sábado, 1 de septiembre de 2018

«Singular»



«Un bebé que se lanza al vacío para fumar tranquilo bajo los coches aparcados en una oscura avenida, un superhéroe con complejo de Edipo y puño americano circunvalando la Tierra para marchar el tiempo hacia atrás, un club literario de mujeres con giba de camello amantes del sexo y la literatura de W.G. Sebald; un narrador improbable entre Phillip Marlowe y Víctor de Aveyron, el pequeño salvaje de Truffaut …  En realidad, Singular, con todos sus lamentos sobre el destino trágico del hombre, con todo el escándalo alrededor de la tortura  –de los textos clásicos de Foucault y Améry a la prisión de Abu Ghraib-, con todo su delirio pornográfico y su universo surrealista de babosos escaladores de edificios, trata temas clásicos de la literatura: el amor y la muerte, el tiempo y la embriaguez, unido todo con el material del que está hecha la misteriosa saliva con la que se adentra uno en el mundo de los sueños».






domingo, 30 de julio de 2017

Lectura con micro de Celan




«Corona»
Paul Celan

En mi mano el otoño come su hoja: somos amigos.
Extraemos el tiempo de las nueces y le enseñamos a caminar:
regresa el tiempo a la nuez.

En el espejo es domingo,
en el sueño se duerme,
la boca dice la verdad.

Mi ojo asciende al sexo de la amada:
nos miramos,
nos decimos palabras oscuras,
nos amamos como se aman amapola y memoria,
nos dormimos como el vino en los cuencos,
como el mar en el rayo sangriento de la luna.

Nos mantenemos abrazados en la ventana, nos ven desde la calle:
tiempo es de que se sepa,
tiempo es de que la piedra pueda florecer,
de que en la inquietud palpite un corazón.
Tiempo es de que sea tiempo.

Es tiempo.

De «La arena de las urnas» (1948). Versión de José Ángel Valente



sábado, 28 de enero de 2017

Gilbert Kane, el primer pasajero



John Hurt, que murió ayer, era, probablemente, mi actor favorito.



Mis 5 películas preferidas de Hurt fueron: El expreso de medianoche (Alan Parker, 1978) Alien, el octavo pasajero (Ridley Scott, 1979), El hombre elefante (Lynch, 1980) , 1984 (Radford, 1984) y un filme muy maltratado por sus productores, que resultó ser la última obra de Sam Peckimpah, que tenía un plantel inmenso, ecos de Perros de paja, un guión potente y una traducción pésima ("Clave omega"), que en su concepción original se llamó The Osterman Weekend, 1983.







En Alien, el octavo pasajero Hurt interpretaba a Gilbert Kane, un tipo simpático, de trato fácil, que no causaba problemas y que moría por culpa de un monstruo que había anidado repentinamente en él.

Le dedique a Hurt (concretamente a su personaje de Gilbert Kane) y a Harry Dean Stanton un poema a propósito del estupor, Donald Rumsfeld, Alien, el mal, los monstruos que anidan en el interior de nosotros, Max Weber y el problema filosófico de la teodicea que se incluyó en la versión revisitada de Una casa holandesa. Aforismos en Word, poemas con auto-reverse (Valencia, Ediciones Canibaal, 2016).






domingo, 31 de julio de 2016

música del pasado que sólo se puede componer en el futuro








Las últimas películas que he visto (tras 15 días de vida monacal en Bilbao, sin cine ni TV) tienen mucho en común.






El duque de Burgundy (Strickland, 2014) no es una película de lesbianas sadomasoquistas orinándose unas a otras como Todos quieren algo (Linklater, 2016) no es una película de jóvenes machistas, baseball y testosterona. Son dos películas que tratan sobre el lugar que el pasado (y el amor) ocupan en la marcha del tiempo.






Hay una cosa que ocurre con el tiempo, lo descubrieron los grandes poetas y algunos directores de cine: avanzar en la descripción del futuro es la única forma de comprender el pasado. 

¡El cuadro del pasado sólo se dibuja en el futuro!

2046, la película de Wong Kar Wai, trata, entre otras cosas, de un escritor que escribe sobre el futuro porque sabe que hay un vagón en ese tren que esconde la música de sus recuerdos.








Me gusta de ella, sobre todo, la "Polonaise" de Shigeru Umebayashi pero he tratado de compensar mi absoluta falta de talento con el piano con mucha voluntad para sacar algo parecido al "Adagio" de Secret Garden y Rolf Løvland.




martes, 26 de abril de 2016

Tilín, tilín, hijo de puta: una reseña de Vonnegut


"Tilín, tilín, hijo de puta"
Jesús García Cívico
Reseña en Revista de Letras




"Creo que no hay mejor forma de describir la poética novelesca, pero también vital, que anima al última ficción de Kurt Vonnegut (Indianápolis, 1922 – Nueva York, 2007) graciosamente publicada por Malpaso que recordar la reflexión que hace el trasunto del conmovedor Kilgore Trout acerca de El viejo y el mar.

Efectivamente, Vonnegut cuestiona en el prólogo de Cronomoto (Malpaso, 2015) el desenlace del conocido relato de Hemingway: un pescador cubano que no había pescado nada en ochenta y cuatro días atrapa de repente un pez espada. Lo mata y ata a la embarcación pero los tiburones lo devoran antes de alcanzar la costa. Pero, ¡¿por qué no cortó los mejores trozos y los protegió en el fondo de bote dejando sólo el resto para los tiburones?!






Cronomoto 1 fue al principio –al decir de Vonnegut– una novela que no avanzaba, un atasco, un laberinto, un pez espada a merced de los tiburones (de los otros tiburones) ¿Qué hacer? ¿Dejar que lo devoren antes de alcanzar la costa (la otra costa, la costa de la muerte, la costa…oscura)? No, mucho mejor “filetear el pez y arrojar el resto”.

Filetear el pez y arrojar el resto, esto es, fragmentar y subir a bordo lo más sabroso de la historia, proteger las partes suculentas en la frescura de una particular aguanieve compuesta de vitalidad y melancolía, hilarlo todo con el hilo finísimo del desencanto, la compasión, la ironía y la burla. Solución estética a un trabajo arduo, ingrato, de muchos años, pero también solución sabia a una de las cuestiones fundamentales de la vida (el desajuste entre el deseo vivir haciendo muchas cosas y nuestra, al parecer innegociable, finitud), el Cronomoto que hemos podido leer en traducción de Carlos Gardini gracias la esmeradísima editorial catalana que ya publicó del mismo autor La cartera del cretino (Malpaso, 2013) o Que levante mi mano quien crea en la telequinesis y otros mandamientos para corromper a la juventud (Malpaso, 2014) es también la última novela de Vonnegut que aún permanecía inédita en castellano.


Cronomoto: novela fileteada o ensayo bromista-novelado, salvado, –gracias al contraejemploHemingway– de las mandíbulas del mundo y de la vida; texto restaurado, seccionado tierna y ácidamente por Vonnegut (tierno cronista de las carnicerías y de los mataderos de los hombres) en sesenta y tres solomillos alrededor de una perturbación en el tiempo... 







Marc Twain escribió que de adulto nunca quiso que ningún amigo liberado de ese peso regresara a la vida. Vonnegut cita también a Thoreau: “El grueso de los hombres lleva una vida de callada desesperación”. Envenenamos el agua, el aire y el suelo, construimos sofisticados artefactos de destrucción, armas de fuego baratas como tostadoras, manejables como encendedores, violencia, apatía y ganas de morir. ¡Y eso que la mayoría de esta gente no llegó a ver la gran carnicería del siglo XX, ni siquiera Twain!Regreso previsible, penoso por repetido, regreso minuto a minuto hasta 2001. Vidas abandonadas a la inercia, vidas al remolque de un discurrir ya determinado, vidas sin aliento, vidas vividas de forma mecánica hasta el momento en que se recupera el presente: ¡el repentino regreso del libre albedrío! ¿Libre albedrío? 


Ah, pero también en el libre albedrío mucha gente vive con desgana, apáticamente, al indolente modo del suicida. También en el libre albedrío la gente ¡tanta, tantísima gente! acepta el desvarío y la violencia. Pronto se dibuja pues, en el fondo, la cuestión humanista y vital que constituye el tema principal de Cronomoto (tema en un sentido novelesco, esto es, aceptando las tesis de Kundera y Bernhard, tema en un sentido… musical): ¿qué hace el hombre con su vida? ¿dónde nace esa tendencia a la dejadez y la apatía? ¿nadie más se apercibe de la plaga del tiempo, ese laborioso humanicida? ¿por qué sucede que la gente no se siente contenta de vivir? (...) 







"Tilín, tilín, hijo de puta", Jesús García Cívico, reseña de Cronomoto, Kurt Vonnegut, Malpaso, 2015 en Revista de Letras

lunes, 14 de diciembre de 2015

Microtextos de sádicos, gatos y estrellas: un adelanto






Mientras escarbo en el solar del barrio chino junto a otros gatos buscando todos un gato que tuve cuando niño, caigo en que detesto las bolsas de plástico y las pilas y los perros y no sólo la deyección de perro y el lacerante cristal de las bombillas rotas, sino también los círculos mentirosos de cartón con forma de moneda y el daño que se hace al cuerpo con el cristal y el fuego, y, en relación con esto último, los ojos sucios y la recurrente pericia de los sádicos. 

Es decir, indagando casualmente en los modos de las dichas de la infancia, olvido, de acuerdo con la poética que precisamente caracteriza a los solares, que lo que echa escombro y polvo en esos vericuetos oscuros de lo que llamamos por comodidad el mal, parece hallar su propio solaz regenerativo exactamente en lo que detestamos de los otros (no sólo de los sádicos, por supuesto). 

Pienso en esto, en eso y en aquello mientras todos elevamos el hocico a las estrellas a punto de darnos por vencidos. 

Y sin embargo, me dice de repente el más bigotudo de mis acompañantes (foto de mi gato repartida a todos los gatos que me ayudan) me dice ese gato, cuando, qué raro, siempre pensé que era de todos el más tonto, me dice, señalando con su patita de goma allá abajo en el pasado no sé qué: «he oído un fragmento profundo de miau».




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Me asombra por el igual la voluntad de desollar a un ser humano vivo que la luz de las estrellas, las mareas o el proceso por el cual el agua se supera por efecto de la Luna, incluso cuando, como en el caso de la tortura del cuerpo, lo provoque alguien que tiene la misma forma que yo.



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Y como no es precisamente cortesía del hombre frente al gato dejarle pasar delante, sino que parece que éste siempre se lo exige (aunque luego se detenga de golpe el gato en el pasillo como a reflexionar un segundo irresponsable y loco acerca de esto haciéndonos algunas veces trastabillarnos y caer) tampoco definimos siempre lo que queremos pensar como cayendo en que resulta complicado resolver aquello sin subestimar lo que las palabras, el término analizado, puedan referir. 

Dicho de otra forma, para evitar tropiezos al andar con estos animales es prioritario clarificar conceptualmente poética, pasillo y gato.




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Para el niño el pasillo es un océano. Un piélago si de mayor se hace poeta.




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Han vuelto a enviar a un grupo de ancianas a descoyuntarse de mí y de mi gato. No sólo quieren burlarse de nosotros, quieren que encima nos sintamos raros, culpables y mal.



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La música pero también el gato como experiencia particularísima de la vida: repentina y avasalladora.




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El idioma de los gatos como el lenguaje de los sueños: el sobrentendido. 

En ellos (en los sueños) tanto la escena más bizarra como la circunstancia nunca vista suceden la primera vez exactamente como solían hacerlo.










miércoles, 7 de octubre de 2015

He estado buscando a alguien



El año pasado pedimos al director de unos céntricos cines de nuestra ciudad que proyectaran algunas películas (al menos algunos pases de esas películas) en versión original con subtítulos. 





Con unos niveles aceptables de alfabetización, el hecho de seguir doblando al castellano todas las películas rodadas en inglés, japonés o alemán nos parecía injustificable. 






Uno se pierde el trabajo de la actriz o del actor, la modulación de su voz, su risa, su temblor o su llanto: una parte importante de su trabajo actoral.




Además, siempre me ha parecido que el doblaje es un desatino que guarda un desagradable aire de familia con las religiones. 






Aunque lo que a mí me parezca, por supuesto, da igual, bueno, en realidad todo da igual.





Efectivamente, todo da igual. Al final nos hicieron caso. Fuimos corriendo a los primeros pases en versión original. Estaba la película y su idioma original, las butacas, todo eso y nadie más.





Robert Foster (ex- Go-Between): I´ve been looking for somebody