viernes, 14 de octubre de 2022

Mis murciélagos favoritos: Franz & Stevie


Stephanie Lynn «Stevie» Nicks (Phoenix, Arizona, 26 de mayo de 1948)
 

Franz Kafka (Praga, Imperio austrohúngaro, actual capital de República Checa; 3 de julio de 1883-Kierling, Austria; 3 de junio de 1924) 

martes, 13 de septiembre de 2022

soportando Singular hasta ciertos límites

«Creemos en nuestra singularidad, es decir, en que siempre será posible encontrar un rasgo, así sea insignificante, capaz de distinguir a dos hombres entre sí. la singularidad, por otra parte, la soportamos hasta ciertos límites. En términos generales, podríamos decir que es una vanidad y un orgullo mientras prolonga propiedades compartidas por la mayoría [...] La singularidad total, por el contrario, asusta y aísla»

Alejandro Rossi, Manual del distraído, Barcelona: Anagrama, 1980, p. 11.




«Mi poder sobrenatural consiste en que puedo subir edificios y bajarlos de forma singular [...] De pequeño –lo he dejado caer sutilmente ya– subía y bajaba el estrecho deslunado de casa de mi abuela con el trazo nervioso de una lagartija adolescente y taciturna. Uno no tenía por qué saber si la capacidad adherente de aquella otra sustancia viscosa que escondía entre el hueco de los dedos, bajo las axilas y otras cavidades que no vienen todavía al caso, era algo que generalmente viene con el cuerpo porque, oportunamente, no existe en la niñez una perspectiva global de la anatomía del mundo, ni teorías omnicomprensivas acerca del destino que la vida reserva en este punto a los demás. 
[...]
Subo la fachada que se le antoja a mi singularidad (no siempre, sino cuando quiero comprobar mi cualidad, mi… poder especial) en unos nueve o diez saltos. Pumba, pumba, pumba, pumba, pumba, pumba, pumba, pumba, pumba. Todo depende de la altura, las aberturas accidentales y los pliegues del edificio y no sólo de mi idiosincrasia, claro. Trepo, principalmente, rellanos de muchos colores y escalones, subo con mi sello graderías, subo canaletas y zaguanes, me acuclillo pensativo en la balaustrada de recios balcones. Subo huecos de ascensor. 
Me pongo al timón de los barcos del puerto por la noche, me cuelgo del estrave de todos los buques que bogan en las horas más oscuras de los días entre medusas, plásticos y motores que la gente arroja desdichadamente en el océano. Lo hago imitando la posición invertida y el gesto de luto con el que hibernan en verano los murciélagos sin solera: negro, raro, polinizador, con la cabeza al desnuque y las orejas hacia abajo. 
Subo a trompicones, cornisas y dinteles, pumba, pumba, pumba, de balcón a balcón, ayudándome con la baba o superbaba. Trastabillándome, babeando, superbabeando, dando a todo con el hombro y con la axila, igual que un soldado asqueado por la guerra alcanza entre sollozos otra trinchera, de hostia sagrada en hostia consagrada, hostiándome y hastiándome (perdón), sí, ¡PUMBA!, ascendiendo a duras penas, pegado a las ventanas, besando con el raro engrudo que emana de mis labios el duro muro de hormigón, el venenoso picor de la uralita; agarrando unas décimas de segundo los hierros fríos, las huellas de los otros, la sangre de nuestros antecesores, los maceteros mojados por la regadera, la gravitación interna del pasado. 
Subo y por ver la luna de mentira me dejo la piel; subo, derramo pegamento y observo por un instante indiscreto y loco, entre grietas e irregularidades del cemento, baba y úlceras de hormigón, el tipo de vida –habitualmente más convencional– que la gente sin cualidades especiales lleva dentro de sus casas. 
Un avechucho, incontestablemente, soy.»

Jesús García Cívico, Singular, Valencia: Che Books, Contrabando, 2018, pp. 24-27.





miércoles, 7 de septiembre de 2022

Una reseña de La condición despistada por Luis Manuel Ruiz en Diario de Sevilla

Diario de Sevilla, 21 de agosto, 2022

LA CONDICIÓN DESPISTADA | CRÍTICA

Perder el norte

por Luis Manuel Ruiz

Jesús García Cívico propone un sorprendente estudio sobre un tema singular, el despiste y el hábito de estar en las nubes



El ensayista y profesor Jesús García Cívico (Valencia, 1969).


LUIS MANUEL RUIZ

21 Agosto, 2022 - 06:16h


La condición despistada. Jesús García Civico. Candaya, 2022. 374 páginas, 19 euros


Pese a constituir uno de los elementos medulares de la filosofía, la literatura o el arte (o, por ponernos kantianos, su misma condición de posibilidad), nadie, que sepamos con certeza, había acometido hasta la fecha un estudio en profundidad del despiste. Jesús García Cívico, profesor de la Universidad Jaume I, crítico cultural, polígrafo y polímata (según se deja sentir por su propio texto), se arroja a la tarea motivado por razones que le tocan de cerca: él es un soberbio despistado. Después de haber perdido (nos confiesa) llaves, los coches de esas llaves, papeles, ordenadores, manuscritos, el camino de vuelta a casa, incluso a la mujer que le aguardaba en esa casa, Cívico se detiene y comienza a interrogarse por esa extraña tendencia, la distracción, que vuelve su vida de aire y escamotea sus pasos en cuanto intenta reconstruir el trayecto que le ha llevado hasta sí mismo. La pulsión autobiográfica, aunque lateral, es una de las más poderosas de este libro curioso, a la vez anecdotario, memorial, enciclopedia, catálogo. Más allá de ella, el fin confeso (y confuso) radica en una zambullida en las corrientes de la distracción y todo cuanto conlleva, en todos sus aspectos y manifestaciones, metafísicas, poéticas, vivenciales, cinematográficas.


En primer lugar, el autor trata de circunscribir el campo semántico de la inopia. Reúne en torno a sí todos los sinónimos que es capaz de encontrar por un sitio y otro (que son bastantes, porque Cívico ama los vagabundeos), despiste, extravío, abstracción, aturdimiento, incluidas las muchas metáforas que al respecto pueblan el habla cotidiana. En este sentido, una posee valor emblemático sobre las demás: estar en las nubes. En las nubes vive el alucinado, el atontado, el lelo, el que no se entera de nada, el fantasioso y el idealista, pero también el científico que busca salida a una fórmula y, sobre todo, el filósofo: basta mencionar al respecto (como hace Cívico, entre una larga batería de alusiones más) los sarcasmos de Aristófanes contra un ampuloso Sócrates en Las nubes, donde instalaba una escuela de sofística en las alturas, o el batacazo de Tales de Mileto al observar las estrellas, inicio para Hans Blumemberg del pensar teórico como tal. La conclusión de nuestro autor es que todos, en algún momento (y no sólo creadores e intelectuales) volamos inadvertidamente a otra parte, que a todos se nos va el santo al cielo y que todos, más o menos, estamos en babia si se dan las circunstancias precisas, porque (y de ahí el título), la distracción es más una condición humana que un mero estado o patología. Por todo ello, contra Shelley y el romanticismo germánico, el titán que representa a la raza humana sería, más que Prometeo (“aquel que piensa antes”), el atolondrado Epimeteo, que en el mito de Platón se olvida de armar al hombre contra los rigores de la naturaleza, y que en el de Hesíodo acepta a la nefasta Pandora, fuente de todos los males futuros.


«SELVÁTICA, DESMEDIDA, ERUDITA, AMENÍSIMA, LA OBRA POSEE UNA RARA CLARIVIDENCIA»




Hay algo que nos llama desde otro lado, una inercia invencible que nos arrastra arriba o adentro (al ensimismamiento, en la expresión de Ortega); pero a la vez, irremisiblemente, esa fuga necesita de un punto fijo que nos haga regresar, de alguien o algo que nos recuerde el mundo de la materia y devuelva nuestros pies al suelo. Con ser antipático, este papel de recordador resulta por completo imprescindible si hemos de atender a detalles puntuales como alimentarse, ir al trabajo o cuidar de nuestros hijos: la dialéctica entre vuelo y aterrizaje, elevación y costalazo, ensimismamiento y alteración, vertebra la esencia humana y es, quizá, el tuétano profundo del libro. Para personificar al recordador, esto es, al tirón de orejas que tan desconsideradamente nos devuelve a la tierra, Cívico recurre a un personaje de Jonathan Swift llamado flapper o climenole. En la tercera parte de Los viajes de Gulliver se describe la portentosa isla de Laputa, elevada en el aire, poblada por una nación de astrónomos, filósofos, científicos, intelectuales de toda laya: dichos habitantes, entregados a sus pensamientos, pasan el día elucubrándose y extasiándose ante abstracciones que les hacen olvidarse por completo de sus cuerpos y del lugar que ocupan; por cuanto les son necesarios los servicios de ciertos sirvientes llamados climenoles, que les golpean los ojos o la boca con vejigas llenos de guisantes siempre que necesitan descender. Cívico aporta una larga lista de climenoles con los que debemos enfrentarnos a diario: la familia, el jefe, los impuestos, el sentido común, y, en última pero primerísima instancia, la muerte.


Selvática, desmedida, erudita, amenísima, La condición despistada es una obra de una rara clarividencia que servirá a muchos, como este que escribe, para comprender mejor sus propios despistes y franquezas, y para comprobar que afortunadamente no está solo: marcar correctamente el norte, a pesar de las brújulas, no se nos da bien a todos.

lunes, 14 de marzo de 2022

Ficciones, las justas: una entrevista

 


Cuestionario de MAKMA para Jesús García Cívico
Bel Carrasco

—¿Me podrías aclarar el significado del título, Ficciones, las justas, que no lo acabo de pillar, y por qué solo música, cine y porno cuando se habla de todo, incluido el deporte?

    El título se hace eco de una petición difusa por parte de un sector de la sociedad: que las ficciones (literarias y audiovisuales) sean justas. Dicho esto, en el sentido de que piden que las obras o sus autores difundan o representen, respectivamente, una serie de valores morales y vidas ejemplares. Buscan (y, en sentido contrario, censuran) que una idea de justicia entendida como respeto de las diferencias, demandas de reconocimiento identitario o lucha contra la discriminación sexual y racial se integre en la ficción.
    Luego, el subtítulo es una forma razonada de respuesta colectiva (a ocho manos): se ofrecen reflexiones sobre la nueva moral y su papel en el cine, la música y la pornografía con el fin no solo de alertar sobre nuevas formas de censura sino de dar argumentos y datos al lector para pensar el fenómeno en toda su complejidad. Y tienes razón en que este ensayo es más amplio: en mi caso al tratar de comprender la nueva moral desde algunas transformaciones políticas y culturales más o menos recientes (anti-intelectualismo, resentimiento, horizontalismo postmoderno, hipersubjetividad, infantilización) incluyo ejemplos del deporte, la literatura y la filosofía.

—¿Qué vínculos unen a los cuatro autores?

    Te respondo como coordinador: ha sido la admiración que siento hacia el trabajo de estos autores en sus campos de conocimiento más específicos. Eva Peydró no es solo una de las críticas cinematográficas más inteligentes e internacionales sino una de las que escribe mejor. Tengo a Carlos Pérez de Ziriza como una referencia en la crítica musical, no solo por la profundidad y amplitud de sus conocimientos sino porque sabe conjugarlos con un posicionamiento cívico y sociopolítico sensible y coherente que lo hacía idóneo para escribir sobre la nueva moral en la música. Por su parte, Ana Valero es una investigadora muy prestigiosa en el ámbito de los derechos fundamentales y las libertades públicas pero además es una pensadora valiente, culta y perspicaz capaz de lidiar con lucidez, coraje e incluso con heroísmo en el campo del arte y en sus expresiones más polémicas.
Los invité a los tres y felizmente dijeron que sí.

—La censura existe desde el inicio de la civilización pero emana del poder civil y religioso. Sin embargo, hoy surge desde las bases sociales a través de internet y la redes. ¿Eso la hace más o menos dañina?

La hace más inquietante. Ana Valero explica muy bien ese chilling effect a través de la idea de «censura líquida», el nuevo «panóptico» sentimental (todos nos vigilamos a todos) y cómo el «sentimiento de ofensa» se perfila como el nuevo rasgo identitario que aglutina y genera cohesión entre los usuarios de una redes que hoy se caracterizan por su irritabilidad. Carlos Pérez de Ziriza ofrece el ejemplo del deterioro desproporcionado de la carrera profesional de Ryan Adams por una acusación aireada en la red, así como la presión electoral en la política cultural de algunos ayuntamientos en relación con grupos cuyas canciones podrían resultar «sexistas». Eva Peydró arroja nueva luz sobre casos conocidos como los de Bertolucci o Johnny Depp así como los últimos «debates» en la red a propósito de la racialización, el apropiacionismo cultural o la interpretación de personajes transgénero.

—También los sujetos y objetos de reprobación son completamente distintos. Racismo, homofobia, transfobia, violencia de género… ¿Cuáles serían los «Siete pecados capitales» de esta nueva moral?

La irracionalidad, el excesivo peso de los sentimientos y las emociones, el riesgo de dejar de disfrutar del arte y la cultura, el punitivismo, el retorno a formas medievales de castigo vergonzante (humillación pública en la red), el exhibicionismo moral, la tergiversación consciente como desprecio a la verdad. Esos siete pecados tienen un efecto perverso no solo sobre la creación artística sino sobre una causa justa: la protección de los grupos vulnerables, el respeto a los derechos de las minorías y de los «diferentes» y la igualdad económica, política y simbólica de la mujer.

—Entre los muchos casos de ‚cancelados‘ que citas, señala alguno que consideres más significativo. (A mí me irrita lo que pasa con Rowlin, por ejemplo).

Personalmente, me duele el de Woody Allen porque yo crecí viendo sus películas y me enamoré del tipo de mujer (inteligente y divertida) que las protagonizaba.

—La cultura de la cancelación se expande por todo Occidente pero muestra mayor contundencia en Estados Unidos y Gran Bretaña. ¿Se puede atribuir este hecho a su raíz calvinista y puritana? 

Sin duda ese factor cultural tiene un peso específico en países donde los derroteros puritanos de la corrección política permite hablar de «inquisidores amables» (kindly inquisitors) por decirlo con Jonathan Rauch, un periodista que analizó la cultura de la cancelación y sus diferencias con el debate racional de ideas. Carlos Pérez de Ziriza incluye la denuncia por pornografía infantil de Spencer Elden, el bebé de la portada de Nevermind, el disco de Nirvana o la polémica sobre una foto promocional de C. Tangana. Eva Peydró traza en el libro un sugestivo recorrido por la «ultracorrección» en Hollywood así como por la particularidad europea. Ana Valero incluye en su capítulo no solo una síntesis del erotismo en el arte, sino también del debate en el seno del feminismo y en la evolución jurisprudencial sobre lo obsceno en Estados Unidos.

—¿Se podría decir que este fenómenos al igual que la llamada 'cultura woke' expresa la mala conciencia acumulada a lo largo de siglos del hombre blanco, heterosexual y protestante? ¿También que demuestra la incapacidad del ser humano para gestionar su libertad por lo que prefiere depender de normas que orienten sus actos...y pensamientos (que es lo más perturbador)?

A mí lo que más me preocupa de la cultura woke y de esa mala conciencia de la que hablas (antes que el carácter extemporáneo y algo delirante de las «batallas culturales») es la forma en que acaba invisibilizando las demandas de justicia económica (una cuestión urgente y universal). Se ha demostrado que el énfasis en lo identitario en la agenda política va en menoscabo de la lucha por la distribución de la riqueza. 
Sobre la libertad, sé que mantengo una posición poco intutitiva y puede ser que minoritaria a este respecto (aunque uno de los últimos ensayos de Eloy Fernández Porta parece que vaya en este mismo sentido): la existencia de normas es un requisito necesario para la libertad. Necesitamos normas que orienten conductas, pero, ojo, entre esas normas se incluye la igualdad, la no discriminación, así como la libertad artística y de expresión. Otra cosa es que la gente asuma acríticamente una serie de nuevos dogmas y lugares comunes sobre los que no se ha detenido a reflexionar. La precariedad laboral, la aceleración, los nuevos formatos breves de comunicación, el solucionismo o la ruptura de los vínculos sociales tras décadas de individualismo neoliberal (no solo político, sino educativo y cultural) tampoco ayudan a ello.

—¿Hasta dónde nos puede conducir este revisionismo moralizante? ¿Se intuye una especie de bandazo en dirección opuesta como ha pasado tantas veces a lo largo de la historia?


Sí, esa dialéctica, por decirlo con Hegel, acabará generando una síntesis. Es ahí donde el libro señala algunos aspectos positivos de la nueva sensibilidad. En mi opinión, cae en la casilla del acierto la revisión de la historia si sirve para rescatar autores injustamente opacados (por ser mujer, negro, homosexual, etc.) o discursos silenciados (no necesariamente en clave decolonial, una vía llena de contradicciones a mi juicio). Luego, en el terreno de las ficciones, ¿no era raro que los pilotos de naves espaciales en mundos inventados fueran hombres rubios? Hoy reaccionamos ante la reproducción de arquetipos y se nos ha afinado el olfato para detectar sesgos y prejuicios simbólicos. Eva Peydró observa la evolución de artistas como Clint Eastwood o personajes como James Bond de forma similar. Estamos en una fase balbuceante y hay ficciones que integran la «nueva sensibilidad» de forma mecánica, grosera o superficial (el tokenismo), lo cual perjudica a su calidad artística, otras han sabido integrarlas de forma enriquecedora.

—La hipocresía o doble rasero que genera esta especie de caza de brujas y brujos puede alcanzar cotas alarmantes. ¿Qué opinas al respecto?

Que coincido contigo. Anadiría que la alarma ya ha saltado. Esa, junto al amor por el pensamiento, el arte y la literatura, es la razón de nuestro ensayo Ficciones las justas.




lunes, 21 de febrero de 2022

Presentaremos a NELY REGUERA Y VALENTINA VISO

 CONVERSAMOS CON NELY REGUERA Y VALENTINA VISO

Modera: Jesús García Cívico

31/03/2022 - 19:00 h.


Presencial

Organiza: Fundación Cañada Blanch


Colabora: Universitat de València - Vicerectorat de Cultura i Esport




En el mes de la Mujer, Nely Reguera y Valentina Viso protagonizan una nueva sesión del Ciclo 'Mujeres de Hoy'. Un espacio en el que damos visibilidad al trabajo de profesionales creativas que se han posicionado a base de esfuerzo y talento.

 

El jueves 31 de marzo, a las 19 horas en Fundación Cañada Blanch, la cineasta Nely Reguera, se sentará junto a la guionista Valentina Viso, para repasar sus trayectorias, compartir experiencias, influencias e inspiraciones. Junto a ellas estará Jesús García Cívico moderando la sesión. Jesús es crítico literario y cinematográfico, profesor universitario, filósofo, escritor y colaborador en revistas como 'El Hype'.

 

Estas dos mujeres creadoras se suman al listado de referentes femeninos que han visitado este ciclo en Fundación Cañada Blanch, como son Christina Rosenvinge, Paula Bonet, Luna Miguel, Miren Iza, Gabriela Wiener o Cristina Morales; entre otras. Algunas de estos encuentros están disponibles en nuestro canal de YouTube.


domingo, 20 de febrero de 2022

Ficciones, las justas

 

¿Cuáles son las claves de la cultura de la cancelación, a quiénes y de qué manera afecta, dónde están sus orígenes y cuáles pueden ser sus efectos? A estas preguntas responde un ensayo del sello valenciano Contrabando: ‘Ficciones, las justas. La nueva moral en el cine, la música y la pornografía‘. Coordinado por Jesús García Cívico, filósofo, profesor en la Universitat Jaume I y autor de ensayos, relatos y poemas, incluye también textos de Eva Peydró, Carlos Pérez de Ziriza y Ana Valero.


«El título se hace eco de una petición difusa por parte de un sector de la sociedad: que las ficciones sean justas, es decir, que las obras o sus autores difundan o representen, respectivamente, una serie de valores morales y vidas ejemplares”, explicaGarcía Cívico. “Se demanda integrar en la ficción una idea de justicia entendida como respeto de las diferencias, reconocimiento identitario y lucha contra la discriminación sexual y racial”.


                                                Enlace a la entrevista completa en MAKMA





viernes, 18 de febrero de 2022

Lo que habita en Diego S. Lombardi

La primera vez que leí a Diego S. Lombardi (Buenos Aires, 1981) fue con ocasión de la publicación de La coronación de las plantas (Jekyll & Jill, 2017) cuando el autor ya había obtenido cierto reconocimiento tras su primera novela Reflexiones de un cazador de hormigas. Me había parecido que este escritor singular empeñado en hacer de la creación de atmósferas y zozobras personales una experiencia literaria participaba de una forma «sui generis» en un tipo de literatura que me gustaría, modestamente, caracterizar bajo el sintagma «ficciones de ojos cerrados». La reciente aparición en la editorial Aristas Martínez de Lo que habita entre nosotros (2021) confirma mis primeras impresiones y arrastra con mayor virulencia esta literatura de sensaciones oscuras y descubrimientos al otro lado de un umbral imbricado de categorías estéticas del tipo que el crítico cultural Marc Fisher situó al abrigo de uno de sus más inteligentes ensayos, Lo raro y lo espeluznante (de lo extraño a lo asombroso, de lo desconocido a lo extraordinario).


Crítica completa en Revista de Letras



jueves, 6 de enero de 2022

Mis 10 películas favoritas de 2021



Titane (Julia Ducournau, 2021)

West side story (Steven Spielberg, 2021)

Memoria (Apichatpong Weerasethakul, 2021)

Annette (Leos Carax, 2021)

Drive my car (Ryûsuke Hamaguchi, 2021)

The worst person in the world (Joachim Trier, 2021)

The power of the dog  (Jane Campion, 2021)

Coming home in the dark (James Ashcroft, 2021)

The innocents (Eskil Vogt, 2021)

Lamb (Valdimar Jóhannsson, 2021)






miércoles, 21 de julio de 2021

All my ghosts are gone (Dear Berman, dear Mark: primera sugerencia García Cívico)




Creo que Mark Fisher (Realismo capitalista) es (fue) a la teoría de la cultura lo que David Berman (Silver Jews, Purple Mountains) es (fue) al Indie Drug.






David Berman


Photos: David a veces se sentaba y pensaba y otras veces (como en la foto) solo se sentaba; Ghosts of my Life de Mark Fisher podría ser a la teoría de la cultura contemporánea lo que All my happiness is gone a la alta música popular.




domingo, 7 de marzo de 2021

mis películas favoritas de 2020



1. Lux Aeterna, Gaspar Noé, 2020

2. Martin Eden, Piero Marcello, 2019

3. First cow, Kelly Reichhardt, 2019

4. A russian youth, Malchik Russkiy, 2019 /My mexican bretzel, Nuria Jiménez Lorang, 2019.

5. Gunda, Viktor Kossakovsky, 2020

6. The woman who ran, Hong Sang-soo, 2020

7. I´m thinking of ending things, Charlie Kauffman, 2020

8. The strings, Ryan Glover, 2020/ Saint Maud, Rose Glass, 2019

9. Malmkrog, Cristi Puiu, 2020

10. The vast of night, Andrew Patterson, 2020




domingo, 14 de febrero de 2021

Largo día de viaje hacia la noche: las mejores películas de 2019



mantengo que, al igual que debe pasar un largo día para llegar a la noche, debe transcurrir un año para hacer las listas de las mejores películas del año,


sin embargo, no siempre se puede ser consecuente: esta fue mi lista de preferidas de 2019 que me apresuré a comunicar a AEPRECI



1. Largo viaje hacia la noche (Bi Gan, China, 2018).


2. Érase una vez en... Hollywood (Quentin Tarantino, USA, 2019)


3. Los hermanos Sisters (Jacques Audiard, France, España, Romania, Belgium, USA, 2018)


4. Parásitos  (Bong Joon Ho, Corea del Sur, 2019)


5. Retrato de una mujer en llamas (Céline Sciamma, Francia, 2019)


6. El faro (Robert Eggers, USA, 2019)


7. Mano de obra (David Zonana, México, 2019) 


8. A Dark-Dark Man (Adilkhan Yerzhanov, Kazajstán, 2019)


9. El peral salvaje (Nuri Bilge Ceylan, Turquía, 2018)


10. Nosotros (Jordan Peele, USA, 2019) / Joker (Todd Phillips, USA, 2019)




sábado, 13 de febrero de 2021

bisagra de la memoria

Me interesa investigar acerca de esa bisagra de la memoria entre lo que olvidamos para siempre y lo que no podremos olvidar jamás.

Sobre ello he descubierto todo un universo jurídico y literario, neurológico y poético, pictórico y antropológico lleno de símbolos y grafías: 






lunes, 14 de diciembre de 2020

El tipo de crítica que me gusta escribir a mí

Creo que la diferencia entre aquellos que además de escribir otros géneros hacemos crítica literaria (sea de un ensayo, de una novela, o de un libro de filosofía) y aquellos que nunca se han planteado hacerla es, como todas, una cuestión de «egoísmo» (egoísmo entendido en un sentido muy distinto al que enseguida están pensando).

¿Qué tipo de crítica me gusta escribir a mí?

Yo siempre he tratado de trasladar a la medida de mi lengua, de mi formación y de mis posibilidades, con todo el entusiasmo infantil y la perspicacia madura de la que soy capaz —y creo que siempre con un rigor no exento de amor por la cultura o de amabilidad con el autor— aquella definición de crítica que defendía W. H. Auden (La mano del teñidor) cuyo párrafo que cito a continuación fue a su vez objeto de crítica en una de las tertulias casuales propuestas por Kowalski Bellas Artes, etc.:

«¿Cuál es la función del crítico? Acercarme a obras o autores con los que no estaba familiarizado hasta ahora; convencerme de que he menospreciado determinadas obras o autores porque no los he leído con la suficiente atención; mostrarme relaciones entre obras de distintas épocas y culturas que nunca habría podido descubrir por mi cuenta porque no tengo conocimientos suficientes y nunca los tendré; ofrecerme una lectura de la obra que acreciente mi comprensión de la misma; arrojar luz sobre el proceso de construcción artística, y arrojar luz sobre la relación entre el arte y la vida, la ciencia, la economía, la ética, la religión, etcétera. Los tres primeros exigen erudición, los tres siguientes un grado mayor de perspicacia, cuando las cuestiones que suscita el crítico son nuevas e importantes».

W. H. Auden





lunes, 26 de octubre de 2020

A veces me siento y pienso y a veces solo me siento

Me gusta mucho la cantante de rock australiana  Courtney Barnett, he bailado muchas veces solo en casa escuchando «Pedestrian at Best», la canción incluida en un álbum con un título brillante: Sometimes I Sit and Think and Sometimes I Just Think: «A veces me siento y pienso, y otras veces solo me siento». Es una pena que la RAE haya suprimido el acento, o mejor, la tilde diacrítica pues el título en castellano se presta a una engorrosa confusión. 


C. B.

*

Formalmente está muy cuidada, pero yo creo que a pesar de toda la ambigüedad postmoderna de Sorrentino, el joven director napolitano no puede evitar que asome el hocico aquí y allá ese tufillo inconscientemente machista, levemente fascistoide, naturalmente católico que constituye desde el primer neorrealismo la fenomenal aportación del cine italiano al arte del siglo XX.


Toni Servillo en La grande bellezza (Sorrentino, 2013)

*

Folie es locura en francés, pero era también, desde fines del XVIII, un quiosco campestre lleno de  coqueterías y formas curiosas, texturas que evocan imágenes desconcertantes y objetos bizarros. Y este es el sentido básico del título que proviene del crítico Sainte-Beuve, que habló de la Folie Baudelaire, lugar de caprichos y voluptuosidades como cualquier Folie del XVIII.



*

Equivocarse es humano, pero eso no significa absolutamente nada. Zizek dijo que la pandemia traería el comunismo y ni siquiera él se ha despertado comiendo en un koljós. Lo importante ya no es cómo superamos los errores sino como gestionamos la impaciencia.


Z.


*



Libro de ficción que más he disfrutado esta semana: La guerra de las salamandras (1936) de Karel Čapek.
Libro de no ficción que más he disfrutado esta semana: Bajo el signo de Saturno (1972) de Susan Sontag.
Película que más he disfrutado esta semana: Días sin huella (The Lost Weekend) (1945, Billy Wilder.
Disco que más he disfrutado esta semana: Dusk, el tercer disco del dúo de Londres Ultimate Painting.




viernes, 23 de octubre de 2020

Antonio Beneyto, hombre generoso

El País

Barcelona - 23 de octubre de 2020

Obituario 

Muere Antonio Beneyto, representante del surrealismo contemporáneo

El pintor, escultor y escritor era autor de una obra poblada de criaturas híbridas y monstruosas pero llenas de humor e ironía. El escritor, pintor y escultor Antonio Beneyto ha fallecido este jueves en Barcelona víctima del coronavirus a los 86 años, después de permanecer tres meses ingresado en una clínica por otra enfermedad. Este albacetense afincado en Barcelona desde 1967 fue uno de los máximos exponentes del llamado surrealismo contemporáneo.

La obra de Beneyto está llena de figuras enfrentadas, con rostros desdoblados como si fueran el Ying y Yang; criaturas híbridas y monstruosas que ofrecen al espectador una perspectiva fantasmagórica, donde todo lo humano no es más que un recuerdo. Maestro de lo onírico, como buen continuador de lo surrealista, desarrolló un arte imaginativo, lleno de ironía y sarcasmo. Una amplia visión de su trayectoria pictórica y escultórica se encuentra en el libro Beneyto, creador postista (2002). Su obra forma parte de museos y colecciones privadas, como la Fundació Vila Casas, que cuenta, al menos, con cuatro obras. Fue designado por Carlos Edmundo de Ory, Chicharro y Sernesí como el mejor valedor de los principios fundacionales del movimiento postista -primera corriente de vanguardia de postguerra en la península que crearon estos tres artistas-, que se pueden desglosar en cinco constantes: libertad, calle, inconsciente, amor loco y euritmia.

Beneyto comenzó su carrera artística a finales de los años sesenta en Palma de Mallorca, en torno a la revista Papeles de Son Armadans, donde conoció a Robert Graves, Camilo José Cela, A. F. Molina, Cristóbal Serra, y Antoni Serra. Una vez instalado en Barcelona dirigió la colección La Esquina, en la que editan Juan Ramón Jiménez, Ramón Gómez de la Serna, Ax Aub, Juan Eduardo Cirlot y Joan Brossa.

En 1987 protagonizó en la Galeria Maeght una hazaña digna del libro Guinness: pintó un dibujo de 30,5 metros de largo realizados sobre dos rollos de pianola enganchados; en el que el artista había pintado, una vez más, sus personajes: monstruos, hombres y vegetales híbridos a base de gouache y tinta china. «No tiene principio ni fin, entrada ni salida; la gente me pregunta que dónde empieza, pero el caso es que no hay secuencialidad en él; tampoco cuenta ninguna historia, es una obra absolutamente abierta a todas las lecturas», dijo el artista sobre su obra.

Autor de numerosos libros entre los que destacan los de narrativa y ensayo como Los chicos salvajes (1971), Cartas Apócrifas (1987), Eneri, desdoblándose (1998), Tiempo de Quimera (2001), El otro viaje (2003), Còdols en New York (2004), Un Bárbaro en Barcelona (2009), Escritos caóticos (2009) y Dentro de un espejo morado (2010). Fue redactor jefe de la revista de creación literaria Barcarola. También es autor de libros autobiográficos como Diario del artista suicida y textos políticos como Censura y política en los escritores españoles y críticos como Escritos caóticos. Entre sus poemas en prosa o verso destaca «Textos dentro de un espejo morado», «Un bárbaro en Barcelona» o «Tiempo de quimera, poema cinematográfico», reeditado por In-verso.


*

Antonio Beneyto acompañando generosamente la presentación de Una casa holandesa de García Cívico (Canibaal, 2014) y de ediciones Canibaal en Barcelona con Jesús García Cívico y Ximo Rochera.


martes, 25 de agosto de 2020

«Lindes del arte casual y gramática de los solares» mi colaboración en Arte Casual de Francisco Ferrer Lerín (fragmento)


«Lindes del arte casual y gramática de los solares» mi colaboración en Arte Casual de Francisco Ferrer Lerín (fragmento)



Arte Casual 

FRANCISCO FERRER LERÍN

(Athenaica, 2019)


Con las colaboraciones de:


Ignasi Aballí ∙ Frederic Amat ∙ Félix de Azúa ∙ Juan Buil ∙ Francesc Cornadó ∙ Ignacio Echevarría ∙ Jesús García Cívico ∙ Jordi Ibáñez ∙ Enrique Juncosa ∙ Tecla Lumbreras ∙ Jesús Martínez Clarà ∙ Luis Martínez Montiel ∙ Joël Mestre ∙ Margot Molina ∙ Jesús Palomino ∙ Elena Ruiz Sastre ∙ Fernando del Val ∙ Antonio Viñuales ∙ Pedro G. Romero




«A mediados de los ochenta, la práctica intensiva de la ornitología de campo —o de la variante lúdica que los anglosajones llaman bird-watching— llevó a Francisco Ferrer Lerín a recorrer escenarios periurbanos donde medran especies de clara antropofilia como el gorrión común, el estornino pinto o la abubilla. En esos escenarios —pequeños cultivos, ejidos, yermos, vertederos— el escritor descubrió, al tiempo que observaba las aves, manifestaciones espontáneas de arte contemporáneo, desprovistas de intencionalidad y fruto de actividades humanas de carácter funcional. A resultas de su hallazgo redactó, en 1984, un Manifiesto donde acuñaba el término Arte Casual (A.C.) e iniciaba un proceso de captación de muestras de dicho «género» mediante la cámara fotográfica, durante un periodo de gran efervescencia creativa en el que también abordó las primeras Acciones y proyectó los primeros Táctiles. Obra colectiva de prestigiosos autores y especialistas, entre ellos Félix de Azúa, Ignacio Echevarría, Jordi Ibáñez o Pedro G. Romero, el presente volumen evalúa desde diferentes perspectivas, que van del ensayo más académico al texto de creación, el trasfondo teórico de la propuesta de Ferrer Lerín y sus resultados —necesariamente efímeros, pero transmitidos por las instantáneas de las que se ofrece una muestra—, así como las muchas cuestiones derivadas de un planteamiento que, como leemos en el Manifiesto, no es sarcástico ni revanchista ni crítico ni iconoclasta, sino en definitiva «deudor del arte último porque éste nos ha enseñado a ver, a apreciar la descontextualización, las series, los nuevos agrupamientos de objetos, los acotamientos del espacio, los empaquetamientos, los apilamientos, el azar como fuente de placer estético».


*


Lindes del arte casual y gramática de los solares

Jesús García Cívico

 

Cuando en 1984 el poeta, o quizás ya, el artista total Francisco Ferrer Lerín, acuñaba la expresión «Arte casual» (AC), yo todavía frecuentaba los solares. Eran regiones del extrarradio en procesos de cambio de su uso, superficies heterogéneas en los límites de la ciudad, territorios poco industrializados en los márgenes cambiantes que unen o separan la ciudad del campo. Eran descampados excepcionalmente ocupados por muebles viejos, jirones de revista y objetos insólitos donde al levantar la cabeza de los cardos, las espiguillas y las achicorias amarillas uno distinguía primero el suave zumbido y luego el latigazo del tránsito fugaz de un tramo de autopista justo a la entrada de la ciudad en cuyas cunetas, al igual que en los lindes de otras infraestructuras, según es mi recuerdo, crecían amapolas viarias entre las grietas de alquitrán del nuevo asfalto. Lugares aparentemente sin vivencias, lugares de tránsito (de cierto tránsito), lugares de flujos dignos de olvido o que no impregnan y a la vez no-lugares en los términos del antropólogo Marc Augé que se caracterizaban, según ya sabía, tanto por cierta desafección en términos de sociabilidad humana como por la posibilidad de encontrar entre escombros y plantas ruderales (del latín rude-ris, escombro) objetos y olores muy distintos. Se distinguían también, según yo ignoraba —y si recurro a la prolepsis (en la doctrina estoica y epicúrea, conocimiento anticipado de una cosa), es decir, si recurro a aquello que solo pude saber mucho tiempo después, diría que se distinguían por la posibilidad de hallar en él una obra de arte casual, esto es, de acuerdo con la meditada definición del Manifiesto: «objetos o grupo de ellos, materiales sin vocación artística, que por su ubicación, colocación o combinación producen en el observador un placer visual sin haberlo pretendido el responsable de la situación».

En 1984, un artista de paseos y paisajes, Richard Long, rechazaba el Premio Turner en su primera edición. En lo que se refiere a las grandes coordenadas teóricas del arte, la década de los ochenta se resistía a definirse por una concreta oscilación entre la autonomía y el compromiso o por una determinada posición del péndulo entre la abstracción y lo figurativo y en su acelerado transcurrir quedaba el surco de una particular expresión del posmodernismo y una recurrente sensación de acabamiento. Más específicamente, como recuerda Benjamin H. D. Buchloh, en los años ochenta, cuando el concepto de postmodernidad estaba en auge, artistas como Georg Baselitz, Miguel Barceló o Mimo Paladino escarbaban en los predios del pasado, retomaban ciertas representaciones tradicionales y sorteaban de formas muy distintas la politización del arte y el compromiso con la realidad social. El panorama artístico en la época de las primeras Acciones y los primeros Táctiles de Ferrer Lerín se caracterizaba, en gran medida, por el abandono de algunos excesos teorizantes de tipo interdisciplinar, por la emergencia de nuevas políticas culturales como espacio de resistencia en un cruce de caminos (o de descampados) entre la vieja teoría de la desigualdad de clases y los nuevos temas de la diferencia de raza o género, de la ecología y la exclusión. Los años de la propuesta teórica de Ferrer Lerín se distinguían por distintas corrientes englobables bajo el rótulo de una posmodernidad plástica híbrida y ecléctica, por el retorno a distintas formas de pintura alegórica en gran medida aligeradas de la carga meta estética precedente y que ya apuntaban tanto a la reinterpretación y la mezcolanza de estilos y texturas como a instantes fugaces de una felicidad individual apasionada (o quizás, mejor de un placer solipsista), tanto al nomadismo fragmentario como a la ironía y la crítica corrosiva de los sistemas políticos, económicos pero también «culturales». Son los casos de Marlen Dumas («El mal es banal», 1984) que tomaba ese año como referente temático la provocativa y lúcida expresión de Hannah Arendt, de la remodelación de la historia de la fotografía de la artista y terapeuta Jo Spece, de la inspiración en la naturaleza de Miquel Barceló, del bad painting de Basquiat, del neoexpresionismo de Anselm Kiefer cuya primera exposición individual en España, «El viento, el tiempo, el silencio», tenía lugar en el Centro de Arte Reina Sofía en 1985 y cuya Vía Láctea semeja, de acuerdo con la interpretación más personal que aquí hago de los ecos del arte leriniano, tanto un campo quemado como una mirada a las estrellas, tanto un solar como un instante en la gran gramática de la creación.

Recuerdo perfectamente la cualidad insólita de los reflejos de un trozo enorme de cristal tintado empujado por las raíces de una higuera junto a una serie de plafones de amianto blancos señalizando caprichosamente otras zonas irregulares de un descampado anexo al terreno —llamado grandilocuentemente «Bulevar de las Avenidas»— donde iban a levantarse nuevos edificios para jóvenes cargados de un pesado paquete de esperanzas y una desventurada entidad bancaria dispuesta a financiarlas. Sobre la llana superficie del solar se aparece en la memoria el resto de un sillón desbaratado a la manera del arte destructivo de Kenneth Kemble. Hay noches todavía en que me aterra el espectral aspecto de un perchero equilibrado sobre un montículo de escombros; de alguna pálida forma aún distingo los pardos matices de una serie de hojas de metal dispuestas en una hilera casual y la espuma amarilla contorsionada (que esos días llamábamos «espuma pica-pica») como una de esas enormes —así me parecen ahora y no entonces— serpentinas sometidas a la oxidación de acuerdo con la menos casual voluntad de Richard Serra. ¿Y no invitaban, según entiendo ahora, también las obras de Jackson Pollock a ser leídas en todo el planeta y no solo en aquella autopista que dividía simétricamente los grandes descampados de Valencia como mapas aéreos de megalópolis con solares? Si en el futuro Ferrer Lerín iba a tener razón aquellas disposiciones casuales llevaban escritos en su lomo polvoriento el sello del arte [...] .


Un fragmento de:

Jesús García Cívico, «Lindes del arte casual y gramática de los solares», en Francisco Ferrer Lerín, Arte Casual, Sevilla: Athenaica, 2019, pp. 73-75.

miércoles, 3 de junio de 2020

En Radio Malva con Alfonso Moreira (de la página de HardCuore)

HardCuore#202. Mis mejores casetes | Jesús García Cívico

Por Hardcuore - 3 junio, 2020 11 0


Hard Cuore el programa de Radio Malva, dedicado al mundo de la canción y a todo lo que la rodea. Cuenta con Santiago en el apartado técnico y con Alfonso Moreira al micrófono. Se emite todos los martes de siete a 8 de la tarde con repeticiones los jueves de madrugada y el domingo de 10 a 11 horas.


Jesús García Cívico es licenciado en filosofía, doctor en derecho y máster en literatura comparada y crítica cultural (Universidad de Valencia). Es profesor titular de Filosofía del derecho en la Universitat Jaume I donde dirige un proyecto sobre iconografía y cultura legal. Es miembro de la Asociación Española de la Prensa Cinematográfica y autor de dos libros de ficción, Una casa holandesa (Canibaal, 2014) y la novela breve Singular (Che Books, 2018).


LISTA DE CANCIONES

1. Airscape, por Robyn Hitchcock, The Egyptians | Element of Light, 1986

2. Strange Fruit, por Billie Holiday | Strange Fruit, 1939

3. Second Skin, por The Chameleons | Script of the Bridge, 1983

4. Back to the Old House (John Peel Session), por The Smiths | Hatful of Hollow, 1984

5. Close to Me, por John Maus | We must become in the pitiless censors of ourselves, 2011

6. I Walked with a Zombie, por Roky Erickson | The Evil One, 2013

7. Centro Di Gravità Permanente, por Franco Battiato | La voce del padrone, 1981

8. Chinatown, por Wild Nothing | Gemini, 2010

9. Rückert-Lieder: Ich bin der Welt abhanden gekommen, de Gustav Mahler, por Anne Sofie von Otter & Orquesta NDR de la Filarmónica del Elba, John Eliot Gardiner | Lieder Mahler · Zemlinsky, de la Deutsche Grammophon, 1996

10. All My Happiness is Gone, por Purple Mountains | Purple Mountains, 2019.


Audio aquí 






lunes, 30 de diciembre de 2019

mis películas favoritas del año y las mejores películas de 2018



1. “A rainy day in New York” Woody Allen, 2019
2. “Hotel by the River” Hong Sang-soo , 2018 / "El hilo invisible" Thomas Anderson, 2017
3. “Dogman” Mateo Garrone, 2018
4. “Roma” Alfonso Cuarón, 2018
5. “Burning” Lee Chang-Dong, 2018
6. “Zama” Lucrecia Martel, 2017 / "Thelma" Joachim Trier, 2017
7. "Un asunto de familia" Kore-eda, 2018/ “Genèse” Philippe Lesage , 2018
8. “24 frames” Abbas Kiarostami, 2017
9. “The Florida Project", Sean Baker, 2018/ "Diamantino” Gabriel Abrantes, Daniel Schmidt, 2018
10. “Cold War” Pawel Pawlikowski, 2018
11. "Under the silver Lake", Robert Mitchell, 2018 / "Hereditary", Ari Aster, 2018
12. "Custodia compartida", Xavier Legrand, 2017
13. "Border", Alia Abbasi, 2018
14. "El Cairo confidencial", Tarik Saleh, 2017
15. "Isla de perros" Wes Anderson, 2017
16. "Un lugar tranquilo", Krasinski, 2018
17. "The Rider", Chloe Zhao, 2018
18. "Call me by your name", Guadagnino, 2017 / "Suspiria" Guadagnino, 2018.



lunes, 21 de octubre de 2019

Kaspar Hauser

Kaspar Hauser
Ejemplo de un crimen contra la vida interior del hombre
Paul Johann Anselm von Feuerbach

Epílogo de Julio Monteverde

Durante la tarde del 26 de mayo de 1828, en la localidad alemana de Núremberg, apareció, sin que nadie supiera nada de su procedencia o paradero, un adolescente con una carta en la mano. En ella, un desconocido solicitaba que se hicieran cargo del muchacho y lo incluyeran en un regimiento de caballería. Ante las preguntas de los que rápidamente se congregaron a su alrededor, su única respuesta fue: «Quiero ser jinete como lo fue mi padre».



Así dio comienzo la historia de Kaspar Hauser, una historia cuya rareza y singularidad han hecho que casi doscientos años más tarde continúe martilleando en la conciencia de Europa. Y es que pronto se descubrió que aquel adolescente había pasado toda su infancia encerrado en una habitación oscura y sin ninguna relación con el mundo exterior. A pesar de ello, parecía estar en contacto con una inocencia primordial sobre el mundo y con algunos «poderes» que poco a poco fue perdiendo con su progresiva entrada en el mundo civilizado.

Su historia recorrió toda Europa, llamando la atención de los más variopintos personajes, y acabó trágicamente cuando, sin que se sepa a ciencia cierta el autor ni la razón, fue asesinado vilmente el 14 de diciembre de 1833. Desde entonces las especulaciones sobre su origen y el significado real de su leyenda no han dejado de sucederse. El relato de su vida influyó poderosamente en la generación de románticos alemanes de la época y fue recogido posteriormente por poetas como Paul Verlaine o Georges Trakl, novelistas como Octave Aubry o Jacob Wassermann, cineastas como Werner Herzog o Peter Sehr, dramaturgos como Peter Handke o músicos como Suzanne Vega.


miércoles, 9 de octubre de 2019

Singular contra la banalidad del bien

«Singular y la banalidad del bien»

Tras Una casa holandesa, Jesús García Cívico vuelve a la ficción con Singular(Che Books), donde trata temas clásicos de la literatura: el amor y la muerte, el tiempo y la embriaguez, adentrándose con la misma soltura en el mundo de los sueños y en el de sus propios fetiches culturales y filosóficos.
La filóloga y psicoanalista Rosa Durá Celma dialoga con el autor del blog Hermosos y Malditas, a propósito de su nueva obra.


ROSA DURÁ CELMA: He advertido en Singular dos momentos en los que nos facilitas una clave de lectura de la novela, el primero de ellos es cuando el narrador, haciendo suyas palabras de Kahlil, afirma: la mitad de lo que digo carece de sentido, pero lo digo para que la otra mitad pueda llegarte. El otro momento es casi al final, cuando un segundo narrador toma la palabra.

JESÚS GARCÍA CÍVICO: Tienes razón, es la clave principal, si no de lo que he querido contar, sí de cómo lo he querido contar. Singular es una historia rara y sensible, llena de digresiones que no son delirantes, aunque el protagonista, desde luego, sí lo sea. Ese fragmento del poeta libanés da pistas sobre porqué se ha elegido un determinado estilo y me parece, en un sentido más general, una clave de la literatura que me gusta a mí: la que asume el campo inagotable de formas a las que la imaginación puede recurrir para contar.
Por ejemplo, el bebé toma mucha droga, pero lo hace como un estudiante que sacrifica el sueño en nombre del estudio, el rencor que el protagonista siente hacia Superman es ontológico: la relación que el ser mantiene con el tiempo, por último, la orgía del protagonista con cientos de mujeres nórdicas, pretende llamar la atención sobre los tics más rancios de la pornografía neoliberal. El segundo momento al que te refieres es muy importante porque en él hay una primera claudicación –la idea está presente en toda la novela–: al integrar en un momento de mucha tensión una nueva voz, se reconoce a la protagonista femenina de Singular la competencia para la crítica literaria de una historia, en la que ella misma ha participado. ¡Ni siquiera Superman ha sido capaz de hipnotizarla!

Manuel Turégano, Jesús García Cívico, Bárbara Blasco: Feria del Libro, Valencia, 2019.

ROSA DURÁ CELMA: Me han llamado la atención las dos citas que sirven de introducción a la novela. La primera está extraída de una obra de Sebald y habla sobre la angustia de un personaje que se siente atraído por el abismo y piensa en precipitarse por encima de una barandilla. La segunda es la fórmula de la Ley de la gravitación universal. Bien, no puedo dejar de preguntarme sobre la tensión entre ambas, el empuje a la caída y la ley que hace que los objetos permanezcan en tierra.

JESÚS GARCÍA CÍVICO: Elegí con mucho cuidado los dos frontispicios. Uno es de Austerlitz, la novela del escritor de finales del siglo pasado que más admiro, W. G. Sebald y el otro es del científico más importante de todos los tiempos, Isaac Newton. Ambos se refieren a la caída. El escritor expresa la atracción por la idea de lanzarse al vacío en el patio de una escalera; el otro describe cómo los cuerpos son atraídos a la tierra por la fuerza de la gravedad. Singular es la tensión entre dos discursos como formas de entender el mundo y manejarse en él: el literario y el científico. En esa tensión entre la ciencia y la literatura, el personaje aspira a resolver el problema de la naturaleza de su poder, es decir, la posibilidad de subir a golpes con el hombro una fachada solo le permite, aparentemente, atisbar en el horizonte de la historia, cada vez más lejos, cada vez más antiguo, el origen del mal.

La entrevista completa aquí
Miguel Blasco y Jesús García Cívico en la caseta de Bibliocafé, Jardín de los Viveros, Valencia


sábado, 1 de septiembre de 2018

«Singular»



«Un bebé que se lanza al vacío para fumar tranquilo bajo los coches aparcados en una oscura avenida, un superhéroe con complejo de Edipo y puño americano circunvalando la Tierra para marchar el tiempo hacia atrás, un club literario de mujeres con giba de camello amantes del sexo y la literatura de W.G. Sebald; un narrador improbable entre Phillip Marlowe y Víctor de Aveyron, el pequeño salvaje de Truffaut …  En realidad, Singular, con todos sus lamentos sobre el destino trágico del hombre, con todo el escándalo alrededor de la tortura  –de los textos clásicos de Foucault y Améry a la prisión de Abu Ghraib-, con todo su delirio pornográfico y su universo surrealista de babosos escaladores de edificios, trata temas clásicos de la literatura: el amor y la muerte, el tiempo y la embriaguez, unido todo con el material del que está hecha la misteriosa saliva con la que se adentra uno en el mundo de los sueños».