles de kilómetros de todo aquello- Oh, Julio, si no tienen pan que coman bombones ¿verdad? oh, Julio, mi Julio -poetizó ensoñadora- ...son unas baldosas verdaderamente horribles.
 
 
 
 
 
 
 

sábado, 26 de mayo de 2012

aforismos en word VII (la selección flotsam)


(1) nota aclaratoria:


incluida en la siempre arriesgada sección "aforismos en word" (intermitente, irregular, prescindible espacio, falsa excepción en el cansino tono con espíritu, que no rostro, de narciso que define este egotista lugar-red afortunadamente poco transitado) la selección VII, también conocida como selección "flotsam", se caracteriza tanto por la forma inesperada (algunos han insinuado que traicionera) con que prorrumpe en el sexto aforismo el ya cansino prurito de hablar de sí mismo por parte del autor, como por la emergencia oceánica, tras el naufragio de otro día en la pradera holandesa, del iris propio del sujeto-objeto del usual pensamiento del bloguero, afinidad cromática de tal iris con el verdoso tono salsa pesto de cierta playa de la costa irlandesa transitada de forma fangosa, amorosa, nocturna, irresponsable tras una cena de pescado sin espinas, oscura pernocta en bed & breakfast, trasunto en irlanda de un modo de paterna, viento helado al otro lado de la isla, sexual accident, and so on


Orlando Osorio, adjunto de bloguería, Nijmegen, pradera holandesa, 2012

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Mascullar del hombre de la limpieza: Se nota que son otros quienes friegan los restos de vuestros sueños

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Nuestras vidas son los niños que van a nadar en el mar ¿pero son nuestras vidas los niños que van a nadar en el mar?
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A menudo hablan de esa posibilidad, de estas inquietudes que en un momento de debilidad les compartimos como de un camino que hubieran transitado ya y luego desechado. Nos provocan así (no es posible saber si conscientemente) la frustración más demoledora
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La naturaleza aún no ha reparado en la dignidad intrínseca del hombre: le quema, le sepulta, le ahoga, se lo come, le pica
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En el amplio imaginario del poder, el glamour sólo es un apéndice grosero
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Me gustan las calles empedradas, las farolas encendidas intempestivamente (de madrugada o a mediodía por descuido) las chicas cojas. Y si un día me siento agradecido, ostentosamente feliz o poco desdichado me miro a mí mismo con envidia y no me aguanto. Tampoco me soporto cuando he hablado demasiado. Es cierto que envidiamos sobre todo a los felices, pero a veces también… a los callados. No es menos cierto que ser feliz es, como hablar, sólo una facultad, en el mejor de los casos una posibilidad. Ser feliz no es divertirse y callarse, por supuesto, no es lo mismo que callar.


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No ya no, sino ya nunca poder salir de viaje con los Bowles



aforismos en word (2), poemas con autorreverse, "selección flotsam", GARCÍA CÍVICO, Jesús , Valencia, 2012





playa irlandesa o playa salsa pesto, ver nota (1) (arriba)




(2) nota general (nota de la sección): aclaración, flexible-aforismo-prólogo o meta-aforismo (de los aforismos que se deshinchan):
leerá un improbable lector que aquí se dice “aforismos en word” y creo que debe darse una explicación ¿una justificación? Dejemos de entrada algo claro: que el aforismo sea en word no apunta nada bueno (el tipo de aforismo que acaso habrán leído aquí no presume de ser en word, qué va). Señala de éste en todo caso una falla, una merma, un menoscabo, el tono huidizo del texto al acabado (lo contrario del aforismo pensado de modo más ortodoxo): la imposibilidad de atrapar perfectamente y para siempre un pensamiento, un estado de ánimo. Aquí el aforismo acepta, quizás mejor confiesa, haber sido editado o procesado mecánicamente, como word o como suele decirse en “word”
el propio editor de textos, hospitalario como sabrá el lector y el usuario, a la continua revisión, a la sustracción, pero también a la adicción, al cambio en definitiva y hasta la nausea, es su fisura. Dicho de otra forma ¡por ahí pierde aire! ¿Qué aire? Su aire de aforismo. Es precisamente por ahí que pierde su aire de aforismo
Jesús García Cívico, Valencia, 2011


domingo, 20 de mayo de 2012

sendak: hermoso cuento sin moraleja


esta mañana de domingo holandés buscando en "hoy empieza todo" el programa de ángel carmona en rne radio 3, una antigua playlist sobre beach house versus cocteau twins y al gato flaubert por la ventana y entre los libros y por razones que no vienen al caso, buscando el libro sobre apogeo y fin de los estudios culturales de carlos reynoso, me he encontrado con que hace semanas murió Maurice Sendak



además de pensar (otra vez) que los nacidos en diciembre (decemberist o diciembristas) iremos siempre por detrás del mundo y de las cosas, que iremos como epimeteo comprendiendo tarde (cuando ya es tarde) el mundo y las cosas, además de pensar digo en el retardante significado de nacer en diciembre y en epimeteo, en el mundo y en las cosas y en el gran aliento que para nosotros (decemberist o diciembristas) supone tener la radio "a la carta", me ha dado pena y he pensado que lo de Sendak, que la muerte de Sendak, merece una entrada doble, aqui como "sendak: hermoso cuento sin moraleja" y allá en "la norma y la imagen" como "sendak: imprescindible imagen sin norma" lanormaylaimagen


Ilustración Sendak: Where the Wild Things Are, 1963

¿por qué? porque Maurice Sendak, un personaje fascinante, un escritor de la talla de Carroll, tuvo tres virtudes que aquí apreciamos mucho. En esa literatura a menudo descalificada como literatura “infantil", Sendak:
1) escribió para gustar a los niños y no para gustar a los adultos
2) trató a sus lectores como personas sensibles e inteligentes
y lo que resulta realmente impagable, una lección de Sendak que aún no han aprendido tantos críticos de Sendak y tantos adultos que no tienen ni idea, ni dicho sea al pasar, tienen gana alguna de saber quién es Sendak: en la imaginativa obra de Sendak y como sucede con la vida...
3) los cuentos no tienen moraleja


digna y poética versión para el cine where the wild things are, spike jonze, 2009

los cuentos sin moraleja o cuentos-sendak, la belleza de los cuentos sin moraleja que fascinan a los niños la conocí de niño cuando Joseph Conrad ("el confidente secreto") y Henry James ("otra vuelta de tuerca") asaltaron mi bibloteca infantil: fascinación por los relatos sin norma, sin enseñanza moral ni moraleja con los que, sin embargo, se conoce un poco mejor el mundo, las cosas y las personas que lo habitan 


de The New York Times, 8 de mayo de 2012 (edición digital)

"Maurice Sendak was widely considered the most important children’s book artist of the 20th century, whose works wrenched the picture book out of the safe, sanitized world of the nursery and plunged it into the dark, terrifying and hauntingly beautiful recesses of the human psyche. He died on May, 8, 20121, at the age of 83.
Roundly praised, intermittently censored and occasionally eaten, Mr. Sendak’s books were essential ingredients of childhood for the generation born after 1960 or thereabouts, and in turn for their children. He was known in particular for more than a dozen picture books he wrote and illustrated himself, most famously “Where the Wild Things Are,” which was simultaneously genre-breaking and career-making when it was published by Harper & Row in 1963.
Among the other titles he wrote and illustrated, all from Harper & Row, are “In the Night Kitchen” (1970) and “Outside Over There” (1981), which together with “Where the Wild Things Are” form a trilogy; “The Sign on Rosie’s Door” (1960); “Higglety Pigglety Pop!” (1967); and “The Nutshell Library” (1962), a boxed set of four tiny volumes comprising “Alligators All Around,” “Chicken Soup With Rice,” “One Was Johnny” and “Pierre.”
In book after book, Mr. Sendak upended the staid, centuries-old tradition of American children’s literature, in which young heroes and heroines were typically well scrubbed and even better behaved; nothing really bad ever happened for very long; and everything was tied up at the end in a neat, moralistic bow.
Mr. Sendak’s characters, by contrast, are headstrong, bossy, even obnoxious. (In “Pierre,” “I don’t care!” is the response of the small eponymous hero to absolutely everything.) His pictures are often unsettling. His plots are fraught with rupture: children are kidnapped, parents disappear, a dog lights out from her comfortable home.

Background: In 1963, a 34-year-old Mr. Sendak put together a small, handmade volume with which he had been struggling for eight years. Titled "Where the Wild Things Are" it used just 338 words and some occasionally disconcerting illustrations to tell the story of a boy named Max, who, sent to his room with no dinner, rebels by running away to a creature-infested island where he is named king of the beasts.
After a brief but exhausting adventure — “Let the wild rumpus start!” the book reads — Max returns to his bedroom, where he finds “his supper waiting for him.”
That much-honored book about childhood anger is the best-known work by Mr. Sendak, who had the gift of connecting with his childhood fears and pleasures in ways that made his most screwball concoctions feel perfectly plausible and universal.
He was a sickly child of protective parents, so fears tended to dominate. He was afraid of being kidnapped like the Lindbergh baby, who was taken from his parents in 1932, when Mr. Sendak was 4. He was scared by movies, by books, by the vacuum cleaner. He was afraid of his family, the Eastern European Jewish immigrants whom he transformed into the monsters in “Where the Wild Things Are.”
'‘I’m a typical ’30s kid,’' he said in a 1988 Times interview. '‘We had every disease. There was no penicillin, there were no sulfa drugs, and you almost died of any number of what now are considered trivial diseases. I have a memory of my childhood of often wondering about my mortality.’'
In the Sendak world, stories unfold like dreams, where images connect emotionally and serendipitously, not by the logic imposed by grown-ups when they are awake. In much of his work, beauty and sorrow walk hand in hand.
“That’s the tradition into which Sendak was born,” John Cech, author of “Angels and Wild Things: The Archetypal Poetics of Maurice Sendak,” and a professor of children’s literature at the University of Florida in Gainesville, told The Times in a 2005 interview. “His whole life’s work in some way is an attempt to understand and fathom the complexity of that heritage, with its almost unbearable legacy of loss.”
Mr. Sendak’s children’s books have often been greeted by controversy, specifically over their suitability for children. '‘Where the Wild Things Are’' was thought by some people to be too scary, and '‘In the Night Kitchen’' drew complaints because of its anatomically complete drawings.
His work became more melancholy as the Holocaust began emerging as a more powerful force — sometimes overtly, sometimes less so. The work gives children the power to conquer through art and ingenuity, reminding parents of the complicated responsibility that requires them to be hopeful but realistic about the terrible wild things out there.
He has written that what interests him most '‘is what children do at a particular moment in their lives where there are no rules, no laws, when emotionally they don’t know what is expected of them.’'
'‘Children make crucial decisions at that point,’' he said, '‘and it happens in the wink of an eye. It’s those crucial seconds when the mother and father can’t watch. This was so absolutely, beautifully, rendered for me when I was very young and I saw ‘The Wizard of Oz.’ There’s a scene that I think was a little bit St. Paul-on-the-road-to-Damascus for me. It was near the end of the movie, when Dorothy is imprisoned in the room with the Wicked Witch, and the witch takes the hourglass and turns it over and says: You see that? That’s how much longer you’ve got to be alive.
'‘And Dorothy says, I’m frightened, I’m frightened, and then the crystal ball shows Auntie Em, and Auntie Em is saying, Dorothy, Dorothy, where are you? and Dorothy hovers over it and says: I’m here in Oz, Auntie Em. I’m locked up in the witch’s castle. Don’t go away, I’m frightened. And I remember that when my sister took me I burst into tears. I knew just what it meant, which was that a mother and child can be in the same room and want to help each other, and they cannot. Even though they were face to face, the crystal ball separated them. Something separates people now and then. And I think it’s that moment that interests me, and compels me.’'




the decemberist: "the crane wife 3"


RNE Radio 3: Hoy empieza todo - Playlist: Maurice Sendak - 10/05/12

domingo, 13 de mayo de 2012

bajo "bajo el volcán"


Se me ocurrió traerme también una novela que había reservado para un tiempo especial, traer esa novela para tener algo con que evadirme en la noche de esta casa de invitados en caso de no poder conciliar el sueño. 

“En el sur, un inmenso arcángel, negro como trueno, se agitaba desde el Pacífico. Y sin embargo la tempestad contenía, a fin de cuentas, su propia alma secreta…                               
Su pasión por Ivonne (independientemente de que hubiera sido una buena actriz; él le había dicho la verdad al asegurarle que habría sido superior en cualquiera de sus propias películas) había evocado en su corazón, aunque de manera inexplicable, aquella primera vez en que solo, al atravesar las praderas de Saint Près –adormecida aldea francesa de remansos, canales y grises molinos abandonados en donde a la sazón se alojaba-, vio surgir lenta y maravillosamente con belleza infinita, por encima de los campos de rastrojo en los que abundaban las flores silvestres, surgir lentamente bajo los rayos de sol, al igual que siglos antes las habían visto erguirse los peregrinos que erraban por esos mismos campos, las flechas gemelas de la catedral de Chartres.”


Malcom Lowry, Bajo el volcán, (1947), trad. Raúl Ortiz y Ortiz, Barcelona Bruguera, 3º edición, 1984, p. 21.


"(...) No hay explicación para mi vida -no la había, por cierto, ni tampoco era esto lo que había querido expresar-. Por favor, que Yvonne logre aquello con lo que ha soñado... ¿soñado?... una nueva vida conmigo...permíteme creer, por favor que no todo es un abominable engaño de nosotros mismos... (...)
(...) la extraña verdad es que tenía otra curda. De hecho, había algo hermoso en los horrendos extremos de la condición en la que se encontraba ahora. Era una curda como la marejada de un océano inmenso y oscuro que finalmente se estrellaba contra un vapor a punto de naufragar, impelida por innumerables ventarrones a barlovento que desde hace mucho se habían extinguido. Y a todo esto no resultaba tan necesario librarse de la embriaguez cuanto despertar una vez más, cuanto despertar, tanto como para..."


Malcom Lowry, Bajo el volcán, (1947), trad. Raúl Ortiz y Ortiz, Barcelona Bruguera, 3º edición, 1984, p. 322, 327.



 ¿Y ahora, qué hago yo para dormir cuando no pueda dormir bajo la erupción trágica pero abusivamente hermosa de este libro, y me preguntó aún que hago yo con los resúmenes de working papers pendientes, con las fichas bibliográficas tan urgentes, con el enésimo proyecto por burocratizar y con el libro de sociología del derecho de Gregorio Robles que estaba tratando de resumir y de esquematizar para empezar a preparar el curso del año que viene, qué hago ahora con la ropa que había preparado para salir a correr por las tardes, qué hago con el mantel que tenía puesto para cenar?



M.. L. autor de la globetrotter "infierno", guia de viaje 
               

miércoles, 2 de mayo de 2012

agelastia



Photo: William Klein "Día del armisticio"
En Cours de Vincennes, celebración, el 11 de noviembre de 1968, del 50º Aniversario del armisticio entre Alemania y Francia

      "Mientras que los que afectan "gran seriedad" la ostentan por todas partes a su alrededor, el pastor Yorik, un personaje de Tristram Shandy, no ve en ello sino engaño, "Un manto que encubre la ignorancia o la sandez". La rebate cuando puede con comentarios "ingeniosos, llenos de humor". Esta "imprudente manera de mostrarse ingenioso" es peligrosa, "por cada diez chascarrillo se gana un centenar de enemigos", hasta tal punto que un día, ya sin ánimos de resistir a la venganza de los agelastos, "arroja la espada" y acaba muriendo "traspasado de dolor". Sí, así es como, mientras cuenta la historia de su Yorik, Laurence Sterne emplea la palabra "agelastos". Es el neologismo que creó Rabelais a partir del griego para designar a los que no saben reír. A Rabelais le horrorizaban los agelastos, por cuya culpa, según sus propias palabras, estuvo a punto "de no escribir ni jota". La historia de Yorik es un guiño fraternal que Sterne hace a través de los siglos a su maestro.

     Hay personas a quienes admiro por su inteligencia, a las que estimo por su honestidad, pero con quienes no me siento a gusto: censuro mis comentarios para no ser mal interpretado, para no parecer cínico, para no herirlas con una palabra demasiado atrevida. Ellas no viven en paz con lo cómico. No se lo reprocho: su agelastia está profundamente anclada en ellas y no lo pueden remediar. Pero yo tampoco puedo remediarlo y, aún sin odiarlas, las evito de lejos. No quiero acabar como el pastor Yorik.

     Todo concepto estético (y la agelastia lo es) plantea una problemática sin fin. A aquellos que antaño lanzaban contra Rabelais anatemas ideológicos (teológicos) los incitaba algo todavía más profundo: el desacuerdo visceral con lo no serio; la indignación contra el escándalo de una risa desplazada:. Si los agelastos tienden a ver en toda broma un sacrilegio es porque, en efecto, toda broma es un sacrilegio. Hay una incompatibilidad irremediable enre lo cómico y lo sagrado, y sólo nos queda preguntarnos dónde empieza y dónde acaba lo sagrado. ¿Estará confinado sólo en el templo o, al extender más allá su dominio, también hace suyos los llamados grandes valores laicos, la maternidad, el amor, el patrotismo, la dignidad humana? Aquellos para quienes la vida es, por entero, sin restricciones, sagrada reaccionan ante cualquier broma con irritación, encubierta o no, porque en toda broma aparece lo cómico, que, en sí, es un ultraje al carácter sagrado de la vida.

     No se entenderá lo cómico sin entender a los agelastos. Su existencia otorga a lo cómico su plena dimensión, lo señala como un desafío, un riesgo, revela su esencia dramática"

Kundera, M., El telón, trad, Beatriz de Moura, Barcelona, Tusquets, 2010, pp. 131-133

Photo: Milan Kundera
Pues, por aquí de regreso a España, siempre a mediodía, siempre con viento, sorteando los escupitajos que medio país lanza al otro medio, una tierra cainita, mezquina y miserable donde las víctimas escupen a las víctimas y todos fuman muy nerviosos negando sin mirar a los ojos que volverían a matarse a mordiscos si pudieran, salvándome la tarde una visita a la red, un comentario naïf sobre alf ross, un tema poco facebook, descubrir en el estante un librito de gombrowicz por leer, una página marcada de kundera, si respondo a la pregunta, ¿dónde? pues en los nuevos lindes de un templo enorme, sobre un terreno antiguamente rústico, hoy, por supuesto, ya recalificado. ¿A qué viene todo esto? Cansado por el viaje y seguramente por ello de un humor peor del que hubiera sido capaz de reconocer, se me ocurre provocar con lo de los escupitajos de medio país contra el otro por la red dibujando la imagen de un experto (en realidad de un técnico) en derecho laboral como otro herido en romería, código sobre el hombro, gesto atroz de semana santa marinera y un señor muy serio me ha llamado "equidistante", "cretino contumaz" y luego "idiota", me consuela que quizás para el pastor Yorik todo esto pudiera haber principado en algo ligeramente cómico, ligeramente gracioso.

Photo: Frank Horvat "La Brasserie Lip en 1969"