Inventario: poemas, música, teatro, novela, imaginario. Inventory: Poems, music, novel, films, imaginary by J.G.Cívico (Valencia, 1969)
viernes, 14 de octubre de 2022
Mis murciélagos favoritos: Franz & Stevie
martes, 13 de septiembre de 2022
soportando Singular hasta ciertos límites
«Creemos en nuestra singularidad, es decir, en que siempre será posible encontrar un rasgo, así sea insignificante, capaz de distinguir a dos hombres entre sí. la singularidad, por otra parte, la soportamos hasta ciertos límites. En términos generales, podríamos decir que es una vanidad y un orgullo mientras prolonga propiedades compartidas por la mayoría [...] La singularidad total, por el contrario, asusta y aísla»
Alejandro Rossi, Manual del distraído, Barcelona: Anagrama, 1980, p. 11.
domingo, 11 de septiembre de 2022
miércoles, 7 de septiembre de 2022
Una reseña de La condición despistada por Luis Manuel Ruiz en Diario de Sevilla
Diario de Sevilla, 21 de agosto, 2022
LA CONDICIÓN DESPISTADA | CRÍTICA
Perder el norte
por Luis Manuel Ruiz
Jesús García Cívico propone un sorprendente estudio sobre un tema singular, el despiste y el hábito de estar en las nubes
El ensayista y profesor Jesús García Cívico (Valencia, 1969).
LUIS MANUEL RUIZ
21 Agosto, 2022 - 06:16h
La condición despistada. Jesús García Civico. Candaya, 2022. 374 páginas, 19 euros
Pese a constituir uno de los elementos medulares de la filosofía, la literatura o el arte (o, por ponernos kantianos, su misma condición de posibilidad), nadie, que sepamos con certeza, había acometido hasta la fecha un estudio en profundidad del despiste. Jesús García Cívico, profesor de la Universidad Jaume I, crítico cultural, polígrafo y polímata (según se deja sentir por su propio texto), se arroja a la tarea motivado por razones que le tocan de cerca: él es un soberbio despistado. Después de haber perdido (nos confiesa) llaves, los coches de esas llaves, papeles, ordenadores, manuscritos, el camino de vuelta a casa, incluso a la mujer que le aguardaba en esa casa, Cívico se detiene y comienza a interrogarse por esa extraña tendencia, la distracción, que vuelve su vida de aire y escamotea sus pasos en cuanto intenta reconstruir el trayecto que le ha llevado hasta sí mismo. La pulsión autobiográfica, aunque lateral, es una de las más poderosas de este libro curioso, a la vez anecdotario, memorial, enciclopedia, catálogo. Más allá de ella, el fin confeso (y confuso) radica en una zambullida en las corrientes de la distracción y todo cuanto conlleva, en todos sus aspectos y manifestaciones, metafísicas, poéticas, vivenciales, cinematográficas.
En primer lugar, el autor trata de circunscribir el campo semántico de la inopia. Reúne en torno a sí todos los sinónimos que es capaz de encontrar por un sitio y otro (que son bastantes, porque Cívico ama los vagabundeos), despiste, extravío, abstracción, aturdimiento, incluidas las muchas metáforas que al respecto pueblan el habla cotidiana. En este sentido, una posee valor emblemático sobre las demás: estar en las nubes. En las nubes vive el alucinado, el atontado, el lelo, el que no se entera de nada, el fantasioso y el idealista, pero también el científico que busca salida a una fórmula y, sobre todo, el filósofo: basta mencionar al respecto (como hace Cívico, entre una larga batería de alusiones más) los sarcasmos de Aristófanes contra un ampuloso Sócrates en Las nubes, donde instalaba una escuela de sofística en las alturas, o el batacazo de Tales de Mileto al observar las estrellas, inicio para Hans Blumemberg del pensar teórico como tal. La conclusión de nuestro autor es que todos, en algún momento (y no sólo creadores e intelectuales) volamos inadvertidamente a otra parte, que a todos se nos va el santo al cielo y que todos, más o menos, estamos en babia si se dan las circunstancias precisas, porque (y de ahí el título), la distracción es más una condición humana que un mero estado o patología. Por todo ello, contra Shelley y el romanticismo germánico, el titán que representa a la raza humana sería, más que Prometeo (“aquel que piensa antes”), el atolondrado Epimeteo, que en el mito de Platón se olvida de armar al hombre contra los rigores de la naturaleza, y que en el de Hesíodo acepta a la nefasta Pandora, fuente de todos los males futuros.
«SELVÁTICA, DESMEDIDA, ERUDITA, AMENÍSIMA, LA OBRA POSEE UNA RARA CLARIVIDENCIA»
Hay algo que nos llama desde otro lado, una inercia invencible que nos arrastra arriba o adentro (al ensimismamiento, en la expresión de Ortega); pero a la vez, irremisiblemente, esa fuga necesita de un punto fijo que nos haga regresar, de alguien o algo que nos recuerde el mundo de la materia y devuelva nuestros pies al suelo. Con ser antipático, este papel de recordador resulta por completo imprescindible si hemos de atender a detalles puntuales como alimentarse, ir al trabajo o cuidar de nuestros hijos: la dialéctica entre vuelo y aterrizaje, elevación y costalazo, ensimismamiento y alteración, vertebra la esencia humana y es, quizá, el tuétano profundo del libro. Para personificar al recordador, esto es, al tirón de orejas que tan desconsideradamente nos devuelve a la tierra, Cívico recurre a un personaje de Jonathan Swift llamado flapper o climenole. En la tercera parte de Los viajes de Gulliver se describe la portentosa isla de Laputa, elevada en el aire, poblada por una nación de astrónomos, filósofos, científicos, intelectuales de toda laya: dichos habitantes, entregados a sus pensamientos, pasan el día elucubrándose y extasiándose ante abstracciones que les hacen olvidarse por completo de sus cuerpos y del lugar que ocupan; por cuanto les son necesarios los servicios de ciertos sirvientes llamados climenoles, que les golpean los ojos o la boca con vejigas llenos de guisantes siempre que necesitan descender. Cívico aporta una larga lista de climenoles con los que debemos enfrentarnos a diario: la familia, el jefe, los impuestos, el sentido común, y, en última pero primerísima instancia, la muerte.
Selvática, desmedida, erudita, amenísima, La condición despistada es una obra de una rara clarividencia que servirá a muchos, como este que escribe, para comprender mejor sus propios despistes y franquezas, y para comprobar que afortunadamente no está solo: marcar correctamente el norte, a pesar de las brújulas, no se nos da bien a todos.
domingo, 8 de mayo de 2022
lunes, 14 de marzo de 2022
Ficciones, las justas: una entrevista
lunes, 21 de febrero de 2022
Presentaremos a NELY REGUERA Y VALENTINA VISO
CONVERSAMOS CON NELY REGUERA Y VALENTINA VISO
Modera: Jesús García Cívico
31/03/2022 - 19:00 h.
Presencial
Organiza: Fundación Cañada Blanch
Colabora: Universitat de València - Vicerectorat de Cultura i Esport
domingo, 20 de febrero de 2022
Ficciones, las justas
¿Cuáles son las claves de la cultura de la cancelación, a quiénes y de qué manera afecta, dónde están sus orígenes y cuáles pueden ser sus efectos? A estas preguntas responde un ensayo del sello valenciano Contrabando: ‘Ficciones, las justas. La nueva moral en el cine, la música y la pornografía‘. Coordinado por Jesús García Cívico, filósofo, profesor en la Universitat Jaume I y autor de ensayos, relatos y poemas, incluye también textos de Eva Peydró, Carlos Pérez de Ziriza y Ana Valero.
«El título se hace eco de una petición difusa por parte de un sector de la sociedad: que las ficciones sean justas, es decir, que las obras o sus autores difundan o representen, respectivamente, una serie de valores morales y vidas ejemplares”, explicaGarcía Cívico. “Se demanda integrar en la ficción una idea de justicia entendida como respeto de las diferencias, reconocimiento identitario y lucha contra la discriminación sexual y racial”.
Enlace a la entrevista completa en MAKMA
viernes, 18 de febrero de 2022
Lo que habita en Diego S. Lombardi
La primera vez que leí a Diego S. Lombardi (Buenos Aires, 1981) fue con ocasión de la publicación de La coronación de las plantas (Jekyll & Jill, 2017) cuando el autor ya había obtenido cierto reconocimiento tras su primera novela Reflexiones de un cazador de hormigas. Me había parecido que este escritor singular empeñado en hacer de la creación de atmósferas y zozobras personales una experiencia literaria participaba de una forma «sui generis» en un tipo de literatura que me gustaría, modestamente, caracterizar bajo el sintagma «ficciones de ojos cerrados». La reciente aparición en la editorial Aristas Martínez de Lo que habita entre nosotros (2021) confirma mis primeras impresiones y arrastra con mayor virulencia esta literatura de sensaciones oscuras y descubrimientos al otro lado de un umbral imbricado de categorías estéticas del tipo que el crítico cultural Marc Fisher situó al abrigo de uno de sus más inteligentes ensayos, Lo raro y lo espeluznante (de lo extraño a lo asombroso, de lo desconocido a lo extraordinario).
Crítica completa en Revista de Letras
jueves, 6 de enero de 2022
Mis 10 películas favoritas de 2021
Titane (Julia Ducournau, 2021)
West side story (Steven Spielberg, 2021)
Memoria (Apichatpong Weerasethakul, 2021)
Annette (Leos Carax, 2021)
Drive my car (Ryûsuke Hamaguchi, 2021)
The worst person in the world (Joachim Trier, 2021)
The power of the dog (Jane Campion, 2021)
Coming home in the dark (James Ashcroft, 2021)
The innocents (Eskil Vogt, 2021)
Lamb (Valdimar Jóhannsson, 2021)
miércoles, 21 de julio de 2021
All my ghosts are gone (Dear Berman, dear Mark: primera sugerencia García Cívico)
Creo que Mark Fisher (Realismo capitalista) es (fue) a la teoría de la cultura lo que David Berman (Silver Jews, Purple Mountains) es (fue) al Indie Drug.
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David Berman |
Photos: David a veces se sentaba y pensaba y otras veces (como en la foto) solo se sentaba; Ghosts of my Life de Mark Fisher podría ser a la teoría de la cultura contemporánea lo que All my happiness is gone a la alta música popular.
sábado, 27 de marzo de 2021
domingo, 7 de marzo de 2021
mis películas favoritas de 2020
1. Lux Aeterna, Gaspar Noé, 2020
2. Martin Eden, Piero Marcello, 2019
3. First cow, Kelly Reichhardt, 2019
4. A russian youth, Malchik Russkiy, 2019 /My mexican bretzel, Nuria Jiménez Lorang, 2019.
5. Gunda, Viktor Kossakovsky, 2020
6. The woman who ran, Hong Sang-soo, 2020
7. I´m thinking of ending things, Charlie Kauffman, 2020
8. The strings, Ryan Glover, 2020/ Saint Maud, Rose Glass, 2019
9. Malmkrog, Cristi Puiu, 2020
10. The vast of night, Andrew Patterson, 2020
domingo, 14 de febrero de 2021
Largo día de viaje hacia la noche: las mejores películas de 2019
mantengo que, al igual que debe pasar un largo día para llegar a la noche, debe transcurrir un año para hacer las listas de las mejores películas del año,
sin embargo, no siempre se puede ser consecuente: esta fue mi lista de preferidas de 2019 que me apresuré a comunicar a AEPRECI
1. Largo viaje hacia la noche (Bi Gan, China, 2018).
2. Érase una vez en... Hollywood (Quentin Tarantino, USA, 2019)
3. Los hermanos Sisters (Jacques Audiard, France, España, Romania, Belgium, USA, 2018)
4. Parásitos (Bong Joon Ho, Corea del Sur, 2019)
5. Retrato de una mujer en llamas (Céline Sciamma, Francia, 2019)
6. El faro (Robert Eggers, USA, 2019)
7. Mano de obra (David Zonana, México, 2019)
8. A Dark-Dark Man (Adilkhan Yerzhanov, Kazajstán, 2019)
9. El peral salvaje (Nuri Bilge Ceylan, Turquía, 2018)
10. Nosotros (Jordan Peele, USA, 2019) / Joker (Todd Phillips, USA, 2019)
sábado, 13 de febrero de 2021
bisagra de la memoria
Me interesa investigar acerca de esa bisagra de la memoria entre lo que olvidamos para siempre y lo que no podremos olvidar jamás.
Sobre ello he descubierto todo un universo jurídico y literario, neurológico y poético, pictórico y antropológico lleno de símbolos y grafías:
lunes, 14 de diciembre de 2020
El tipo de crítica que me gusta escribir a mí
Creo que la diferencia entre aquellos que además de escribir otros géneros hacemos crítica literaria (sea de un ensayo, de una novela, o de un libro de filosofía) y aquellos que nunca se han planteado hacerla es, como todas, una cuestión de «egoísmo» (egoísmo entendido en un sentido muy distinto al que enseguida están pensando).
¿Qué tipo de crítica me gusta escribir a mí?
Yo siempre he tratado de trasladar a la medida de mi lengua, de mi formación y de mis posibilidades, con todo el entusiasmo infantil y la perspicacia madura de la que soy capaz —y creo que siempre con un rigor no exento de amor por la cultura o de amabilidad con el autor— aquella definición de crítica que defendía W. H. Auden (La mano del teñidor) cuyo párrafo que cito a continuación fue a su vez objeto de crítica en una de las tertulias casuales propuestas por Kowalski Bellas Artes, etc.:
«¿Cuál es la función del crítico? Acercarme a obras o autores con los que no estaba familiarizado hasta ahora; convencerme de que he menospreciado determinadas obras o autores porque no los he leído con la suficiente atención; mostrarme relaciones entre obras de distintas épocas y culturas que nunca habría podido descubrir por mi cuenta porque no tengo conocimientos suficientes y nunca los tendré; ofrecerme una lectura de la obra que acreciente mi comprensión de la misma; arrojar luz sobre el proceso de construcción artística, y arrojar luz sobre la relación entre el arte y la vida, la ciencia, la economía, la ética, la religión, etcétera. Los tres primeros exigen erudición, los tres siguientes un grado mayor de perspicacia, cuando las cuestiones que suscita el crítico son nuevas e importantes».
W. H. Auden
lunes, 26 de octubre de 2020
A veces me siento y pienso y a veces solo me siento
Me gusta mucho la cantante de rock australiana Courtney Barnett, he bailado muchas veces solo en casa escuchando «Pedestrian at Best», la canción incluida en un álbum con un título brillante: Sometimes I Sit and Think and Sometimes I Just Think: «A veces me siento y pienso, y otras veces solo me siento». Es una pena que la RAE haya suprimido el acento, o mejor, la tilde diacrítica pues el título en castellano se presta a una engorrosa confusión.
C. B.
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Toni Servillo en La grande bellezza (Sorrentino, 2013)
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Folie es locura en francés, pero era también, desde fines del XVIII, un quiosco campestre lleno de coqueterías y formas curiosas, texturas que evocan imágenes desconcertantes y objetos bizarros. Y este es el sentido básico del título que proviene del crítico Sainte-Beuve, que habló de la Folie Baudelaire, lugar de caprichos y voluptuosidades como cualquier Folie del XVIII.
viernes, 23 de octubre de 2020
Antonio Beneyto, hombre generoso
El País
Barcelona - 23 de octubre de 2020
Obituario
Muere Antonio Beneyto, representante del surrealismo contemporáneo
El pintor, escultor y escritor era autor de una obra poblada de criaturas híbridas y monstruosas pero llenas de humor e ironía. El escritor, pintor y escultor Antonio Beneyto ha fallecido este jueves en Barcelona víctima del coronavirus a los 86 años, después de permanecer tres meses ingresado en una clínica por otra enfermedad. Este albacetense afincado en Barcelona desde 1967 fue uno de los máximos exponentes del llamado surrealismo contemporáneo.
La obra de Beneyto está llena de figuras enfrentadas, con rostros desdoblados como si fueran el Ying y Yang; criaturas híbridas y monstruosas que ofrecen al espectador una perspectiva fantasmagórica, donde todo lo humano no es más que un recuerdo. Maestro de lo onírico, como buen continuador de lo surrealista, desarrolló un arte imaginativo, lleno de ironía y sarcasmo. Una amplia visión de su trayectoria pictórica y escultórica se encuentra en el libro Beneyto, creador postista (2002). Su obra forma parte de museos y colecciones privadas, como la Fundació Vila Casas, que cuenta, al menos, con cuatro obras. Fue designado por Carlos Edmundo de Ory, Chicharro y Sernesí como el mejor valedor de los principios fundacionales del movimiento postista -primera corriente de vanguardia de postguerra en la península que crearon estos tres artistas-, que se pueden desglosar en cinco constantes: libertad, calle, inconsciente, amor loco y euritmia.
Beneyto comenzó su carrera artística a finales de los años sesenta en Palma de Mallorca, en torno a la revista Papeles de Son Armadans, donde conoció a Robert Graves, Camilo José Cela, A. F. Molina, Cristóbal Serra, y Antoni Serra. Una vez instalado en Barcelona dirigió la colección La Esquina, en la que editan Juan Ramón Jiménez, Ramón Gómez de la Serna, Ax Aub, Juan Eduardo Cirlot y Joan Brossa.
En 1987 protagonizó en la Galeria Maeght una hazaña digna del libro Guinness: pintó un dibujo de 30,5 metros de largo realizados sobre dos rollos de pianola enganchados; en el que el artista había pintado, una vez más, sus personajes: monstruos, hombres y vegetales híbridos a base de gouache y tinta china. «No tiene principio ni fin, entrada ni salida; la gente me pregunta que dónde empieza, pero el caso es que no hay secuencialidad en él; tampoco cuenta ninguna historia, es una obra absolutamente abierta a todas las lecturas», dijo el artista sobre su obra.
Autor de numerosos libros entre los que destacan los de narrativa y ensayo como Los chicos salvajes (1971), Cartas Apócrifas (1987), Eneri, desdoblándose (1998), Tiempo de Quimera (2001), El otro viaje (2003), Còdols en New York (2004), Un Bárbaro en Barcelona (2009), Escritos caóticos (2009) y Dentro de un espejo morado (2010). Fue redactor jefe de la revista de creación literaria Barcarola. También es autor de libros autobiográficos como Diario del artista suicida y textos políticos como Censura y política en los escritores españoles y críticos como Escritos caóticos. Entre sus poemas en prosa o verso destaca «Textos dentro de un espejo morado», «Un bárbaro en Barcelona» o «Tiempo de quimera, poema cinematográfico», reeditado por In-verso.
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Antonio Beneyto acompañando generosamente la presentación de Una casa holandesa de García Cívico (Canibaal, 2014) y de ediciones Canibaal en Barcelona con Jesús García Cívico y Ximo Rochera. |
martes, 25 de agosto de 2020
«Lindes del arte casual y gramática de los solares» mi colaboración en Arte Casual de Francisco Ferrer Lerín (fragmento)
«Lindes del arte casual y gramática de los solares» mi colaboración en Arte Casual de Francisco Ferrer Lerín (fragmento)
Arte Casual
FRANCISCO FERRER LERÍN
Con las colaboraciones de:
Ignasi Aballí ∙ Frederic Amat ∙ Félix de Azúa ∙ Juan Buil ∙ Francesc Cornadó ∙ Ignacio Echevarría ∙ Jesús García Cívico ∙ Jordi Ibáñez ∙ Enrique Juncosa ∙ Tecla Lumbreras ∙ Jesús Martínez Clarà ∙ Luis Martínez Montiel ∙ Joël Mestre ∙ Margot Molina ∙ Jesús Palomino ∙ Elena Ruiz Sastre ∙ Fernando del Val ∙ Antonio Viñuales ∙ Pedro G. Romero
«A mediados de los ochenta, la práctica intensiva de la ornitología de campo —o de la variante lúdica que los anglosajones llaman bird-watching— llevó a Francisco Ferrer Lerín a recorrer escenarios periurbanos donde medran especies de clara antropofilia como el gorrión común, el estornino pinto o la abubilla. En esos escenarios —pequeños cultivos, ejidos, yermos, vertederos— el escritor descubrió, al tiempo que observaba las aves, manifestaciones espontáneas de arte contemporáneo, desprovistas de intencionalidad y fruto de actividades humanas de carácter funcional. A resultas de su hallazgo redactó, en 1984, un Manifiesto donde acuñaba el término Arte Casual (A.C.) e iniciaba un proceso de captación de muestras de dicho «género» mediante la cámara fotográfica, durante un periodo de gran efervescencia creativa en el que también abordó las primeras Acciones y proyectó los primeros Táctiles. Obra colectiva de prestigiosos autores y especialistas, entre ellos Félix de Azúa, Ignacio Echevarría, Jordi Ibáñez o Pedro G. Romero, el presente volumen evalúa desde diferentes perspectivas, que van del ensayo más académico al texto de creación, el trasfondo teórico de la propuesta de Ferrer Lerín y sus resultados —necesariamente efímeros, pero transmitidos por las instantáneas de las que se ofrece una muestra—, así como las muchas cuestiones derivadas de un planteamiento que, como leemos en el Manifiesto, no es sarcástico ni revanchista ni crítico ni iconoclasta, sino en definitiva «deudor del arte último porque éste nos ha enseñado a ver, a apreciar la descontextualización, las series, los nuevos agrupamientos de objetos, los acotamientos del espacio, los empaquetamientos, los apilamientos, el azar como fuente de placer estético».
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Lindes del arte casual y gramática de los solares
Jesús García Cívico
Cuando en 1984 el poeta, o quizás ya, el artista total Francisco Ferrer Lerín, acuñaba la expresión «Arte casual» (AC), yo todavía frecuentaba los solares. Eran regiones del extrarradio en procesos de cambio de su uso, superficies heterogéneas en los límites de la ciudad, territorios poco industrializados en los márgenes cambiantes que unen o separan la ciudad del campo. Eran descampados excepcionalmente ocupados por muebles viejos, jirones de revista y objetos insólitos donde al levantar la cabeza de los cardos, las espiguillas y las achicorias amarillas uno distinguía primero el suave zumbido y luego el latigazo del tránsito fugaz de un tramo de autopista justo a la entrada de la ciudad en cuyas cunetas, al igual que en los lindes de otras infraestructuras, según es mi recuerdo, crecían amapolas viarias entre las grietas de alquitrán del nuevo asfalto. Lugares aparentemente sin vivencias, lugares de tránsito (de cierto tránsito), lugares de flujos dignos de olvido o que no impregnan y a la vez no-lugares en los términos del antropólogo Marc Augé que se caracterizaban, según ya sabía, tanto por cierta desafección en términos de sociabilidad humana como por la posibilidad de encontrar entre escombros y plantas ruderales (del latín rude-ris, escombro) objetos y olores muy distintos. Se distinguían también, según yo ignoraba —y si recurro a la prolepsis (en la doctrina estoica y epicúrea, conocimiento anticipado de una cosa), es decir, si recurro a aquello que solo pude saber mucho tiempo después, diría que se distinguían por la posibilidad de hallar en él una obra de arte casual, esto es, de acuerdo con la meditada definición del Manifiesto: «objetos o grupo de ellos, materiales sin vocación artística, que por su ubicación, colocación o combinación producen en el observador un placer visual sin haberlo pretendido el responsable de la situación».
En 1984, un artista de paseos y paisajes, Richard Long, rechazaba el Premio Turner en su primera edición. En lo que se refiere a las grandes coordenadas teóricas del arte, la década de los ochenta se resistía a definirse por una concreta oscilación entre la autonomía y el compromiso o por una determinada posición del péndulo entre la abstracción y lo figurativo y en su acelerado transcurrir quedaba el surco de una particular expresión del posmodernismo y una recurrente sensación de acabamiento. Más específicamente, como recuerda Benjamin H. D. Buchloh, en los años ochenta, cuando el concepto de postmodernidad estaba en auge, artistas como Georg Baselitz, Miguel Barceló o Mimo Paladino escarbaban en los predios del pasado, retomaban ciertas representaciones tradicionales y sorteaban de formas muy distintas la politización del arte y el compromiso con la realidad social. El panorama artístico en la época de las primeras Acciones y los primeros Táctiles de Ferrer Lerín se caracterizaba, en gran medida, por el abandono de algunos excesos teorizantes de tipo interdisciplinar, por la emergencia de nuevas políticas culturales como espacio de resistencia en un cruce de caminos (o de descampados) entre la vieja teoría de la desigualdad de clases y los nuevos temas de la diferencia de raza o género, de la ecología y la exclusión. Los años de la propuesta teórica de Ferrer Lerín se distinguían por distintas corrientes englobables bajo el rótulo de una posmodernidad plástica híbrida y ecléctica, por el retorno a distintas formas de pintura alegórica en gran medida aligeradas de la carga meta estética precedente y que ya apuntaban tanto a la reinterpretación y la mezcolanza de estilos y texturas como a instantes fugaces de una felicidad individual apasionada (o quizás, mejor de un placer solipsista), tanto al nomadismo fragmentario como a la ironía y la crítica corrosiva de los sistemas políticos, económicos pero también «culturales». Son los casos de Marlen Dumas («El mal es banal», 1984) que tomaba ese año como referente temático la provocativa y lúcida expresión de Hannah Arendt, de la remodelación de la historia de la fotografía de la artista y terapeuta Jo Spece, de la inspiración en la naturaleza de Miquel Barceló, del bad painting de Basquiat, del neoexpresionismo de Anselm Kiefer cuya primera exposición individual en España, «El viento, el tiempo, el silencio», tenía lugar en el Centro de Arte Reina Sofía en 1985 y cuya Vía Láctea semeja, de acuerdo con la interpretación más personal que aquí hago de los ecos del arte leriniano, tanto un campo quemado como una mirada a las estrellas, tanto un solar como un instante en la gran gramática de la creación.
Recuerdo perfectamente la cualidad insólita de los reflejos de un trozo enorme de cristal tintado empujado por las raíces de una higuera junto a una serie de plafones de amianto blancos señalizando caprichosamente otras zonas irregulares de un descampado anexo al terreno —llamado grandilocuentemente «Bulevar de las Avenidas»— donde iban a levantarse nuevos edificios para jóvenes cargados de un pesado paquete de esperanzas y una desventurada entidad bancaria dispuesta a financiarlas. Sobre la llana superficie del solar se aparece en la memoria el resto de un sillón desbaratado a la manera del arte destructivo de Kenneth Kemble. Hay noches todavía en que me aterra el espectral aspecto de un perchero equilibrado sobre un montículo de escombros; de alguna pálida forma aún distingo los pardos matices de una serie de hojas de metal dispuestas en una hilera casual y la espuma amarilla contorsionada (que esos días llamábamos «espuma pica-pica») como una de esas enormes —así me parecen ahora y no entonces— serpentinas sometidas a la oxidación de acuerdo con la menos casual voluntad de Richard Serra. ¿Y no invitaban, según entiendo ahora, también las obras de Jackson Pollock a ser leídas en todo el planeta y no solo en aquella autopista que dividía simétricamente los grandes descampados de Valencia como mapas aéreos de megalópolis con solares? Si en el futuro Ferrer Lerín iba a tener razón aquellas disposiciones casuales llevaban escritos en su lomo polvoriento el sello del arte [...] .
Un fragmento de:
Jesús García Cívico, «Lindes del arte casual y gramática de los solares», en Francisco Ferrer Lerín, Arte Casual, Sevilla: Athenaica, 2019, pp. 73-75.
miércoles, 3 de junio de 2020
En Radio Malva con Alfonso Moreira (de la página de HardCuore)
HardCuore#202. Mis mejores casetes | Jesús García Cívico
Por Hardcuore - 3 junio, 2020 11 0
Hard Cuore el programa de Radio Malva, dedicado al mundo de la canción y a todo lo que la rodea. Cuenta con Santiago en el apartado técnico y con Alfonso Moreira al micrófono. Se emite todos los martes de siete a 8 de la tarde con repeticiones los jueves de madrugada y el domingo de 10 a 11 horas.
Jesús García Cívico es licenciado en filosofía, doctor en derecho y máster en literatura comparada y crítica cultural (Universidad de Valencia). Es profesor titular de Filosofía del derecho en la Universitat Jaume I donde dirige un proyecto sobre iconografía y cultura legal. Es miembro de la Asociación Española de la Prensa Cinematográfica y autor de dos libros de ficción, Una casa holandesa (Canibaal, 2014) y la novela breve Singular (Che Books, 2018).
LISTA DE CANCIONES
1. Airscape, por Robyn Hitchcock, The Egyptians | Element of Light, 1986
2. Strange Fruit, por Billie Holiday | Strange Fruit, 1939
3. Second Skin, por The Chameleons | Script of the Bridge, 1983
4. Back to the Old House (John Peel Session), por The Smiths | Hatful of Hollow, 1984
5. Close to Me, por John Maus | We must become in the pitiless censors of ourselves, 2011
6. I Walked with a Zombie, por Roky Erickson | The Evil One, 2013
7. Centro Di Gravità Permanente, por Franco Battiato | La voce del padrone, 1981
8. Chinatown, por Wild Nothing | Gemini, 2010
9. Rückert-Lieder: Ich bin der Welt abhanden gekommen, de Gustav Mahler, por Anne Sofie von Otter & Orquesta NDR de la Filarmónica del Elba, John Eliot Gardiner | Lieder Mahler · Zemlinsky, de la Deutsche Grammophon, 1996
10. All My Happiness is Gone, por Purple Mountains | Purple Mountains, 2019.
jueves, 7 de mayo de 2020
sábado, 25 de abril de 2020
lunes, 30 de diciembre de 2019
mis películas favoritas del año y las mejores películas de 2018
1. “A rainy day in New York” Woody Allen, 2019
2. “Hotel by the River” Hong Sang-soo , 2018 / "El hilo invisible" Thomas Anderson, 2017
3. “Dogman” Mateo Garrone, 2018
4. “Roma” Alfonso Cuarón, 2018
5. “Burning” Lee Chang-Dong, 2018
6. “Zama” Lucrecia Martel, 2017 / "Thelma" Joachim Trier, 2017
7. "Un asunto de familia" Kore-eda, 2018/ “Genèse” Philippe Lesage , 2018
8. “24 frames” Abbas Kiarostami, 2017
9. “The Florida Project", Sean Baker, 2018/ "Diamantino” Gabriel Abrantes, Daniel Schmidt, 2018
10. “Cold War” Pawel Pawlikowski, 2018
11. "Under the silver Lake", Robert Mitchell, 2018 / "Hereditary", Ari Aster, 2018
12. "Custodia compartida", Xavier Legrand, 2017
13. "Border", Alia Abbasi, 2018
14. "El Cairo confidencial", Tarik Saleh, 2017
15. "Isla de perros" Wes Anderson, 2017
16. "Un lugar tranquilo", Krasinski, 2018
17. "The Rider", Chloe Zhao, 2018
18. "Call me by your name", Guadagnino, 2017 / "Suspiria" Guadagnino, 2018.
lunes, 21 de octubre de 2019
Kaspar Hauser
Ejemplo de un crimen contra la vida interior del hombre
Paul Johann Anselm von Feuerbach
Epílogo de Julio Monteverde
miércoles, 9 de octubre de 2019
Singular contra la banalidad del bien
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| Manuel Turégano, Jesús García Cívico, Bárbara Blasco: Feria del Libro, Valencia, 2019. |
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| Miguel Blasco y Jesús García Cívico en la caseta de Bibliocafé, Jardín de los Viveros, Valencia |




































