sábado, 25 de mayo de 2013

lunas de júpiter (una antropología)




Tal naturaleza inminente de la vida, como la de esos encuentros, como la de esas despedidas cuando resulta imposible decir nada apropiado.
Jesús García Cívico, Aforismos en Word, poemas con autoreverse, Arthur Penn (ed.), Pennsylvania, 1977.


En relación con la quema masiva de hormigas y la moda de las mutilaciones de otros seres vivos presenciada en el colegio salesiano XXXXXXX en el periodo escolar comprendido entre los años 1977 y 1983, señalada atrás con ocasión del apunte lógico-moral de formato aforístico en torno a la caída o lanzamiento, precipitación al vacío en todo caso, de la portera T, una excepción -su cuerpo roto de mujer vieja y rota- en el monótono pavimento de alquitrán conducente, al donaire -parte de él- de una fabulosa higuera, al mencionado centro educativo, cabría añadir, a modo de informe elaborado y reelaborado, obviamente en Word, que éstas eran negras y que estaban efectivamente vivas, que habiendo hecho uno, en algún momento, según cree, todo lo que pudo para impedir su inflamado final -colocar su cuerpo (el suyo mismo, el de él) bien entre ellas y la lupa, bien entre la lupa y el sol, básicamente llorar ridículamente a fin de que cesara todo, permitir que a uno le consideraran tonto, atrasado, definitivamente débil, afeminado quizás, reflexionar ya solo, también inútilmente, antes de dormirse, reflexionar en vano ovillado entre las sábanas- encontró pronto el informante en la apenas aplazada visita a la biblioteca del jardín botánico de la misma ciudad (la biclcleta BH o GAC con cesta aparcada fuera) algunos datos de interés, a saber, que la distribución fisiológica de estas criaturas de seis patas no parece consentir que el miedo, el dolor o la angustia recorran, como un relámpago en el hielo, su diminuto cuerpo, al componerse básicamente su sistema nervioso de un cordón ventral extendido a lo largo de éste, con apenas varios ganglios y ramas allegadas a los extremos de los apéndices. Que no van al cine, ni conocen la duda metódica, el arte rupestre o el inestable sentimiento del amor. Que no se les ve acodadas en los bares, como cansadas, grises, los ojos ojerosos y sin ganas de vivir. Que ni hacen obsesivamente fotos de todos los lugares que visitan, ni albergan fantasías sobre la peregrina idea de volver a tener, no sé, quince o veinte años, ni el deseo recurrente de regresando a tal edad, mejorar, sabiendo lo que saben hoy, su extraña suerte. 



Es improbable también que sientan pena sus propios familiares o amigos, pues no se conoce el caso de hormigas-novio o de hormigas-novia, hijos o hijas, padres, madres –hormigas todos- de aquellas arrojándose al vacío de la desesperación, tras la súbita, espasmódica conciencia de que hay cosas en la vida destinadas a perderse de forma irremediable o para siempre, ni se ha constatado que acudieran, estos mismos allegados -sería de esperar que en hilera, el corazón sensible, bombeante de hemolinfa, en un negro y exoesqulético puño- a despedir el cuerpo retorcido y carbonizado de sus seres más queridos. Que, a diferencia de la vida de aquellos que entonces sostenían impaciente, mecánica, alborozadamente, ahora una lupa ahora una cerilla, la suya era vana como una sucesión de instantes sin sentido. 



Parece pertinente remarcar, como prueba defintiva de todo lo anterior, que no hay constancia de celebración o efemérides en el regresar cíclico de la fecha de la hecatombe en una distribución a la humana del tiempo, ni de que se levantara monumento funerario alguno a modo de civilizado homenaje en el lugar donde según los cálculos más optmistas del que esto informa, ardían unos mil setecientos ejemplares al día, unos doscientos treinta y cuatro mil en total, si descontamos del cómputo los días no lectivos, el declinar de la moda en su paulatina sustitución por la peonza, la excursión, cierto día de abril, a un flojo, edulcorado, musical de temática biblíca en el teatro Principal, el pasar aleatorio del sarampión y las paperas afectando algorrítmicamente a uno de cada siete quemadores al término de un mes en lo que toca a los usualmente distribuidos en grupos de cuatro, cinco jóvenes a lo largo (cubriendo por entero el largo) de la superficie de un campo de futbol de tierra pero reglamentario, la semana de Fallas y las celebraciones del Corpus Christi




Me gustaría añadir que en el margen de tiempo estudiado, junto a la quema estándar y el proceso de combustión en sentido más estricto se observó cómo los jóvenes se ocupaban invariablemente ahora de separar las alas del cuerpo de una mosca para en su deambular enloquecido, pero curiosamente dextrógiro, mejor prenderle fuego, ahora de atravesar con la punta de bolígrafos de punta fina BIC el segundo segmento abdominal del peciolo de las hormigas, y de otra forma de algún escarabajo, distribuido, en las primeras, en forma de nodo, lo que les permitía disfrutar, al punto de mearse propiamente de dicha, del desesperado movimiento de los tres pares de patas del pequeño insecto lanzeado, bien de los detalles en la disección -la lengua del joven educando fuera, codazos entre ellos- de, por un lado, la cabeza, mesosoma (el tórax más el primer segmento abdominal, fusionado a éste) y el metasoma o gáster (esto es, el abdomen menos los segmentos abdominales del peciolo) y luego el agrupamiento de sus tres segmentos corporales ya claramente diferenciados de nuevo bajo el calor abrasador de la lente convergente de aquel instrumento óptico. 



No carece de interés, según lo veo, reseñar también que algunas de estas actividades incineradoras –con o sin lupa- coincidían, según se percibía no sin cierta extrañeza, no sin cierto estupor, con mutilaciones apáticas del tipo de las realizadas ya como sin gana o sólo para pasar el rato en el impacientarse a lo largo del recreo de sus pisadas en movimiento de fuelle, hasta que de nuevo al agruparse al círculo otros pequeños seres humanos con algo latiente y débil atrapado entre las manos, en su peculiar forma de correr, de andar y de vestir, como reproducciones de los habituales oficios de sus padres, llegaba, al fin, la algarabía: una suerte de ceremonia escalonada en lo que toca al gozo más profundo, de decapitación y desmembramiento, también en vida, de un número ingente, pero no calculado, de saltamontes, grillos, cigarras, cigarrones y otros animales de extremidades largas, exoesqueléticas, cuyo sonido, el de sus patas sencillas al quebrarse, rugoso, el sonar extra-crujiente, por así decir, de la cobertura exterior que les sirve de carcasa protectora alrededor del cuerpo y de punto de anclaje para los músculos, provocaba, al parecer, incontenible regocijo en los jóvenes formalmente católicos que habrían reservado para el momento álgido de su radiante beatitud el aplicar el fuego de un mechero (presumiblemente sustraído del cajón de una cocina de clase social media donde permanecía éste a fin de ser colocado -normalmente por la madre- de forma oblícua contra la salida de gas bajo una sartén, o del bolsillo de la chaqueta de un tío que fumara) lenta, curiosa, concienzudamente, sobre la cabeza del saltamontes a fin de ponerla al rojo y ver por fin reventar, siempre de un momento a otro, siempre acompañado por la misma, incontenible, carcajada final, sus globos oculares.

Finalmente, creo que es posible convenir en que a todos los descendientes de estos seres mutilados, desmembrados y/o devastados por el fuego les ha sido ajeno el sentido del agravio histórico, la idea insoportable de padecer una injusticia o la sensación de no llevar exactamente el tipo de vida que merecen (deserve) por cuestiones adscriptivas no dependientes del esfuerzo, la inteligencia y el talento del sujeto, al ser, sobre todo esto último, un rasgo típicamente humano, tradicionalmente tratado en el pasado por algunos pensadores de la izquierda francesa, sociólogos estudiosos de la estratificación social de tono meritocrático y muchos profesores norteamericanos de filosofía política mayoritariamente caucásicos y con gafas.

En GARCÍA CÍVICO, Jesús, Una casa holandesa, Ediciones El pathos de Hypathia, Teruel, 2013.

lunes, 13 de mayo de 2013

dr hyde (serpents in the brain): un falso stevenson


"Nunca sabremos si fracasamos en el intento de retener en la memoria alguna cosa.
 Algo que uno a lo largo de los años ha considerado fatalmente importante, según cree recordar".
GARCÍA CÍVICO, Jesús, Aforismos en Word, poemas con auto-reverse, El pedal de Cospedal (Ed.), Massarrojos, Massachusetts, 2013. 



En El extraño caso de Jekyll y el doctor Hyde, texto apócrifo de Stevenson (una inversión, una farsa, un bulo) el abogado Utterson, un personaje realmente odioso, relata una versión anómala de los hechos: un brebaje tomado al azar en un tugurio transforma a Jekyll, cabrón borracho, bribón, libertino y lujurioso, en un respetable doctor.
Al principio los efectos duran poco y los amigos de Jekyll se ríen atribuyendo los repentinos modales victorianos del beodo a su conocida proclividad a la farsa y al teatro. El brebaje le lleva a una sólida curda de convenciones sociales. En la resaca regresa a la canalla. La poción le permite a revertir cada noche los resultados hasta que la afectación, el fariseísmo de Hyde (le ha dado ahora por llamarse así) y su extraña habilidad por soltar simplezas empiezan a dar resultados. El viejo borracho cada vez más doctor se labra nuevas amistades que impulsan un rápido ascenso social.
Se da sí, otra vez, una dualidad. Con un ojo puesto en los lugares comunes y otro en la taberna Jekyll/Hyde cada vez más doctor intenta aumentar la dosis del bebedizo. Su cerebro se anida con serpientes. Ojos amarillos, excitación, lubricidad, decepción: ya no es posible.
Oposita. Se recluye, se esconde Hyde. Los viejos amigos de la taberna le echan en cara que no salga de su casa, que apenas acuda al bar, harto Hyde prohibe al mayordomo que vuelva a recibirles. Los borrachos le insultan, le llaman “falso” por la calle, imitan su andar de señorito, sus modales de doctor bien (definitivamente Hyde, el doctor Hyde, está cada vez más doctor). Amenazan los golfos, turba de after, con revelar a la alta sociedad sus antiguos crímenes, sus viejas obscenidades.
Una noche significativamente oscura el doctor Hyde invita al jefe de policía a un coñac selecto (él ha dejado de beber) y le susurra algo al oído mientras deposita un fajo de billetes en su bandolera. Antes del amanecer una redada mete en un furgón a los antiguos amigos de Jekyll. Observa la chimenea Hyde. Viento cálido sobre el río, sombras sin luna.
Refiere el abogado Utterson con desagradable apego al detalle un desenlace horrible. Describe este personaje realmente odioso con sospechosa ambigüedad moral cómo al final cantó hasta el más valiente, cuenta que hubo de aplicarse bien con las tenazas para retorcer las diminutas uñas del más chiquillo, que lloró éste antes de morir, que entre aullidos acabaron delatándose los unos a los otros y que no quedó ningún antiguo crimen de Jekyll por adjudicar a un inocente, ni ningún viejo conocido del antiguo monstruo, ahora serio, respetable, calificado doctor cuyo cuerpo verde y ensortijado no apareciera flotando sobre las turbias aguas del Támesis.

GARCÍA CÍVICO, Jesús, "Dr. Hyde" en Una casa holandesa: micro-textos y nanorelatos, Editorial Pre-flexos, Valencia, 2012.

Photo: Cronemberg, David.

sábado, 20 de abril de 2013

2997, escape del planeta de los vivos




"Creo que cuando cae la noche siempre hay alguien tentado a hablar precisamente de las tres cosas que Wittgenstein envió al mundo de lo inefable (aquello que no se deja expresar con palabras): la extrañeza por la existencia del mundo, la sensación de hallarse protegido, el sentimiento de culpa".

GARCÍA CÍVICO, Jesús, "Una temporada con Antabuse", en Solares, Sigur Ros (Ed.), Reikiavik, 2014. 


"Pasamos el Tiempo sobre todo muertos o por nacer".

GARCÍA CÍVICO, Jesús, "El acomodador" en El acomodador y otros cuentos de risa, Thomas Pynchon (Coord.), Boston Massachussets,  1969.


"Oh, resumirse sin reducirse, justificar la vida entera por un manso, humilde, precioso gesto, un detalle tierno pergeñado con ocasión de algo intrascendente carente de importancia y de sentido".

GARCÍA CÍVICO, Jesús, "Ginebra" en Una casa holandesa, Frankfurt, Shurkamp, 2007.

photo: sigur ros



(joven respirando con dificultad)
- ¡Corra doctor Matloff! ¡Tenemos que escapar! ¡Ya veo la nave! ¡Corra, corra, doctor Matloff! ¿Doctor Matloff? Doctor Matloff...

(Doctor Matloff susurrando)
-Corre tú joven, alcanza tú la nave. Yo estoy harto de correr. Llevo cuarenta y tres años en este planeta. Llevo cuarenta y tres años corriendo con la misma confusión en la cabeza y hoy, justo cuando corría contigo, justo cuando, como tantas tardes, corría a tu lado, justo cuando quería sobre todo correr, mientras corría pensando, equivocado, que mañana, como ayer y como hoy, que mañana también correría contigo, mientras avanzábamos, corriendo, hacia la nave, conforme la nave se recortaba contra la otra nave, me ha sido dado resolverla. Sí, corre tú joven, alcanza tú la nave. Súbete tú a la nave, a la nuestra. ¡A LA NUESTRA! Ja, ja, sigue corriendo, joven. Todo ha quedado, al fin, desvelado: 

Joven: siempre y en todo lugar se ha presentado una guerra. Una batalla entre el espacio y el tiempo. El universo es el resultado. El universo es… el campo de batalla. Hijos de la fricción entre la eternidad y el infinito, nuestro estatuto no alcanza el de la víctima. No somos víctimas, no: somos los muertos. El universo ni siquiera nos es hostil y la eternidad es, en todo caso, indiferente.
Somos muertos que viven un instante. Muertos que viven durante un tiempo. Muertos que ahora estamos vivos. Zombies que caminan apenas unos metros. En la tensión entre el infinito y la eternidad nosotros, joven que corres, joven que alcanzas ya la nave, nosotros somos, sobre todo, los muertos.

- Doctor Matloff, ¡adiós! ¡Adiós, Doctor Matloff! ¡Adiós, adiós!




  


miércoles, 17 de abril de 2013

el vecino de Dostoievski (variación Cívico)



"Primero tiránica, ineludible, 
luego vanidosamente procuramos al amor dos oportunidades para entreverarse en nuestra vida".
GARCÍA CÍVICO, Jesús, Solares, Una palabra griega (Ed.) Valencia , 2013.


"Fíjate, yo creía que las Variaciones Goldberg era algo que los Goldberg 
habían hecho en su noche de bodas"
Woody Allen, Stardust Memories



Sí, está claro: primero tiránica, ineludible pero luego vanidosamente procuramos al amor dos oportunidades para entreverarse en nuestra vida. Sí. En lo que sigue comparto, pues, un microtexto de hace ya algún tiempo pero desagradablemente vigente según lo veo. Como no creo que presente suficiente interés para una entrada y con el fin de subir la audiencia de este blog (la última entrada tuvo dos visitas) me he tomado un martini y he subido un video de mí mismo acariciando a mi gata y atormentando con la misma oposición de los pulgares que nos permite manipular las cosas, todas las cosas, ya en el piano, un aria de Bach, otra de las variaciones Goldberg, ya da igual, aprovechamos que Glenn Gould ha muerto y como vosotros, nosotros tampoco creemos en los fantasmas (o como vosotros, nosotros sólo creemos en los fantasmas políticos y en los fantasmas personales, los que se arrastran del pasado, los del psicoanálisis, los de Scott Fitzgerald, los que aterran de verdad, vamos).





El vecino de Dostoievski*


Cuando después de numerosos intentos Dostoievski es clonado a partir de ciertos restos de pelo y sangre hallados en el original que acompañaba la carta de julio de 1866 a Milyukov (en la cual explicaba cómo Kátkov y su ayudante N. A. Lyubimov de El mensajero ruso se habían negado a aceptar el inicio de Crimen y castigo) la expectación por ver al maestro es enorme.

Pero si enorme es la expectación (televisiones de todos el mundo graban una sala abarrotada), la decepción posterior no lo es menos. Dostoievski, a sus (segundos) treinta años sólo ha sido capaz de escribir un librito de autoayuda.
Las portadas de todos los diarios son implacables: “¡Retorno estéril!” “Where is the genius?” “¡Bluffstoievski!”. Los críticos se apresuran a las explicaciones más evidentes: “le falta su vida, su tiempo, Omsk, el círculo de Petrachevski, Siberia…”.

Fiodor Dostoievski
 (Moscú 1821, San Petersburgo 1881)
Volvamos por un momento a la sala abarrotada: en medio de la consternación poco a poco ésta es desalojada pero si nos fijamos bien en la última fila un joven pálido y taciturno sonríe.
Nadie ha reparado en él. Nadie ha reparado en el hacha que esconde en una bolsa de deporte. Si lo supieran… ¿Y qué si lo supieran? El joven del fondo de la sala es inofensivo y merece nuestra compasión.
Agobiado por las deudas propias y ajenas, no puede identificar hoy a la vieja usurera con cuyo dinero aliviar la miseria que le rodea. ¿La joven administrativa que le sustrae comisiones sin causa? No, malvive con un contrato temporal. ¿El director que le notifica el desahucio? ¿El político? Obedecen a instancias más altas. ¿El jefe de su empresa? Debe alimentar a su familia. ¿El mercado? Sus manos son invisibles.

Opresión sin responsable final, sin cabeza visible… ¿hacia quién dirigir el hachazo? ¿Detrás de dónde amagarse? Por eso, Raskólnikov toma la única decisión con la que puede canalizar su coraje napoleónico, su Übermensch nietzscheano: solazarse en el delirio.
Raskólnikov, efecto colateral de sacar vida de aquellas páginas ensangrentadas se levanta, avanza hacia su creador y le pide por favor que le firme un ejemplar.

                                                     

*Una versión reducida de este fragmento, un falso micro-relato, apareció publicada en La bolsa de pipas. Revista literaria bimensual, marzo de 2002, nº 31, Román Piña Valls (Dir.), Mallorca, 2002.


viernes, 12 de abril de 2013

people have the powell


Sospecho que es (otra vez) por mi temprana, española, irresponsable formación moral cristiana de la que he intentado pero no logro acabar de desprenderme, que tengo una incurable simpatía por los músicos que sufrieron mucho; así que llevo dos meses escuchando y acordándome de Bud Powell, de infancia dura, alcohólico, tuberculoso, ezquizofrénico, me he acordado de agregar a Powell a este blog, me he acordado en general de este enorme músico de jazz que nació mi día del año preferido, me he acordado mucho de este pianista genial, figura fundamental del bebop, ahora que dejo atrás dos meses de corrección alucinada del primer libro colectivo que coordino, una privilegiada, académica, privilegiadísima forma de sufrir y volverse loco.



photo: Bud Powell (Nueva York, 27 de septiembre de 1924 - Nueva York, 31 de julio de 1966)

viernes, 22 de marzo de 2013

cuando fuimos planetas (simpathy for plutón)

"Hay que estar con Plutón. Simpatizar con Plutón, siempre con Plutón.
Estar con Plutón dando vueltas en los márgenes del sistema. Con Plutón, dándole vueltas a la posibilidad de exilio".

GARCÍA CÍVICO, Jesús, "Aforismos en Word, nanotextos, poemas con auto-reverse", en Altares, Cheney D., Aznar, J. M., (eds.), Massarrojos, Massachusetts, 2013











jueves, 7 de marzo de 2013

la invención de hugo




         "Fascismo: imán de sádicos; comunismo anzuelo de masoquistas"
GARCÍA CÍVICO, Jesús, Aforismos en Word, poemas con auto-reverse,  Caracas, 2011.

"Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo (...)". 
Gabriel García Márquez, Cien años de soledad


A Chávez le tomé simpatía durante un rato, fue por la saña, fue una noche en una reunión con empresarios de la construcción en Isla Margarita (Venezuela) tras horas y horas de escuchar como le ponían concienzudamente a parir. 
Al día siguiente corrí a comprarme este recuerdo. No me gustaba el de verdad. Me inventé un Hugo de madera de formas educadas, uno que dejara hablar pero que no consintiera que le hicieran callar. Un Hugo menos excesivo, un tipo que no gritara, un ser introvertido que conociera a sad lovers & giants y a los go-betweens, un tope de puerta, un referee de textos del Caribe.

Lo he colocado estos días junto a una recopilación de artículos de Roberto Bolaño (incluye aquel que reconoce el perdón que deben solicitar en Latinoamérica los revolucionarios y dictadores de izquierda pero que recuerda cómo son las dictaduras de derechas a las que les da por poner ratas en las vaginas de las muchachas) una edición moscovita del Martín Fierro, Juan Rulfo, César Vallejo, Cien años de soledad y otros pasillos de ese romanticismo latinoamericano contradictorio, enorme, vehemente, fiero y sensible que hace de la igualdad social bandera; unas ideas, una sensibilidad de la que me declaro casi sin ambages militante no simpatizante.
photo: maderita de chávez en un estante de la sección "literatura sudamericana" de casa

miércoles, 27 de febrero de 2013

una casa holandesa: aforismos





“It is one thing to mortify curiosity, another to conquer it” 
Robert Louis Stevenson, The Strange Case of Dr. Jekyll and Mr. Hyde 


“Sé breve en tus razonamientos, que ninguno es gustoso si es largo” 
Miguel de Cervantes, El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha 



Padre, me dice usted que dé testimonio, algún tipo de testimonio. ¿Testimonio de qué? Todo lo que he vivido es falso o es mentira (la diferencia, como sabe por San Agustín, está en función de la intención). Todo lo que he vivido, le decía, o es falso o es mentira, o parece falso o parece mentira. “Eso que dices es falso” contesta él con los ojos llenos de lágrimas. “No entiendo cómo eres capaz de hablar así. Parece mentira”. 

GARCÍA CÍVICO, Jesús, "Una casa holandesa" en Cívico, J. G., Aforismos en Word, poemas con Auto-reverse, 2012.

                                                                                     
Desde joven he simpatizado con el comunismo a pesar de, o precisamente por, su empeño en tratarme fatal. Luego durante mucho tiempo simplemente me avine con aquellos y con aquellas que sobre todo, me procuraban dolor. 
No soy completamente idiota y entiendo que ambas filias pueden explicarse por mi temprana formación moral cristiana de la que ya jamás podré desprenderme. ¿Por qué hice esto? ¿Por qué hiciste eso? ¿Por qué hicimos aquello? 
Manejarse, ¡manejarnos! ay, con el psicoanálisis primero torpe, luego obsesiva y al final mecánicamente como con el cubo de Rubik. 

GARCÍA CÍVICO, Jesús, "Pecios" en Cívico, J. G., Aforismos en Word, poemas con Auto-reverse2012.




En el célebre cuento “Hills like White Elephants” una pareja de la que apenas sabemos nada, habla sin mencionarlo (y sin dramatismo) del aborto. Unas décadas después, Raymond Carver da una vuelta de tuerca a la intención estética de Hemingway porque ¿de qué habla Raymond Carver cuando habla del amor? 

GARCÍA CÍVICO, Jesús, "Ginebra" en Cívico, J. G., Aforismos en Word, poemas con Auto-reverse2012.





¿Cuándo suena exactamente Vinteuil? ¿Mientras leemos a Proust o cuando dejamos de leer a Proust?

GARCÍA CÍVICO, Jesús, "Flotsam" en Cívico, J. G., Aforismos en Word, poemas con Auto-reverse, 2012.






Tengo un hombro más alto que el otro y la columna vertebral torcida. En cuanto bebo me pongo a largar de mí. 
Desequilibrado, transparente. 
Soy… una casa holandesa. 

GARCÍA CÍVICO, Jesús, "Una casa holandesa" en Cívico, J. G., Aforismos en Word, poemas con Auto-reverse2012.







domingo, 23 de diciembre de 2012

el largo adiós



"Volveré con huesos firmes de tejidos duros (óseos) y osteocitos, componentes extracelulares calcificados.
Volveré con tejidos blandos, mieloide hematopoyético y adiposo.
Volveré con miembro de acero y de grasa, pues."
 


GARCÍA CÍVICO, Jesús, "Aforismos en Word, poemas con auto-reverse", Europe is living a celebration (Eds.), Brussels, 2012.
 
 
 
 
Photo: El largo adiós, Robert Altman, 1973.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

el remedio checo


"Alborotarse constantemente ante el señor que grita como palomas al pasar un crio"

GARCÍA CÍVICO, Jesús, Aforismos en Word, poemas con auto-reverse, Valencia, 2012.

El otro día cometí un error de principiante, olvidando el conocido refrán, dejé que la mañana de mi cumpleaños me sirviera café un camarero ruso más alto que yo. Por supuesto, enseguida enfermé de gripe y tuve que salir de la exposición permanente del Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernnidad (MuVIM) a refugiarme en casa con un montón de mantas y mucha fiebre.

Según el mismo dicho, el resfriado ruso de cumpleaños sólo se quita con un poema checo. Estuve investigando: era así. La buena noticia es que no tenía que ser de Seifert.


Enfebrecido recordé que desde pequeño me ha gustado mucho la literatura checa (con pocos años ya me rei con la adaptación del buen soldado Sjejk de Jaroslav Hašek!) me ha gustado mucho la novela checa (de Kafka a Kundera) y en general anduve enamorado del país (hoy república checa). A media tarde, con la manta en la cabeza y moqueando busqué fotos de la republica checa y algún poema checo por todos los rincones de casa.

Creo que si me gusta tanto lo checo es porque la resistencia de ese pequeño país en el centro de europa a la estupidez y al abuso se gestó desde la concepción más humilde (y por tanto más poderosa) de la cultura, en pequeños teatros, en pequeños conciertos de rock y jazz y... en la literatura (Milan Kundera, Bohumil Hrabal, los poetas Jaroslav Seifert, Vladímir Holan y muchos otros).
Llamé a Jaroslav, el hijo de un marchante de Brno que se arruinó con las ínfulas afectadas de un falso artista catalán. Yo siempre fui generoso con su padre y nada más aparcar el coche en la plaza principal de Uherské Hradiště le bajaba muchas botellas de vino de la ribera del Duero. Como siempre, la conversación apenas duró cinco minutos pero fue provechosa: Si uno se resfría por saltarse la regla del camarero ruso debe saber que hay nuevos fármacos: Květa Legátová, Michal Viewegh, Jáchym Topol, Antonín Bajaja, Miloš Urban, Petra Hůlová, Emil Hakl, Jan Balabán o Jiří Hájíček.

De todas formas, a los que nos gusta la senda Kafka-Hasek-Kundera-Habral nos da pena que a las librerías aún no hayan llegado los textos de Legátová o Balaban, Hájícek, Michal Viewegh, Jáchym Topol, Bajaja, Miloš Urban, Petra Hůlová, Emil Hakl.
Photo: "La carga" Jan Seudek, fotografo checo
Sí. Hubo una época en la que cogía un viejo coche desde la playa de Valencia y me iba solo a Uherské Hradiště. Conducía día y noche sin parar. Me gustaba llegar sonámbulo a Brno porque me gustan mucho las novelas y ensayos de Kundera.

Mi amigo checo aún me habla de los libros de allí y me manda correos con listas como la de los autores de arriba. Él es, de alguna forma, mi farmacia checa.

En realidad Uherské Hradiště no me gusta. No sé por qué voy tanto allí.



No encontré el poema checo que buscaba. Fue una lástima. La parte buena es que pude delirar desde el sofa, sin remordimiento por estar ahí tumbado y no estar trabajando, delirios ruso-alemanes: "Stalker" Tarkovsky, 1979 (esperaba el momento propicio), "Pina" Wim Wenders, 2011 (me la acababa de recomendar Carmen, una amiga) y "RAF, facción del ejército rojo", Uri Edel, 2008, un entretenido y maduro retrato de la psicología del terrorismo de extrema izquierda alemán en los años 70.

¿Seguí buscando el remedio checo? Sí, antes del anochecer me fui en bata y con una bolsa de agua caliente en los pies hasta la librería Valdeska. Me emocionó la calidez e inteligencia de su selección. Hice un roto. Ahora me toca pedir agua y no muffin de arándanos durante unas semanas: 


Valdeska es ahora mi librería preferida


Un capricho (los diarios de werner herzog "del caminar sobre hielo" en la tempestad) (delirio tarkovsky-herzog-stalker, si se quiere); una recomendación -buscaba a lichtenberg-: los apuntes (tomo I) de elias canetti en de bolsillo;  una cuestión de fe (uno nunca escarmienta): la poesía de antonio mendez rubio "por más señas" que publica dvd;  y un lujo: "la casa inundada" los relatos de felisberto hernández recogidos por la balsa de medusa: "de esos días siempre recuerdo primero las vueltas en un bote alrededor de una pequeña isla de plantas (...) " (1) 
Yo también Felisberto! y no se llevaban bien, no se llevaban bien...

Felisberto Hernández, nació en Montevideo pero todo el mundo sabe que en realidad es un auténtico escritor checo.


(1) hernández, felisberto, "la casa inundada", atalanta, gerona, 2012, p. 229

miércoles, 5 de diciembre de 2012

topless (poema sobre suplementos culturales)


"Ay, qué razón tenía el bueno de Faulkner al escribir que entre la pena y la nada, se elegiría la pena. "Señora, ¿qué elegiría usted entre la pena y la nada?" "¿y que elegiría usted entre la pena y la nada, caballero?" Podían haberse espetado al conocerse tantas parejas que aún dicen sin sonrojo que se aman".


García Cívico, Jesús, aforismos en word, poemas con auto-reverse, valencia, 2012

"Sí. Todo es sociología de la religión, pues no es sabido que exista otra materia".


García Cívico, Jesús, aforismos en word, poemas con auto-reverse, valencia, 2012




topless

tumbados ambos en la playa
acariciados por embates de sol equitativos
leyendo un benéfico suplemento literario
allá donde nada discrimina
tú vigilas que el niño no se funda en el océano
yo observo distante de hito en hito
entre elogio vacuo, bruma de olas, dilatación del horizonte y aceite alimonado
la parte sin bronce de tu cuerpo


García Cívico, Jesús "topless" en García Cívico, Jesús, aforismos en word, poemas con auto-reverse, valencia, 2012










la bardot by corbin, 1960

jueves, 15 de noviembre de 2012

de los gañanes


"siento tanta compasión, tanto amor hacia los otros que con razón acaban éstos observándome con recelo"
J. G. Cívico, aforismos en word, poemas con autorreverse, 2012



No hay nada que lleve peor que la sensación de haber causado daño a alguien. Me despierto sudando, asustado, cruzadas las piernas, atormentados los tobillos, los pies agarrotados, las legañas temblando. Me despierto en midad de la noche y ya no puedo conciliar el sueño. Tengo en mi pequeña mesita junto a la cama muy a mano los ensayos de Montaigne, los pensamientos de Pascal, "Hamlet", reproducciones de cuadros de dos de mis pintoras prefreridas Leonora Carrington y Remedios Varo, mis novelas: "Rojo y negro, "Los demonios", "El castillo", "Ulises", "Bajo el volcán", los cuentos de Felisberto Hernández, la "Traumnovelle" de Arthur Schnitzler, relatos de Borges, las ediciones en Alianza de los mitos de H. P. Lovecraft, la Constitución Española de 1978, los tengo ahí, en forma de torre que mañana se desploma, amontonados, superponiéndoles posos de café y hormigas dentro, los tengo a mano para poder conciliar el sueño luego de ese tipo de sofoco: no hay nada más cómodo que los lugares comunes y tampoco son ésas horas de llamar.


Leonora Carrington (Lancashire 1917, Ciudad de México 2011)
Anoche me desperté haciendo el gesto raro de vivir, con el corazón martilleándome el pecho que es lo que me pasa cuando llega al corazón el temor de haberle causado daño a alguien: temía que alguien se hubiera sentido ofendido porque en un post había utilizado yo despectivamente la palabra "gañán". En lugar de dormirme con Stendhal o con la articulación de la vivienda como derecho fundamental, me puse a ensayar mentalmente sobre la gañanería. Ordenar, de alguna forma, mis pensamientos, pensamientos sueltos, sueltos pensamientos sobre lo que a veces entre dientes, las manos en los bolsillos, la mirada en los zapatos, mascullo como "mundo gañán".

"Banqueros en acción" Remedios Varo anticipándose

Yo utilizo mucho esa palabra, la palabra "gañán". Lo hago con ánimo hegeliano. Por supuesto sé que Hegel no escribió sobre la gañanería pero de alguna forma creo que es esa una cuestión puramente accidental o sólo relacionada con la finitud de la existencia, no con el idealismo y estoy seguro de que el filósofo que se atrevió a contar la vida del espíritu lamentaba no haberlo hecho. No haber escrito sobre lo gañán. Precisamente es porque entiendo la superación de la gañanería como una cuestión dialéctica que describo como gañanes o mejor como gañanas destinadas a ser rebatidas y luego superadas las apologías de la servidumbre natural, de la esclavitud, la sociedad estamental, el uso de la expresión "quiero hablarte de un tema", las fotos de familia del G20, el machismo, la curva de Bell, el lenguaje del odio frente a las minorías, el endurecimiento cíclico del código penal, gandía shore, la expresión "avalancha de pateras", "el iva de los chuches" o "el fútbol es así". La gañanería es una categoría moral pero también estética. Pero basta ya. Queda claro que no es porque sean útiles ni porque las crea valiosas sino que es para poder dormir mejor esta noche y sólo porque quiero dormir mejor esta noche y no pasarme la noche en vela que en lo que sigue compartiré aquí una serie de precisiones sonámbulas sobre la gañanería (PPG) y algunas máximas sobre lo que considero el mundo gañán (MG), sobre qué significa ser gañán en relación con la norma (GN) o más pedentamente qué significa ser gañán en relación con el fenómeno jurídico (GFJ).

(PPG) Ser gañán no es ser de pueblo: la ciudad es, precisamente, el habitat, el territorio natural del gañán.
(PPG) Haber viajado e incluso haber viajado mucho no impide ser un gañán.
(GJF) El abogado que utliliza un lenguaje demasiado técnico y rebuscado para epatar a su cliente es un gañán.
(GN) No saber disculparse o pedir perdón es ser un gañán.
(GFJ) El juez que dicta una sentencia excesiva y dice "no podía hacer otra cosa" es un gañán (el derecho es dúctil, interpretable y discursivo).
(GN) El que ostenta un coche de 30.000€ pero luego no se gasta 2€ en aparcarlo en un garaje, sino más bien resulta que no se gasta nada y decide subirlo sobre una acera o dejarlo en doble fila es un gañán.
(GN) El que trata a las mujeres con diminutivos pero a los señores de don es un gañán.
(GN) El hombre "pequeño" (el que es fuerte con el débil y débil con el fuerte) es un gañán.
(GN) El gañán hace comentarios sobre los camareros (extranjeros emigrantes o con más precisión nacionales de terceros países) especialmente sudamericanos acerca de su desconocimiento de expresiones patrias (qué es una caña, qué un carajillo, qué un café del tiempo) pero si va a Mallorca manifiesta admiración al camarero alemán al que suele darle conversación sobre el modo superior de ser alemán.
(GN) El que conduce rápido o una velocidad que crea inseguridad, inquietud o malestar cerca de un colegio donde corretean los niños (los niños son seres vivos que se mueven de forma rápida, inesperada y a menudo en zig zag) es un gañán.
(GN) Es gañán quien habla mal de un pueblo entero y generaliza.
(GN) El que no ve la crueldad cuando sucede cerca es un gañán.
(GN) El que ve la crueldad pero no hace nada para evitarla es un gañán.
(GN) El que pasa delante de alguien que sufre y no desacelera su forma de andar y se detiene es un gañán.
(GN) El que dice "la culpa de la crisis es de todos" es tonto pero además es un gañán.
(PPG) Escribir "Los cachorros" o "La ciudad y los perros" es algo muy meritorio. Fotografiarse orgulloso con un señor que ayudó a promover el bombardeo sobre hombres, mujeres, ancianos y niños en Irak es ser un gañán.
(GN) Decir como Merkel "hay que corregir el fracaso de la multiculturalidad en Alemania" es ser una gañana.
(GN) Endurecer el discurso sobre inmigración y extranjería para ganar cuatro votos es mezquino pero además es gañán.
(PPG) El que alaba a un gañán es un gañán.
(GN) Utilizar sin vergüenza, sin sonrojo o sin ironía la expresión "la marca españa" es ser un gañán.
(GN) Mear en la calle es ser un gañán a no ser que se vaya borracho.
(GN) Dejar la mierda del perro en la calle es ser un gañán a no ser que la acabe el perro de hacer
(GN) Decir "la culpa de todo la tiene zapatero" no es de ser un gañán: resulta de haber visto mucho "Intereconomía".
(GFJ) En la gañanería hay también "casos difíciles".
(GJF) Sobre la gañanería hay casos difíciles pero enterrar las colillas en la playa es siempre propio de un gañán.
(GFJ) Hablar "ex catedra" con la pareja de uno es ser un gañán.
(GN) Utilizar el adjetivo "intelectual" de forma despectiva es ser un gañán.
(GN) Utilizar el adjetivo "intelectual" para referirse a uno mismo es ser muy gañán.
(GJF) Escupir o reirse de un mendigo no es ser un gañán es ser un hijo de puta.
(GN) Acelerar cuando se ve a un peatón despistado no es una acción paternalista es ser un gañán (quizás también un psicópata)
(GN) Haber estado perdidamente enamorado de alguien que no le correspondió a uno y luego decir "en realidad nunca la quise" es ser un gañán.
(PPG) Si se habla del gañán es para hablando del gañán, hablar de uno mismo, es decir, mejorarse a uno mismo hablando del gañán.
(PPG) Todos llevamos dentro a un gañán. Es por ello que hay que vigilarse.
(PPG) Variante del punto anterior: Vigilemos al gañán que llevamos dentro pues siempre hay un gañán que no nos deja burlarnos de nosotros mismos: el gañan interior (the gañan inside).

"Como en un espejo", Ingmar Bergman, 1961