jueves, 29 de marzo de 2012

ruido de veleta

Abstract
"ruido de veleta": kilométrica, rocosa y seguramente arriesgada sobreexposición de uno mismo con el hilo conductor de la relación del bloguero con una cita de Ferlosio, malentendidos sociales pero también vitales y quizás la inmadurez como trasfondo 
Palabras clave: ruido, veleta


Llevo muchos días sin salir de la gesthouse y de la biblioteca de la Universidad de Radboud y es cierto que este apartamento se ha convertido en un universo cálida, meticulosamente ordenado: en una mesa extendidos los diferentes textos sobre refugiados, extranjeros, gitanos, apátridas y otras minorías con los que trabajo; en otra un par de ordenadores portátiles con los que resuelvo cuestiones administrativas, docentes, respondo correos, preparo clases, escribo. Un vez por semana bajo a la ciudad a ver a los cisnes negros que no son una banda holandesa de rock gótico sino un par de anátidas, oscuras, anseriformes aves con las que he trabado si no una amistad sí una cierta complicidad muy relacionada con su afán por buscar el sol en la parte más cálida del lago donde se hallan confinadas.

Me permito al caer la noche leer "Diaro de Invierno" de Paul Auster. Estoy contento porque he encontrado al fin tiempo para hacer cosas que normalmente no puedo hacer en casa, por ejemplo escuchar hasta bien entrada la noche a Leos Janácek, ver RTVE a la carta, poner una y otra vez el programa "Carne cruda" de Radio 3 o leer el excelente blog de Clément Cadou.
A la vez madrugo mucho, y quizás por ese sin fin de actos excesivamente conscientes en la soledad de este universo armónico he creído detectar por omisión (o por reducción de la extensión) un cierto malestar por parte de algunos compañeros del lugar donde trabajo y me pongo a pensar a qué se ha podido deber. En fin, en fin, serán imaginaciones mías, me digo, aunque a veces envuelto en complicados malentendidos algo se ha interpretado contra mi intención y desde la nebulosa cena del pasado ha regresado a mis oídos fuera de contexto una boutade de pésimo gusto en la que no me reconozco. Me siento fatal cuando pasan esas cosas. ¿Da todo esto para una entrada en el blog?

La lectura del libro de Auster me ha hecho evocar mis propios recuerdos. A su vez, cuando leo el blog de mi amigo Clément Cadou recuerdo que su autor me regaló una vez una novela, creo que una de Thomas Bernhard que me había dedicado frontispiciándola con un selecto extracto de un texto de Sánchez Ferlosio. Venía a retratar (no lo tengo delante) a alguien que preocupado porque la veleta se había quedado atrapada por la herrumbre se molesta en subir y desatascarla siendo acusado por la gente de querer manejar el viento a su antojo.

De todo lo que sigue, no cabe deducirse, por supuesto, que ese sea yo, que se refiriera mi amigo a mí o que yo mismo me identifique con ese personaje del que apenas nos dice Ferlosio nada más, seria muy inmodesto por mi parte atribuirme gestos liberadores, heroicos, desatascadores, animados por el deseo de permitir acaso la posibilidad de pensar, no sería posible, digo, salvo si reduzco todo esto a pequeños, insignificantes gestos donde apenas, bienintencionadamente es posible rastrear una analogía y de los que sólo me he acordado leyendo esas memorias de Auster.

Ah, para el segundo sentido en que las cosas pueden ser tomadas, Orlando Osorio (O. O.) me pidió por favor incluir unas preguntas para su monumental obra "Prometo no leerte: la blogosfera se expande. Del tiempo finito y de la roca". He conservado las preguntas pero la respuesta a sus impertinencias y comentarios de dudoso gusto quedará sólo entre él y yo.


1. 1982. Voy al colegio. Es un colegio católico. Tengo 11 años. Es el año del Mundial de Fútbol que se celebra en España. El colegio participa en lo que llaman "mundialito cultural". Una competición entre colegios valencianos televisada. Quiero ver mi imagen en televisión. A ese mundial cultural sólo pueden ir los estudiantes con mejores notas. Hay que sacar muchos sobresalientes. Yo nunca lo he hecho pero me esfuerzo tanto esos meses (quiero realmente participar en ese mundialito cultural para salir por televisión) que finalmente consigo que por notas me corresponda ir. Soy el primero y espero la llamada del profesor pero el profesor (el padre salesiano) salta mi nombre y hace que vaya el que está por debajo de mí. Dice que él es mejor estudiante. Soy muy pequeño, aún no sé de los peligros de esa ontología de lo cotidiano. No digo nada pero me entristece tanto que no admito que me entristece. Meses más tarde el colegio inaugura un sistema para que opinemos sobre nuestros profesores y sobre el centro (con la perspectiva del tiempo entenderé que hacía entonces 7 años que había muerto Franco y todos estaban despistados). La opinión se debe dar de forma sincera y nos dicen que estemos tranquilos porque es algo anónimo. Anoto sólo que me parece injusto que los que hemos renunciado a recibir el sacramento de la confirmación no podamos tener ya sobresaliente en religión y es que de alguna forma desde el asunto del "mundialito" sigo obsesionado por las calificaciones (paradójicamante luego atravesaré fases de profundo escepticismo meritocrático alternadas por añoranzas de mérito en entornos de proximidad). No quiero que acusen a otro de opinar así, ni veo nada malo en firmar la carta. No lo hago sólo por mí, lo hago porque ya me he vuelto pronta, decidida, irreversiblemente crítico con los sistemas de evaluación y de enseñanza. Cuando llega la siguiente clase de religión todo está a oscuras. El ambiente es muy frío. Más frío que de costumbre. El profesor (Don Vicent) ha apagado todas las luces salvo una que alumbra una silla. Todos tenemos miedo y permanecemos callados. Con voz grave dice que ahí va a sentarse "el que se cree más listo", "el que sabe cómo hacer las cosas", "el que se cree más justo", "el que se cree merecerlo todo" ese, dice "¡ese va a ser examinado!". Sólo yo sé que es a mí a quien se refiere. Soy yo quien va a ser examinado. Tengo 11 años y no puedo tragar saliva. Antes de que coja un grueso, cueriforrado y negro ejemplar de la Biblia y esta vuele por el aire en la oscuridad lanzando intermitentes destellos dorados y él, su rostro ya manifestándose bajo la luz, empiece a gritar pasajes del antiguo testamento presa de un rapto cuya naturaleza nunca he llegado del todo a comprender algo dentro de mí sabe que siempre habré de acordarme de todo eso.

O. O. ¿Cuál fue el acto desinteresado, o por decirlo de la forma simbólica arriba señalada el "quitar la herrumbre a la veleta"? ¿Qué elementos contrarios a sus intenciones iniciales fueron sobre todo subrayados por parte del afantasmado docente en su epatante, oscurecida, vociferante epifanía?

2. 1998. Tengo 27 años. Estoy asistiendo a los últimos cursos de doctorado en la universidad. He escogido uno de alemán jurídico. Soy puntual y me esfuerzo. El curso es muy minoritario, apenas somos cuatro estudiantes distribuidos en una amplia mesa de madera. Una compañera (a la que nunca más he vuelto a ver) me pregunta una tarde si me va bien ese horario tan malo (las clases son a mediodía y dejan mucho hueco entre el final y el siguiente curso). Yo le contesto que me da igual que me llevo unos libros y aprovecho para leer. Ella insiste en que sería mejor cambiar los días que qué me parece. Le contesto lo mismo. ¿Pero no te vendría mejor? Le digo que sí. A la semana siguiente antes de entrar a clase el profesor me aborda en la puerta impidiéndome la entrada con el dedo levantado. Me dice que si no me gusta el horario no debía haber escogido ese curso que él no lo va a cambiar, que en Alemania mi actitud sería inadmisible. Mi compañera (ella ya está dentro, ella sí ha podido pasar) le ha dicho que algunos de sus compañeros no estaban de acuerdo con el horario. En ningún momento se me pasa por la cabeza decir que no había sido idea mía (me parece una bajeza, una falta de... estilo). Me callo igual que ella permanece callada (aunque ella dentro de la sala). Del profesor recuerdo su largo dedo frente a mi cara, la expresión "zu Rechnung halten" y sus implicaciones epistemológicas en los ámbitos civil y mercantil, recuerdo también su mirada (tenía, tiene aún, un marcado estrabismo). Al acabar el curso me calificó por debajo de mi rendimiento y de mi esfuerzo. Fue la única asignatura en la que no obtuve sobresaliente. Me acuerdo de él (más que de ella) por no conocerme, por no reconocerme y aún hoy no saludarme, por esa desviación del alineamiento de un ojo en relación con el otro, una desviación que siempre he asociado con el temperamento germanófilo.

O. O. ¿Por qué el cambio en su respuesta ante la femenina insistencia? ¿Qué clave gnoseólógica o de simple teoría del conocimiento ha conservado de la expresión alemana mencionada en relación con los usos del comercio en los territorios europeos de la entonces Prusia y la polémica más general entorno a la codificación alemana, hablo por supuesto de Savigny y Thibaut? ¿Está forzando la semántica, subordinando, por decirlo así, al ritmo el significado?

3. Tengo 31 años. Llevo un año separado de mi primera mujer. Nos estamos divorciando. Ella solía guardarme notas entre los libros que ponían "te quiero". Las encontraba o caían por sorpresa al abrir una página al azar. Dostoievsky, Kafka, Joseph Conrad, Henry James guardaban inesperadas declaraciones de amor que me sorprendían en viajes de trabajo, ora en Lisboa, ora en Budapest . Es una época verdaderamente mala aunque mucho mejor que los meses que dieron lugar a la separación. Llevo ya tiempo tomando antabuse, un medicamento que le recetan a los alcohólicos para dejar de beber. Si bebes te pones tan enfermo que se te quitan las ganas de volver a saltarte la prohibición. De esa forma puedo concentrarme en una segunda licenciatura mientras trabajo y además doy clases los fines de semana y acabo un largo estudio sobre la obra de Scott Fitzgerald. Mi ex mujer se ha marchado a Italia definitivamente. Alquilo un ático en una buena finca de Valencia. Nada más me pongo a vivir comienzan a visitarme muchas amigas solteras pero yo aún no quiero estar con nadie. He estado tanto tiempo con ella que no entiendo la idea de acostarme tan pronto con una desconocida. Entre ellas una (V.) me resulta especialmente atractiva y muy inteligente. Me pide quedarse simplemente a dormir. Yo me paso la noche leyendo, buscando un poema en concreto en los estantes, en un mar de dudas hacia ella y acerca de lo que quiero hacer, dudas que escenifico deteniéndome ante la puerta sin saber si entrar a mi dormitorio, dudas que también traslado hacia los libros, no sé cuál escoger, la noche pasa sin hacer ruido. Cuando amanece me bajo a la calle a comprar el pan. Cuando subo ella me mira con extrañeza y me dice que no me entiende y que es un poco pronto para "ese sentimiento". Yo no sé a qué se refiere. Solamente al irse descubro que todo el suelo desde el dormitorio hasta el sofá donde estuve leyendo esa noche es una constelación de hojitas que ponen "te quiero" al parecer caídas en mis paseos nocturno. Hojas caídas de forma desapercibida para mí que andaba concentrado en amortiguar mis huesos, afantasmado en el silencio para no despertarla, buscando una lectura en particular, absorto, despistado, pensando en entrar al dormitorio, saliendo de éste sin entrar, reparando mentalmente algunos hechos del día que acababa, leyendo, tomando una taza de café, sentándome de nuevo con un libro, orinando, acaso aventurando en el futuro, la mirada fuera de la página, otra o muchas noches, estas sin luz. Nada pasó y nunca nos miramos a los ojos.

O. O. Perdone estaba despistado ¿Si le he entendido bien, pensó esa joven agraciada por su envoltorio físico y por constituir una excepción en la rutina sentimental de C. que las notas caídas por casualidad iban dirigidas a ella? ¿Barruntó que el suelo había sido alfombrado deliberadamente de "te quieros" por usted? ¿Dedujo ella, con un frío calambre en el cerebro y un ojo ya en la puerta, que pretendía usted empalagosa, almibaradamente sorprenderla en su confuso, matutino caminar? ¿En qué iba a consistir el desayuno?

4. Tengo 34 años. Estoy en Saigón (Ho Chi Minh) aterrizo antes de amanecer pero no me han llegado las maletas y a las 09:00 tengo programada una reunión en la oficina comercial de la embajada. Hay gente de otras empresas. a todos les ha pasado lo mismo. entre el brutal horario, el largo viaje y la imposibilidad de ir vestido de forma decente, optan por quedarse en el hotel y disculparse luego. Ha  llovido tan fuerte que todos hemos quedado aturdidos. He visitado casi todos los países del mundo pero siempre por trabajo. Nunca antes había estado en Vietnam. Cuento el dinero que tengo y me voy corriendo por la calle, la sensación es completamente onírica. Hay una pequeña neblina. Personas acunclilladas cocinando en las calles. Todo me parece... denso. No dejo de correr hasta llegar a una tienda donde compro unos zapatos y una camisa de manga corta (hay una humedad insoportable) y una corbata sobria. Me cambio en el probador ante la mirada oblicua de la familia del dependiente y llego justo a la cita. Un comerciante me ofrece un negocio turbio y dinero en metálico. Me niego. Antes de que acabe la jornada he cerrado un acuerdo bueno para quienes trabajo. A la tarde regreso derrotado al hotel. Todo ha ido tan bien. Estoy contento y me siento especial ya que mi comportamiento aunque llamativo a los ojos de la expedición ha resultado provechoso. Bajo a la calle y nunca he sentido un aire tan dulce. Calibro mentalmente la hora de España. Estoy tan exultante que no quiero disfrutar sólo ese momento, quiero compartirlo con alguien y envío un mensaje a una amiga a la que creo recordar que le gustaban estos paisajes asiáticos. Espero mucho tiempo su respuesta. Le hubiera contado lo bonito que era todo lo que estaba viendo. Nunca me contestó y luego nuestra incipiente amistad se enfrió para siempre. Años más tarde y sólo por una compleja casualidad me entero que cuando recibió aquel mensaje le dijo a la persona con la que se encontraba que Jesús era muy raro que a veces se creía que era de noche y que estaba en Vietnam.

O. O. ¿De qué naturaleza era el sentimiento que empujó el mensaje de oriente hacia occidente y a qué atribuyó en su momento la ausencia de respuesta desde occidente hasta el oriente? ¿Tiene usted aquí algo de comer?


5. Cumplo 37 años. He conocido a la mujer de mi vida (G.). Nuestro noviazgo transcurre en un local de jazz, entre mucho humo, aventuras, risas y canciones de Tom Waits. Nos creemos bendecidos. Pero casualmente, descubrimos que su mejor amigo resulta ser hermano de mi primera mujer. No tarda en recomendarle que huya. Cuando ella me cuenta por todo lo que está pasando le envío un correo electrónico romántico y por momentos subido de tono eróticamente hablando. No sé si esto se va a entender bien. Pero por error ¡se lo envío a mi exmujer en Italia! Al cabo de los días y con ese correo como prueba definitiva soy acusado ante ella por mi ex familia política como un ser maquiavélico y luciferino extremadamente perverso. A mí en ese momento me de igual. Yo sólo pienso en G. Cuando nos encontramos para darle una explicación no me atrevo a mirarle a la cara, silenciosa (no nos decimos nada), dulce, inesperadamente ella me lanza una sonrisa tan luminosa que, lo supe más tarde leyendo diagonalmente en la peluquería un ejemplar de la Optical & Space Review, sólo pudo captarse en su perfecta completud por el telescopio espacial al que diera nombre Edwin Hubble.

O.O. Ha conseguido usted llamar mi atención y empiezo a explicarme sus temores acerca de su especial tendencia al malentendido. Entiendo que ella le conocía a usted bien, a su despiste quiero decir. Esta vez me ha conmovido su historia y no tengo ninguna pregunta. Acérqueme ese pañuelo, por favor.

6. Estoy en Colombia. Tengo 40 años. Me han invitado a impartir un módulo en un Master de Filosofía Contemporánea de Derecho. La sesión aunque larga les ha gustado a todos y ha sido muy agradable. Unas semanas antes he comenzado un proyecto que se llama "la norma y la imagen" que además de mantener un blog del mismo nombre, consiste en la posibilidad de compartir imágenes, representaciones iconograficas, cuadros, novelas, etc. que tengan un trasfondo normativo y... bueno algo un poco más largo, entre otros canales las imágenes se comparten a través de la red social facebook (la pantalla preferida en la bibliotecas universitarias, al menos hace un par de años). El caso es que lo enseño en clase del máster para acabar de forma distendida. Uno de los asistentes, un joven e inteligente juez me pregunta si no tengo miedo de que alguien haga mal uso de la página o aproveche para insultarme a mí. Le digo que no quiero dejar de hacer nada en lo que creo por temor. Al llegar al hotel como no tengo permitido salir a la calle (cuestiones de seguridad, alguien mencionó a las FARC) me conecto a internet en el businesss room. Sólo supe que me había dejado la sesión abierta cuando mi mujer (mi segunda mujer) me llamó porque estaba poniendo cosas muy raras en facebook... Al parecer algún huésped o empleado del hotel se había pasado la noche lanzando obscenidades, casándome con un antiguo compañero de trabajo, iniciando diálogos provocativos que acababan invariablemente de forma ofensiva contra un conocido confiado o un interlocutor de buena fe, había pasado horas sumergido en un tipo de diversión que se me escapa, criticando en mi nombre al personal de todas las universidades con las que tenía contacto, insultando con mi cara (face) a los amigos que estuvieran conectados. Aún muchos de ellos no me dirigen la palabra.

O. O. Enumere en orden de gravedad decreciente los calificativos que vinieron a su cabeza tras la actuación de ese energúmeno suplantador de la personalidad, individual y genéricamente, esto es, de la forma en que se bastó a sí mismo y también en relación con el hombre en abstracto o en tanto que especie.



O.O. Bueno, Cívico, ha sido un placer platicar con usted. Responda finalmente, por favor, a ser posible de forma sucinta (hace tiempo que se hizo tarde) negativa o afirmativamente a esta última pregunta: ¿Subyace a alguno de los episodios enumerados como del 1 al 6 un propósito de enseñanza moral o moraleja en lo que tiene que ver con el sujeto-objeto de esta a su decir incompleta pero representativa relación de telúricas, hermenéuticas, humanas veleidades que no supieron ver el ahora cándido ahora honrado móvil que motivaba cada una de las pequeñas acciones referidas, llamémoslas un modesto quitar la herrumbre de la veleta, sino más bien, sospecharon, cuando no abrigaron directamente un fuerte, humano recelo hacia los vectores que impulsaban ese hacer frente a no hacer, ese actuar frente al mero omitir, llamémoslo ser acusado de querer manejar el viento a su antojo?

C. En absoluto.




sábado, 24 de marzo de 2012

noche sin luna


"¿Qué afinidades particulares le parecía que existían entre la luna y la mujer?

Su antigüedad al preceder y sobrevivir las generaciones telúricas; su predominio nocturno; su satélite dependencia; su luminosa reflexión; su constancia bajo todas las fases, levantándose y acostándose en las horas indicadas, creciendo y menguando; la obligada invariablidad de su aspecto; su respuesta indeterminada a las interrogaciones inafirmativas; su influjo sobre las aguas afluentes y refluentes; su poder para enamorar, para mortificar, para conferir belleza, para volver loco, para incitar y ayudar a la delincuencia; la tranquila impenetrabilidad de su rostro; lo terrible de su tétrica aislada dominante implacable esplendente proximidad; sus presagios de tempestad y de calma; la estimulación de su luz, sus movimientos y su presencia; la admonición de sus cráteres, sus mares petrificados, su silencio; su esplendor cuando visible; su atracción cuando invisible"

James Joyce, Ulises, (1922) trad. J. Salas Subirats, Rueda, Buenos Aires, 1972, p. 648.



miércoles, 21 de marzo de 2012

hablar con "nefando" y "alacena" o elegir una poesía

me invita un amigo (por ser hoy día de la poesía) a decir un poema preferido o que me guste especialmente ¡hay tantos y tan íntimos que esa ropa yo aqui no me la quito! le contesto por la red

orlando osorio me propuso, alternativamente, volver a hablar como el largo fin de semana aquel que pasamos en Jaén sólo con pleonasmos decimonónicos y palabras moribundas y usar éstas de forma cacofónica siempre que fuera posible. Así: "ese que lee a dostoievsky es otro joven rubicundo", "este o aquel hecho nefando", "vengo del orfebre", "epitalamio", "otro cadaver bajo el túmulo", "esa chica tiene un andar poco cristiano" o mejor ¡más mesmorización! y "la vi bajar de aquel bajel"
así lo hicimos y durante un tiempo fue como esforzarse por mantener con vida el cuerpo sin detalle de joe bonham a pesar de todo y sobre todo pese a él, algo que a mi manera de ver las cosas (notesé que aún tenía afectado el deje  fin de siècle) atentaba contra los más razonables principios eutanásicos y era desde el punto de vista social -incluso desde el punto de vista de la red social- algo arriesgado

dije, pues, finalmente que sí como salida si se me permitía, negocié,  abrir y cerrar pronto otro paréntesis. Este:

(por supuesto hay mucha bajeza en este mundo mucha mezquindad y mucha tontería, demasiada fealdad, una fealdad casi indecente, un ridículo flotante y un mal evanescente y por tanto inaprensible pero también se puede ver, si es que se quiere, en ciertas cosas mucha o un poco de poesía)

bueno, bueno, jesús... me responde haciendo como que limpia un trocito de cristal de la ventana, ojea un libro, mira el reloj y la punta de sus zapatos

en fin, termino por decirle que hace tiempo que suele acompañarme por las noches un verso del poeta de medellín juan manuel roca: "¿de manera que soy un trazo pintado con ceniza en el mapa del agua?" (que yo recordaba mal, y recitaba ya muy tarde tras la cena con amigos que dejaron de soportarme y de soportar el verso de juan manuel roca y que yo mezclaba sin ton ni son con fragmentos de El castillo en alemán puestos en difícil relación con versos de f. hölderlin y que también a menudo pensaba y recitaba ya sólo para mí bajo el agua de la ducha con el cuchicheo religioso y mántrico de e. e. cummings, una fórmula afín pero traicionada algo como "así que somos trazos de tiza entre las olas del tiempo" ¿por qué? no lo sé, me sucede con los poemas tipo es-tu-por-fren-te-a-la-fu-ga-ci-dad-del-ser que son muchos) y le digo también que últimamente me dibuja una sonrisa (no por ser bueno o menos malo sino como estupenda declaración de intenciones) este de dolan mor, poeta en aragón, nacido de cuba:

Arte poética

"No hables en tus poemas del ruiseñor
de Wilde, ni menciones amor, perfume, labio o rosa"
–me dice en los manuales Ariel Rivadeneira–
y yo evito poner en cada verso escrito
un ala,  algún jardín, la luna de Virgilio,
y hasta a veces me niego, sentado
en el alféizar, a mirar las heladas
del invierno en España, porque queman
las ramas de los árboles todos y la niebla
me invita a escribir con nostalgia
"y ese signo, nostalgia, –me dicen
los manuales– es señal del pasado,
y se debe escribir sin alma, con estilo,
igual que si torcieras el cuello
de una garza con desprecio en tus dedos".
"Habla de cibernética y de física cuántica,
menciona blog, pantalla, correos
electrónicos" –me aconsejan los críticos–.
Y yo sumo las cifras o despejo ecuaciones,
digo leyes, neones, sistemas invisibles
que arman genios, científicos.
También menciono genes, vídeos,
ordenadores, y hay instantes, incluso,
que hablo sin meditar y construyo asonantes
al decir aeropuertos, submarinos, aviones
y algún laboratorio (…), móviles, cines, clones.
Pero aunque logre versos posmodernos
siguiendo los consejos de sabios
que hablan de poesía como hablar
de la historia, de mercados, teoremas
que establecen los pliegues en las cuerdas
del tiempo, no he logrado escribir
el poema perfecto, e incluso
cuando leo alguna línea aislada
de Wilde entre las sábanas, y todos
mis maestros (con diplomas de masters
y perfil de doctores) se divierten
en bares o en los pubs de internet,
yo lloro como dama sin remedio
y me jode el viejo de Quevedo,
y me arriesgo, en la cama, a que digan
los críticos en los post o en revistas:
"¡qué anticuado y qué griego se volvió
Dolan Mor leyendo a los antiguos!,
si hasta le creció un día, encima
de las cejas, (en lugar de la gorra
ladeada sobre un piercing) un ramo
de laurel…
Pero logró dos cosas: pasar
imperceptible delante de los hombres,
como dijo Epicuro, y escribir con la espalda
inclinada en la hoja, sin cederle la mano
al influjo variable del tiempo y de las modas".


en la foto la pizarnik, poeta dolorida

sábado, 17 de marzo de 2012

el imperio no deja de contratacar


y ovillado bajo un edredón de pluma apretando el oído fuerte contra el catre para dormir contaba máquinas de guerra hundiendo sus largas patas en la nieve, recuerdos de Star Wars un helado día de invierno: “hace mucho frío en una galaxia muy muy lejana…”


GARCÍA CÍVICO, Jesús, El acomodador, 2007

domingo, 4 de marzo de 2012

renuncia a la de 5

"Era muy temprano por la mañana, las calles estaban limpias y vacías, yo iba a la estación. Al verificar la hora de mi reloj con la del reloj de una torre, vi que era mucho más tarde de lo que creyera, tenía que darme mucha prisa; el susto que me produjo este descubrimiento me hizo perder la tranquilidad, no me orientaba todavía muy bien en aquella ciudad. Felizmente había un policía en las cercanías, fuí hacia él y le pregunté, sin aliento, cuál era el camino. Sonrió y dijo:
- ¿Por mí quieres conocer el camino?
-Sí- dije-, ya que no puedo hallarlo por mí mismo.
- Renuncia, renuncia -dijo, y se volvió con gran ímpetu, como las gentes que quieren quedarse a solas con su risa."

KAFKA, Franz, "Renuncia" en La muralla china, traducción de Alejandro Ruiz Guiñazú, Alianza, Madrid, 1996, p.100


sábado, 25 de febrero de 2012

in vino aforismos



he encontrado entre las páginas de un ejemplar de bolsillo de la maravillosa novelita de r. l. stevenson "aventuras de un cadáver" unas notas manuscritas rodeadas por una de esas circunferencias que de forma calculada abandonan en el papel los vasos con vino, al parecer volví a llevarme ese libro ¡otra vez! a aquella bodega de la ribera del duero.
reconozco mi letra pero ignoro cuándo las dejé allí, ahora que las leo... creo que tuvo que ser al rato de la cata.
en fin, en lugar de detenerme a reflexionar seriamente sobre el por qué de esa afición, tan molesta como exacta, la del vino, en abandonar líneas de color borgoña  en los escritos,  he decidido compartir algunas de esas notas muy poco serias, excesivamente ligeras, prescindibles y en todo caso seguro que embriagadas en este blog:

estos son los garabatos aforismiformes:



Una vez se cede a la tentación de la exposición de uno mismo se hace imposible la autarquía
*
A propósito de los sistemas: No se ha reparado lo bastante en que hasta las explicaciones más descaradamente omnicomprensivas tienen como todo un origen humilde. Toda síntesis nace de una ilusión, pero naciendo la síntesis de una ilusión, también es plausible que surja simplemente de un mal sueño, que principie en una pesadilla
*
Esperando la lluvia en el desierto, la cautela en el juicio, acaso la indulgencia, cierto cariño para empezar. Por supuesto, la naturaleza, como el hombre también sabe ponerse categórica
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Todos venimos al mundo en minoría. Sólo unos pocos deciden manejarse en consecuencia
*
Hasta el término “torturar” puede resultar de un eufemismo

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Decimos que en nuestro planeta hay vida inteligente sólo porque hemos oído publicitar desde pequeños un reducido número de excepciones

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Un argumento tautológico es un argumento tautológico

*

Debería espeluznarnos la forma en que se dice “su muerte ha servido para algo”. Sensu contrario debemos entender que la muerte común, la muerte ordinaria, la más extendida, la que no ha servido para algo, puede llegar a  experimentarse como fracaso. Resulta injusto, por lo demás, que padezcamos la devaluación de la vida precisamente aquellos que alguna vez hemos estado tentados de advertir acerca del absurdo de su sacrificio en nombre de tal o cual historia, salvación, o proyecto de progreso… esa extrañísima idea de morir (¡de morirse uno!) por algo concreto, por esta o por aquella cosa
*
Para saber qué pasa realmente en el mundo deberíamos darle la misma importancia al telediario que a la telenovela
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Sólo sabe hablar... de todo
*

Despertar calibrando la irreparabilidad del futuro, aventurando el pasado, ese lapso de tiempo impredecible 
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A menudo es precisamente en el atolondrado acto de rogar perdón (y sólo entonces) que el ofendido llega a calibrar la insoportable gravedad de los agravios

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 ¿La mejor poesía que he leído últimamente? Las letras de algunas de las canciones de The Wave Pictures
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 No pudiendo defender opiniones acabaron albergando…verdades

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Kafka High School: Cuando llegan los exámenes todo el mundo se considera portador de un caso
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Lost in deconstruction: “Toa, toa, toa la noche leyendo a Derrida”
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La ciencia y los llamados avances científicos son la prueba de la derrota de la paciencia del hombre que sabe: la victoria del estilo zafio de la naturaleza, su deprimente obsesión por reclamarse, por reivindicarse como se dice hoy en el ámbito deportivo. El científico reclama únicamente para sí haber sido el primero en denunciar de la natura su estúpida y casi siempre cansina insistencia en repetirse
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Heraclitiana: uno siempre quiso estar donde estabais, disfrutar de esa posición que parecía privilegiada. Ahora cuando después de mucho nadar casi esta apunto de alcanzarla sucede que ya no se está ahí exactamente como antes y encima cubre
*
Por buscar ya una generalización que no sea justamente falsada por los cinéfilos: “Cuartas partes nunca fueron buenas”
*
Brecha digital. Brecha socioeconómica. Brecha metafísica: la parte inquieta de la humanidad observando cómo la parte inquietante de la misma hace continuamente el payaso
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La chirigotas de Cádiz me causan cierta desazón me confiesa de repente Harry Frankfurt mirando con un ojo cerrado muy fijamente un vasito de brandy de Jerez y yo me pongo a pensar a ver que me dice después
*
La naturaleza aún no ha reparado en la dignidad intrínseca del hombre: le quema, le sepulta, le ahoga, se lo come, le pica
*
En el amplio imaginario del poder, el glamour sólo es un apéndice grosero
*

Hölderliniana: ¡ya hay un juego al que no juego!




garcía cívico, jesús, aforismos en word, poemas con auto- reverse, Valencia, 2001


con la propietaria de los viñedos: la señora g. pimkinton

viernes, 17 de febrero de 2012

¿hablan los correos de felicidad en la bandeja de trash?

"Podemos sobreponernos una y otra vez al infortunio pero me temo que no a la felicidad".
               
Jesús G. Cívico, aforismos en "word",  poemas con auto-reverse, 2011


Ayer pasé por la vieja cuenta de correo que aún tengo en hotmail buscando algunas fotos. Después de varios años eran legión los correos que llamamos, en un exceso de criterio, "basura". Olían raro, por haberse pasado de fecha, sobre todo unos cuantos anuncios de libros de autoayuda. Abrí uno de esos correos al azar: su lectura, decía el autor, es una guía infalible "para alcanzar la felicidad". Muchos correos parecidos. Apenas nadie real, apenas nada con sentido, apenas algo legible, al parecer ningún afecto o interés sincero habría dejado allí, en medio de un mundo feliz, delirante y virtualmente en venta, su infeliz huella de humano. Umh... la felicidad ¿está ahí fuera o dentro de nosotros mismos? oí que discutían pedante y ensordecedoramente los correos de hotmail ya en la bandeja de trash. ¡Y yo que sé! ¡dejadme en paz! les dije con urgencia, porque hace tiempo que no me dirijo a nada humano. Se habla tanto de la felicidad de lo cercana que se halla, de lo fácil que resulta alcanzarla, adquirirla,  comprarla, recetarla, incluso aplicarse en el estudio de la misma, que uno no puede sino considerarse...  un inepto, un desmañado ejemplo de pereza, un torpe, un indigente, un sin coaching, un... una,  una excepción culposa, les dije luego, un poco con voz trémula, arrepentida por el grito pero digna. ¿Es que no os parece la felicidad un estado un tanto esquivo? ¿Uno de esos que sólo se alcanza precisamente cuando no se busca? añadí luego socrática y paternalmente mientras de forma aleatoria volvía a hotmail a correos aún más antiguos pulsando una fecha y el primer nombre que me venía a la cabeza. Y allí estaban las fotos que buscaba bajo la cita de Walter Benjamin (¡sobre el inconsciente de las fotos!) en el frontispicio de un antiguo cruce de correos, la vieja exposición fotográfica de un amigo, el recorte de la reseña que me atreví a publicar en un diario: "passava per allí" y un ir y venir de jazzísticos, casuales afectos que en su día quisieron dejar también constancia de que habían pasado por allí, igual que Carles que se había empeñado aquel año en echar luz sobre las cosas, en imprimir su mirada en el pasar del tiempo, por decirlo así, como intuyendo que pronto su correo también sería sepultado (igual que todo lo demás ahí fuera) por enormes montañas de bonos-correos basura, se había animado Carles, quizás también comprometido, Gisbert, en dejar enmarcada en un instante la impronta modesta de algo real y sin embargo feliz que sucedía.





viernes, 10 de febrero de 2012

harvest

da que pensar que fueran dos tipos que se manejan en las ruedas de prensa y en general, en los llamados "actos públicos" como un oso ciego y sucio en una tienda de cristal y encaje de burano los que sacaran adelante las dos mejores y hermosas películas del año pasado

Inmensa, desasosegante, Melancholia, Lars von Trier, 2011

El único "texto" de metafísica que aguanté el año pasado cuando durante dos horas volví a cumplir 12 años.
the tree of life, Terrence Malick, 2011

Me gusta como suena la palabra "cosecha" en ingles (harvest) y esa expresión para referir esos frutos de un año que ya se fue pero que quizás recordemos precisamente por ellos.
Nosotros (ella y yo) lo llamamos "el año que vivimos tranquilamente" (de un tiempo a esta parte planteamos nuestros años temáticamente)  y nos gusta pensar que durante esos 12 meses hicimos algo para salvar un par de cines, la gira de algún grupo de pop minoritario, un paseo nocturno y ya poco transitado, algunas buenas pintadas en la pared, un viejo teatro.

jueves, 9 de febrero de 2012

desencantando el mundo: nijmegen (II)

"(...)

como hamlet
recibo cada tarde la visita de un espectro
es la ciudad, una ciudad sin magia
otra ciudad ya saqueada
y aunque no me quedaba nada para darte
me prendí fuego antes de regalarme
a ti
me dice
y nada más sucede por el día
así, que sí, puede decirse que fuí yo
yo anduve desencantando el mundo
el mismo WEBER, Max, me pidió que así lo hiciera."

"Es el espíritu de Max Weber que vuelve a visitarme", en García Cívico, Jesús, aforismos en word, poemas con auto-reverse, final feliz con un relato, 2011

       al mal tiempo...

viernes, 3 de febrero de 2012

desencantando el mundo: holanda (nijmegen)

"(...)
como hamlet
recibo cada tarde la visita de un espectro
es la ciudad, otra ciudad ya saqueada
y aunque no quedara nada para darte
me prendería fuego antes de regalarme a ti
me dice
y nada más sucede por el día
así, que sí, puede decirse que fuí yo
yo anduve desencantando el mundo
el mismo WEBER, Max (1864-1920) me pidió que así lo hiciera."



"Es el espíritu de Max Weber que vuelve a visitarme" en GARCÍA CÍVICO, Jesús, aforismos en word, poemas con auto-reverse, final feliz con un relato, 2011


nijmegen, viernes 3 de febrero de 2012


thomas van aquinostraat, n 8



aves alboratadas antes de la nevada por un señor que les daba de comer: un imprescindible hrabal en nijmegen



vista desde la habitación en la gesthouse (Radboud University) al despertarme

sábado, 28 de enero de 2012

buridaniana

"Soy…una mula borracha me dijo cierta noche o ya de madrugada y yo como aquel asno me quedé paralizado para siempre en la equidistancia. Y así sigo sin saber que hacer primero, si invitarle a un trago o ayudarle a transportar su carga."

"una temporada con antabuse" en jesús g. cívico, aforismos en word, poemas con autorreverse, 2007



Vid. Zupko, J., John Buridan. Portrait of a Fourteenth-Century Arts Master, Indiana, University of Notre Dame Press, 2003


sábado, 21 de enero de 2012

somewhere k. has never travelled

 

some where i have never travelled

some where i have never travelled gladly beyond
any experience,your eyes have their silence:
in your most frail gesture are things which enclose me,
or which i cannot touch because they are too near

your slightest look easily will unclose me
though i have closed myself as fingers,
you open always petal by petal myself as spring opens
(touching skilfully, mysteriously) her first rose

or if your wish be to close me, i and
my life will shut very beautifully , suddenly,
as when the heart of this flower imagines
the snow carefully everywhere descending;

nothing which we are to perceive in this world equals
the power of your intense fragility: whose texture
compels me with the color of its countries,
rendering death and forever with each breathing


(i do not know what it is about you that closes
and opens;only something in me understands
the voice of your eyes is deeper than all roses)
nobody, not even the rain, has such small hands



e . e cummings, somewhere i have never travelled

Nótese que aquí para el poeta:


nothing which we are to perceive in this world equals
the power of your intense fragility: whose texture
compels me with the color of its countries,
rendering death and forever with each breathing





  
Y entonce pienso en un párrafo de El castillo y a propósito de todo esto recuerdo lo que escribió Kundera en un libro delicioso Los testamentos traicionados sobre una frase (un hermoso y conocido párrafo) de El castillo, la novela de Kafka:



(...) «Muchas horas transcurrieron allí, horas de alientos mezclados, de latidos confundidos, horas en las que K. no dejó de experimentar la impresión de que se extraviaba, de que se hundía más lejos que nadie antes que él; estaba en un país extranjero, en el que incluso el aire ya no tenía nada en común con el aire del país natal; la extrañeza de ese país hacía que uno se sofocara y, no obstante, entre locas seducciones, no podía sino caminar siempre más lejos, extraviarse siempre más».

Bernard Lortholary tiene el gran mérito de haberse quedado radicalmente insatisfecho de las traducciones existentes y de haber vuelto a traducir las novelas de Kafka. Su traducción de El castillo es de 1984:

«Allí pasaron horas, horas de respiraciones mezcladas, de corazones latiendo juntos, horas durante las cuales K. tenía el constante sentimiento de extraviarse, o de haber avanzado más lejos que jamás hombre alguno en esos parajes extranjeros en los que incluso el aire no tenía ni un solo elemento que se encontrara en el aire del país natal, en el que uno no podía sino asfixiarse a fuerza de extrañeza, sin poder, no obstante, hacer otra cosa, en medio de insensatas seducciones, que continuar y extraviarse aún más».

Y ahora he aquí la frase en alemán:

«Dort vergingen Stunden, Stunden gemeinsamen Atems, gemeinsamen Herzschiags, Stunden, in denen K. immerfort das Gefühl hatte, er verirre sich oder er sei so weit in der Fremde, wie vor ihm noch kein Mensch, einer Fremde, in der selbst die Luft keinen Bestandteil der Heimatluft habe, in der man vor Fremdheit ersticken müsse una in aeren unsinnigen Verlockungen man doch nichts tun kónne ais weiter gehen, weiter sich verirren».

Lo cual, en una traducción fiel, da lo siguiente:

«Allí pasaron horas, horas de alientos comunes, de latidos comunes, horas en las que K. tenía continuamente el sentimiento de extraviarse, o aun de que estaba más lejos en el mundo ajeno que nadie antes que él, en un mundo ajeno en el que ni siquiera el aire tenía elemento alguno del aire natal, en el que uno tenía que asfixiarse de extrañeza y en el que nada podía hacerse, en medio de insensatas seducciones, sino seguir yendo, seguir extraviándose».

Metáfora

Toda la frase no es sino una metáfora. Nada exige mayor exactitud, por parte de un traductor, que la traducción de una metáfora. Ahí es donde se alcanza el corazón mismo de la originalidad poética de un autor. La palabra en la que Vialatte falló es ante todo el verbo «hundirse»: «se había hundido tan lejos». En el libro de Kafka, K. no se hunde, «está». La palabra «hundirse» deforma la metáfora: la vincula de un modo demasiado visual a la acción real (aquel que hace el amor se hunde) y la priva así de su grado de abstracción (el carácter esencial de la metáfora de Kafka no busca una evocación material, visual, del movimiento amoroso). David, que corrige a Vialatte, conserva el mismo verbo: «hundirse». E incluso Lortholary (el más fiel) evita la palabra «estar» y la reemplaza por «avanzar más lejos».

En el libro de Kafka, K. mientras hace el amor se encuentra «in der Fremde», «en el extranjero» o también «en lo extraño» o «en lo ajeno»; Kafka repite dos veces la palabra, y la tercera vez utiliza su derivado «die Fremdheit»: (la extrañeza): en el aire de lo ajeno uno se asfixia de extrañeza. Todos los traductores al francés se sienten incómodos ante esta triple repetición: por eso Vialatte utiliza únicamente la palabra «extranjero» (étranger) y, en lugar de «extrañeza» (étrangeté), elige otra palabra: «en el que uno debía asfixiarse de exilio». Pero en el libro de Kafka no se habla en lugar alguno de exilio. Exilio y extrañeza son nociones distintas. Mientras hace el amor, a K. no se le echa de ningún lugar que fuera suyo, no se le destierra (por lo que no hay motivo para compadecerle); está donde está por su propia voluntad, está allí porque se ha atrevido a estar allí. La palabra «exilio» otorga a la metáfora un aura de martirio, de sufrimiento, la sentimentaliza, la melodramatiza. (...)"

KUNDERA, M., Los testamentos traicionados, traducción de Beatriz de Moura, Barcelona, Tusquets, 1998, pp. 111, 112.

La culpa de estos juegos con el tamaño del texto a modo de énfasis es por supuesto mía.






viernes, 20 de enero de 2012

todos los perfumes se desvanecen en el aire (II)


on devaluation
lo que voy a compartir no es muy popular pero va en sintonía con el horizonte que desde hace tiempo se empeñan en dibujar los telediarios y algunas agencias de rating

"Creo que todos hemos tenido ese momento cuando la muerte se antoja más llevadera que la vida. Ese instante en que  nos es dado la posibilidad de calibrar exactamente no cuánto sino cómo se devalúa ésta. La resaca tras ese relámpago de seriedad es menos conocida aunque más elegante, apenas una débil lluvia que no cuaja. La explicación es bien sencilla: una vez se ha hecho el primer cálculo, ese tipo de cábala te hace presa. Como las capitales de ciertos países hay ecuaciones que no se olvidan fácilmente".

j. g. civico, "ou la mort", aforismos en word, poemas con auto-reverse, final feliz con relato, Valencia, 2012.


jueves, 12 de enero de 2012

gatsbies

Así lo leí yo:

"Gatsby believed in the green light, the orgastic future that year by year recedes before us. It eluded us then, but that’s no matter—tomorrow we will run faster, stretch out our arms farther. . . . And then one fine morning—
So we beat on, boats against the current, borne back ceaselessly into the past."


Scott Fitzgerald, The Great Gatsby


Como recoge Miguel Altares:

" (...) Así suena la nueva versión de Navarro:

(...) "Así seguimos, golpeándonos, barcas contracorriente, devueltos sin cesar al pasado".


Un final traducido así por Miguel Temprano:

"Gatsby creía en la luz verde, en el orgásmico futuro que año tras año se aleja de nosotros. Nos esquivó entonces, pero no importa..., mañana correremos más deprisa, extenderemos más los brazos... Y una bonita mañana... Y así seguimos bogando, como botes contra la corriente, arrastrados incesantemente hacia el pasado"

Y así se lee en la versión de Piquero una de las frases más famosas del principio: "Es lo que hizo presa en Gatsby, ese nauseabundo cieno que flotaba en la estela de sus sueños, lo que temporalmente liquidó mi interés en los inútiles pesares y las efímeras alegrías de los hombres".


La lengua de Fitzgerald habla por sí sola de otra época y de otros tiempos que son también los nuestros."


Miguel Altares, "Cuando la fiesta se acaba". Crítica de libros. Babelia, El País, 7 de enero de 2011.






Llevo unos años dedicando un rato cada día a un texto largo que se llama "la norma y la imagen" (como mi otro blog) que contiene un capítulo dedicado a Scott Fitzgerald y a El Gran Gatsby: "Episodios de insomnio del sueño americano: el hombre hecho a sí mismo se hizo mal: "
(algo) puede verse en:

http://lanormaylaimagen.blogspot.com/






martes, 3 de enero de 2012

ese, ese pájaro (pynchon´s nightmare)


"Eslogan del pájaro que abandona la bandada: no hace falta tener amigos… para disfrutar de la amistad”.

Jesús G. Cívico, aforismos en word, poemas con auto-reverse, final feliz con relatos, 2011*



Bill Callahan - Too Many Birds


eventos (pynchon´s nightmare)
Y amenazan con servir el dulce,
miel de milflores, limón
y trigo sarraceno
y ya piensan en mí
“no puede haberlo hecho mejor”, me dicen,
a mí que me aseptiembro hasta en abril…
decididamente piensan en mí,
en que no puedo haberlo hecho mejor
y en cómo servirme el dulce
ellos en servirme el dulce
y yo que me aseptiembro hasta en abril de nuevo haciendo dieta
moviendo rígida y eléctrica la cabeza como un pájaro
pensando en perdigones como bombas sobre londres (v2)
en secuoyas rojas entre brumas
en la línea mason dixon, en la subasta
del lote 49
Pío, pío y pío
en este extraño evento sin ventana.
¡0h Vineland !
¿cómo saldré esta vez de aquí?

Jesús G. Cívico, "eventos (pynchon´s nightmare) "aforismos en word, poemas con auto-reverse, final feliz con relatos, 2011




* No es la primera vez que subo aquí un texto breve y lo llamo aforismo. Alguién habrá además que pueda pensar que no y que qué coño es eso de un aforismo en Word:
Que el aforismo sea en Word no es nada bueno (estos aforismos no presumen de ser en Word). Señala de éste en todo caso una falla, una merma, un menoscabo, el tono huidizo del texto al acabado (lo contrario del aforismo pensado de un modo más ortodoxo): la imposibilidad de atrapar perfectamente y para siempre un pensamiento, un estado de ánimo. Aquí el aforismo acepta, quizás mejor confiesa, haber sido editado o procesado mecánicamente, como Word o como suele decirse en “Word”. El propio editor de textos, hospitalario como sabrá el lector y el usuario a la continua revisión, a la sustracción, pero también a la adicción, al cambio en definitiva y hasta la nausea,  es su fisura.
Dicho de otra forma, por ahí pierde aire (de aforismo).


birds